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Es difícil hablar de la muerte, pero algunos grupos lo están haciendo

En medio de las pérdidas debido a la COVID-19, hay quienes ofrecen apoyo para hablar de la mortalidad.

Foto de un hombre y una mujer tomados de la mano sobre una mesa

People Images/Getty Images

In English | Nunca ha sido fácil hablar de la muerte, pero este tema tabú se ha vuelto el centro de atención debido a la COVID-19.

Algunos grupos llamados "cafés de la muerte" hacen que sea menos complicado hablar de temas relacionados con la muerte, como los miedos, la espiritualidad y la ética. Con más de 400,000 personas que han fallecido en el país a causa del coronavirus, la mortalidad es algo que está en la mente de muchos, ya sea a causa de una experiencia personal o por otro motivo.

Encuentra en tu área un café de la muerte

Estas organizaciones sin fines de lucro se establecieron para ayudar a las personas a hablar informalmente de la muerte, y también dar apoyo. Por lo general, las reuniones se hacen en persona, pero durante la COVID-19 la mayoría de las sesiones se llevan a cabo virtualmente. El objetivo, según el sitio web de la organización, es "aumentar la conciencia sobre la muerte con el fin de ayudar a las personas a disfrutar al máximo su vida (finita)". Se han organizado cafés de la muerte en 75 países, y se invita a las personas a dar comienzo a sus propios cafés de acuerdo a estas directrices (en inglés). Para encontrar un café en tu área, visita el sitio web de la organización y usa la herramienta de localización (en inglés).

Con té y tortas u otros bocadillos, los cafés de la muerte —en 73 países y ahora en su mayoría virtuales— se han abierto a cualquier persona interesada en profundizar sobre el tema de la mortalidad. Sin agendas, solo con conversaciones, el objetivo es aumentar la conciencia sobre la muerte de una manera que brinde apoyo y al mismo tiempo ayude a las personas a disfrutar al máximo su vida.

"La necesidad de hablar sobre la muerte no es mayor debido a la COVID, porque la muerte es algo que siempre ha sido natural y verdadero", señala Viviana Rose, de 54 años y residente de Austin, Texas. “Pero nuestro nivel de conciencia, debido a la situación, es más agudo".

Rose se enteró de los cafés hace años, en un artículo sobre uno en Tailandia, y pensó que estaban "hechos a su medida". Criada en una iglesia fundamentalista, "cuya ideología —señala— me hizo tener un miedo extremo a la muerte a niveles casi patológicos", encontró un café cerca de su casa (en ese entonces en el norte del estado de Nueva York) y ha estado asistiendo a uno desde entonces.

Estos grupos ayudan a los participantes a abordar el miedo a la muerte, "no en busca de una cura", explica Rose, "sino en busca de crecimiento en nuestra capacidad y madurez para enfrentar esta realidad. Esto no es algo que podamos erradicar o de lo que podamos escapar. En los cafés nos ayudamos unos a otros a aprender a manejar esto mejor".

Una forma saludable de hablar de la muerte

El experto en duelo y muerte David Kessler, autor de Finding Meaning: The Sixth Stage of Grief, ha estado inmerso en conversaciones sobre el tema durante décadas. Ha escrito muchos libros, dos de ellos coescritos con la fallecida Elisabeth Kübler-Ross, una de las principales autoridades mundiales en psicología de la muerte.

"El miedo a la muerte es nuestro miedo primario, y la COVID va directamente a nuestro miedo primario", señala Kessler.

Ese miedo generó un campo de estudio llamado tanatología, que examina la muerte y morir desde múltiples perspectivas que abarcan el aspecto médico, físico, psicológico, espiritual y ético.

Kessler estaba en la mitad de una gira promocional de su libro por 30 ciudades la primavera pasada cuando las órdenes de quedarse en casa lo enviaron de regreso a Los Ángeles, donde comenzó un grupo de Facebook para que la gente hablara sobre la COVID-19 y la muerte (encontrarás el enlace en inglés en grief.com). Mil personas se unieron al grupo el primer día, y miles más se han sumado desde entonces.

"El miedo no detiene la muerte; el miedo detiene la vida... Hablar de ello quita la presión. En vez de estar paralizados, podemos sentirnos relajados y protegidos".

— David Kessler

Un lugar seguro para hablar sobre la mortalidad

Elizabeth Osta, participante del café de la muerte de Fairport, Nueva York, no tiene ningún problema en hablar sobre la muerte y, como miembro de la junta de Funeral Consumers Alliance of Greater Rochester, lo hace con frecuencia. Pero cuando esta mujer de 75 años tuvo cáncer, se acostumbró a que la gente se sintiera incómoda cuando mencionaba su diagnóstico. Por miedo a pensar en el peor de los casos, a menudo cambiaban de tema rápidamente, recuerda.

Osta ha visto a personas reaccionar de manera similar sobre la pandemia. Tan pronto como se enteró de los cafés de la muerte, pensó que eran exactamente lo que el mundo necesita. "Los cafés de la muerte, especialmente en estos tiempos, son lugares para ir y decir 'Oh, Dios mío' y no tener esta respuesta tremendamente distante. En vez de ello, obtienes una respuesta empática y comprensiva".

Las reuniones ofrecen un refugio seguro para expresar ansiedad, frustración y otras emociones que pueden o no estar relacionadas directamente con la COVID-19.

Para Roger Kligler, un médico de 68 años de Falmouth, Massachusetts, son una oportunidad de estar con personas dispuestas a hablar sobre nuestra impermanencia, así como una oportunidad de participar en el creciente movimiento de muerte positiva, que replantea el concepto de morir para poder hablar de ello y aceptarlo.

Kligler también facilita reuniones. Dice que ha superado su expectativa de vida gracias a que durante 18 años recibió tratamiento por un cáncer de próstata metastásico, y aprecia la capacidad de intercambiar ideas sobre cómo tomar buenas decisiones y minimizar el sufrimiento.

Siempre surgen preguntas significativas, dice. "No vas a vivir para siempre; entonces, ¿qué valoras en la vida? Para ti, ¿qué es importante hacer?"

Cuando hablamos abiertamente sobre nuestras dificultades modernas, "hay algo liberador en ello, como si los barrotes que nos retenían desaparecieran de repente", explica Kessler.

De hecho, los cafés de la muerte son como cualquier otro grupo de apoyo en el sentido de que ayudan a controlar la angustia y mejoran las habilidades para afrontar problemas.

"Vamos a estos lugares no solo para escucharnos unos a otros, sino para escuchar a nuestro verdadero yo hablar, para tener una interacción entre la mente y el corazón", señala Rose. "Con eso, aportamos algo muy, muy bueno".

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