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Las (nuevas) reglas para los invitados

Después de la vacunación, han empezado a llegar las invitaciones para visitar a los amigos o familiares.

Ilustración de un invitado en una casa de familia

Salini Perera

In English | Después de pasar meses de encierro en casa con la familia o con las mascotas como compañía y entretenimiento, no es de extrañar que algunos estemos saltando de los sofás que tanto hemos usado ante las ofertas de visitar a nuestros familiares y amigos. Pero antes de deshacernos de los pantalones deportivos y hacer las maletas, piensa en las normas de cortesía como invitado, sobre todo en las normas de etiqueta después de salir de una pandemia mundial con las normas sociales y los modales un poco oxidados, y las otras normas del cuidado de la salud.

A continuación, te presentamos algunos consejos actuales de expertos en etiqueta y salud mental que te ayudarán en las reuniones sociales.

No tengas miedo de conversar sobre COVID. No es lo más divertido que vayan a hacer juntos, pero deberías hablar con el anfitrión sobre el grado de comodidad ante el coronavirus antes de ir a su casa. ¿Van a ir a restaurantes o cenarán en casa? ¿Vendrán otros invitados? ¿Deberían abrazarse o mantener la distancia? Lo mejor es ser honesto y exponerlo todo antes de llegar", dice Diane Gottsman, experta nacional en etiqueta y autora de Modern Etiquette for a Better Life. "No todo el mundo coincide, y lo mejor es abordar el tema cuanto antes para poder pasar un buen rato o, en el peor de los casos, dejarlo para otro momento hasta que las cosas estén más calmadas".

Lleva tus sábanas y toallas. En los tiempos de COVID, es posible que a algunas personas no les guste que otras utilicen sus objetos personales, según dice Anita Barbee, profesora de Psicología y Sociología de University of Louisville. "Llevar las tuyas baja la ansiedad que puede provocar el hecho de compartir o lavar estos artículos". Además, ganarás puntos por ser una visita que no da mucho trabajo.


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No te metas en temas complicados. Ten en cuenta que, en el último año, la lista de temas candentes se ha hecho más larga y más acalorada. "La política y la vacuna contra la COVID no son temas de conversación en la mesa; no es tu trabajo reprender al anfitrión si no se va a vacunar", dice Gottsman. "Y presumir de un nuevo barco o de una segunda casa, aunque siempre ha sido desconsiderado, [ahora] es tabú. Mucha gente tiene problemas económicos; solo hay que ser delicado y alejarse de temas que hieran los sentimientos o hagan estallar los ánimos".

Colabora... pero primero desinféctate. Aunque sea tentador, tras un año de hacer todo por ti mismo, no es el momento de sentarte y dejar que el anfitrión te atienda. Ofrece hacer la cena o comprar una comida, lavar los platos, ayudar con los preparativos para la comida. "Pero asegúrate primero de que están de acuerdo con la ayuda que les ofreces, e incluso deja que te vean lavándote bien las manos", sugiere Barbee.

Prepárate para darle un respiro al anfitrión. Por muy emocionado que estés de volver a reunirte, dale algo de espacio a tu anfitrión. "No estamos acostumbrados a estar en la misma habitación, y mucho menos en la misma casa durante varios días", dice Lynda Lambert, portavoz de AAA East Central. "Planea estar solo algún tiempo para darle un respiro a tu anfitrión. Sal a pasear; lee un libro; échate una siesta". Dile a tu anfitrión que no necesitas que te entretenga las 24 horas del día. Si tu anfitrión quiere ser tu director social todo el tiempo, ¡te lo ofrecerá!

Hay que saber cuándo irse. Mientras nos acordamos de los modales en la mesa y de cómo mantener una conversación cara a cara, tenemos que moderar nuestro ritmo. Y eso significa que después de tres días, por muy encantador que seas, te estás extralimitando. "Las personas intentan volver a sus rutinas diarias, reorganizar sus vidas y volver a tener una vida social más plena,” dice Barbee. Algunos pueden estar tan entusiasmados que querrán que te mudes con ellos permanentemente; otros pueden sentirse agotados. Pero es mejor que te echen de menos a que te apresuren a salir por la puerta.

Recuerda lo que te enseñó tu madre. Sigue siendo de buen gusto un regalo para tu anfitrión, limpiar lo que ensucies y escribir una nota de agradecimiento. Lambert dice: "muchas normas sociales han cambiado en el último año, pero ser considerado y agradecido es siempre la mejor manera de que te vuelvan a invitar".

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