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¿Cómo mantenerte sano durante tus viajes?: Consejos para disfrutar de las vacaciones de verano 

 

Cómo lograr que tu gato camine con una correa y por qué deberías hacerlo

Escoge el arnés adecuado y disfruta de las aventuras al aire libre con tu mascota.

Sushi, un gato con correa

CORTESÍA DE JANET CHAN

A Sushi, un gato aventurero, le gusta salir a pasear con correa junto a sus dueñas.

In English | Cuando Janet Chan y su esposa, Suzanne Cohen, se presentaron en una cervecería llevando a su gato Sushi con correa, junto con tres amigos y sus gatos, "la gente se volvió loca", dice Chan.

Antes de que la COVID-19 suspendiera las reuniones sociales, la pareja de Westchester, Nueva York, salía regularmente con Sushi y otros entusiastas de la aventura felina.

Chan, de 59 años, y Cohen, de 55, han paseado en kayak con un grupo de cinco gatos y cuatro humanos en Newtown, Connecticut. Han organizado una reunión en Central Park con más de 30 gatos domésticos con arnés. Dondequiera que vayan, atraen mucha atención.


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"Sé lo que debió sentir la madre de Justin Bieber", dice Cohen sobre lo que llama los "caterrazi'' que se paran a conversar y sacar fotos. "La mayoría de las personas se asombran y se emocionan".

En más de 42 millones de hogares en Estados Unidos hay un gato, y como muchos se encuentran en cuarentena en casa, buscan formas nuevas e interesantes de relacionarse con sus mascotas.

Los gatos naturalmente quieren salir a la calle, pero eso puede ser peligroso, con depredadores, automóviles y otros peligros al acecho. Para cerrar la brecha entre el enriquecimiento y la seguridad, cada vez más dueños de gatos los adiestran para que lleven correa, por lo general con un arnés especializado que se ajusta sobre las patas delanteras y el pecho.

Acostumbrar a un gato a un arnés y una correa también puede ser beneficioso para los viajes, en caso de que los dueños tengan que sacar a su mascota del portador. El año pasado, una gata escapó de un punto de control de la TSA en el aeropuerto de La Guardia cuando la sacaron de su jaula. La gata, Muji, apareció 11 días después escondida en el cielorraso del aeropuerto. 

El gato Sushi con correa en la playa

Cortesía de Janet Chan

5 consejos para sacar a pasear a un gato

1. Comienza lentamente con una exposición constante y gradual al arnés y la correa. Por ejemplo, intenta colocar el arnés en el área donde duerme el gato por unos días.

2. Mantén la correa suelta cuando te quedas detrás y al lado del gato. "Si no hay tensión, el gato no puede resistir", dice Tobi Kosanke, propietario de Crazy K Farm Pet and Poultry Products.

3. No esperes que una reunión de gatos sea como un juego de perros. "De por sí hay distanciamiento social, porque de lo contrario sería un festival de silbidos", dice Suzanne Cohen, dueña de un gato. "Es una oportunidad para que se conozcan [los amos de los gatos]".

4. Lleva contigo un objeto que sirva de espacio seguro en las salidas. Si tu gato se asusta con un perro o un sonido extraño, necesita un lugar protegido para relajarse, como un cochecito o una mochila.

5. Si las excursiones al aire libre son demasiado para tu gato, instala dentro tu hogar un recinto para gatos (o "catio"), un asiento en la ventana o incluso hierba para gatos, una variedad de hierbas ricas en nutrientes, hechas para que los gatos las huelan y las coman.

Busca el arnés adecuado

Aunque el adiestramiento con correa puede hacer más felices y saludables a algunos gatos, otros pueden oponerse. Es más probable que un gato audaz y sociable como Sushi, que saluda a los extraños en la puerta, disfrute del tiempo al aire libre que un gato tímido que se esconde bajo la cama cuando hay visitas en casa.

Acostumbrar a un gato a llevar correa requiere el equipo adecuado y una exposición gradual en casa.

Hay dos tipos de arneses para gatos. El arnés más delgado y ligero de estilo "figura de ocho" que se coloca alrededor del cuello y los hombros del felino puede ser un buen punto de partida para que el gato se acostumbre a algo sobre su cuerpo. Sin embargo, estos tipos de arneses son mucho menos seguros que las versiones más anchas, tipo chaleco, que se ajustan con velcro alrededor de la espalda y el pecho.

Al igual que los perros, los gatos tienen una clavícula flotante que les permite empujar todo su cuerpo a través de cualquier espacio lo suficientemente ancho para que pase su cabeza. Eso significa que ningún arnés para felinos es 100% a prueba de fugas, así que toma precauciones si tienes un gato que podría intentar zafarse.

Sin embargo, cuando los chalecos con velcro están bien sujetos —lo que significa que no cabe más que un dedo por debajo—, es mucho menos probable que los gatos se escapen.

Cuando vayas a comprar una correa, busca algo que te resulte cómodo de agarrar. A algunos dueños de gatos les gustan las correas elásticas, tipo bungee, para reducir los tirones, mientras que otros prefieren una correa de perro común y corriente.

Comienza lentamente con las salidas con correa

Empieza a acostumbrar a tu gato al arnés dejándolo en la misma habitación y colocándoselo suavemente en el cuello, antes de intentar ponérselo a presión o con velcro.

"Si lleva meses, está bien", dice Bell. "Quieres que sea una experiencia positiva para ellos. Todo debe hacerse acompañado de golosinas y amor y un tono de voz agudo y alegre".

Después del acostumbramiento inicial en el interior, cuando el gato tolere el arnés y la correa, llévalo a un lugar tranquilo y apacible al aire libre —no a las calles de la ciudad— con una correa suelta y deja que tu gato guíe el paseo. En un principio, es conveniente que te quedes en un espacio cercado, como un patio trasero con cerca, por si tu gato se suelta.

"Quien tiene éxito es quien no espera que su gato sea un perro", dice Tobi Kosanke, propietario de Crazy K Farm Pet and Poultry Products. “Tu gato podría… ir trotando por el camino de entrada o simplemente podría querer acostarse y oler las flores”.

Vigila de cerca tanto el arnés como la correa para asegurarte de que nunca haya suficiente tensión para permitir un escape.

Incluso Sushi, el aventurero al que le encanta sentarse en su mochilacuando sus madres cruzan el puente de Brooklyn en bicicleta o nadan en Wampus Pond y que camina un tercio de milla desde la estación de tren de la ciudad hasta el apartamento, a veces simplemente quiere sentarse y disfrutar de los olores y las vistas del agua —aunque sea al borde de las cataratas del Niágara—. Para esos momentos, Sushi tiene su propio cochecito para descansar.

Chan dice que vale la pena, tanto para los humanos como para las mascotas, enseñarle al gato a caminar con correa, si es posible.

"Es enriquecedor para todos", dice Chan. "No solo para él".

Sara Ventiera es una colaboradora que cubre temas de mascotas, salud y diseño de interiores. Su trabajo ha aparecido en una amplia variedad de publicaciones, entre ellas The New York TimesFood & WineNPREating y BBC Travel.

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