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Cómo hacer amigos en una comunidad de jubilados

Crear lazos sociales es más fácil de lo que piensas.

Dos mujeres mayores observan un portaretrato y sonríen.

JGI/Jamie Grill/Getty Images

Las actividades son una manera natural de empezar conversaciones y ayudan a los adultos mayores a descubrir intereses nuevos y similares entre sí.

In English | ¿Qué tienen en común lanzarse desde un acantilado y mudarse a una comunidad para jubilados? Ambos requieren un voto de confianza para cambiar la comodidad de lo familiar y lo rutinario por un riesgo que, si tienes éxito, te dará una buena recompensa. Sin embargo, la aventura mucho más común es empacar toda una vida de objetos y empezar de nuevo en un lugar donde las personas, la cultura e incluso el clima podrían ser distintos. Y los miles de personas en este país que cada año se mudan a una comunidad para jubilados o residencia de vivienda asistida buscan no solo un modo de vida más relajante y simplificado, además de asistencia médica confiable, si es posible. También buscan los tipos de compañeros que lograron que sus décadas previas fueran enriquecedoras y placenteras. 

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Pero puede ser difícil dejar tu hogar y tu vecindario de toda la vida, donde podías navegar con los ojos cerrados. “Mudarse es estresante, y mudarse a una comunidad para adultos mayores puede ser particularmente duro cuando sucede de manera imprevista debido a un deterioro repentino de la salud y la independencia”, dice Molly Maxfield, profesora adjunta de psicología en University of Colorado.

Menciona que los jubilados tienen mucho más tiempo para hacer lo que quieren, pero quizás no tengan suficientes compañeros con quienes compartir esas actividades. “Oímos hablar sobre planificar las finanzas para la jubilación, pero muchos no piensan en maneras de planificar para mantener la interacción social”. Algunos de los factores son con quién deseas pasar tiempo y en qué, ya sea en pasatiempos, aprendizaje de nuevas habilidades o voluntariado para ayudar con una causa personal, dice Maxfield.

Ayudar a quienes se mudan a Brighton Gardens a tomar estas decisiones para que se ajusten socialmente y se sientan cómodos es una responsabilidad que Barbara Gallagher, coordinadora de actividades y voluntariado en esta comunidad administrada por Sunrise Senior Living en St. Charles, Illinois, se toma en serio. “Como la directora de actividades, lo más importante es que todo el equipo y yo conozcamos la rica historia de nuestros residentes, para poder ayudarlos con éxito a hacer la transición a su nuevo hogar y a una vida feliz y activa”.

Las actividades sirven como una manera natural de comenzar conversaciones y ayudan a las personas a descubrir intereses nuevos y a sentirse orgullosas de lo que pueden lograr. “Creo que quienes más disfrutan la vida son quienes se salen de su elemento y se interesan por aprender un nuevo juego o hasta una habilidad”, observa Gallagher. “He visto unas transformaciones maravillosas de residentes que llegaron sin mucho entusiasmo por la vida y parecen alcanzar su plenitud”.

Justine Merlin, directora de actividades de Pines at Whiting, en Whiting, Nueva Jersey —una comunidad para adultos mayores que ofrece residencias independientes y asistidas—, está de acuerdo en que participar en eventos es un gran factor para sentirse cómodo en un nuevo entorno. “Ofrecemos programas recreativos, de ejercicio y espirituales siete días a la semana para brindar una gran variedad de actividades”, dice. 

Un desafío es que una comunidad para jubilados puede “correr el riesgo de ser un poco como una escuela secundaria”, dice Gallagher, donde algunas personas se sienten inseguras en sus interacciones sociales en su nuevo entorno. Para ayudar a evitar que alguien se sienta aislado, Gallagher y otros empleados hacen que residentes que tengan pasatiempos o experiencias similares se conozcan entre sí. “Si vemos que alguien se siente excluido, siempre será nuestra prioridad juntar a ese residente con alguien que vaya a cultivar una amistad con él o ella”. Además, los nuevos residentes conocen a los demás durante un almuerzo de bienvenida, donde los emparejan con alguien que haya vivido allí por mucho tiempo para ayudarlos a adaptarse.

Friendship Village Columbus, en Columbus, Ohio, tiene un comité de bienvenida manejado por residentes que sirven como guías a los recién llegados. Los miembros del comité organizan comidas con una variedad de personas para los nuevos residentes, los aconsejan sobre más de 50 comités y programas —como carpintería, música instrumental y vocal, jardinería, arte y redacción creativa— y contestan preguntas sobre la comunidad, según Carolyn Randolph, coordinadora de enriquecimiento de la vida. “Sal de la rutina y comienza a probar estas oportunidades de participación”, sugiere Randolph. “Quizás se reúnan pequeños grupos de personas en los salones de la comunidad para conversar; únete a ellos. Envía una tarjeta de agradecimiento a quienes conociste para darles las gracias por hacerte sentir bienvenido”.

Sobre todo, no te sabotees con pensamientos negativos, aconseja Randolph. “Imaginarnos que no le caeremos bien a alguien, interpretar la reacción de una persona como algo negativo, decirnos a nosotros mismos que no nos aceptarán. Dales a los demás y a ti mismo el beneficio de la duda, y dales a otros la flexibilidad que quisieras que te den”.

Jim Wagner, quien tiene un apartamento en Friendship Village, sigue de cerca estos consejos. Este pastor jubilado, de 83 años, es el tipo de persona a quien le gusta unirse a grupos. Menciona los nombres de los muchos comités y actividades en los que participa, que incluyen ser director del coro. “Llegué con una actitud positiva”, dice Wagner. Además, estaba dispuesto a probar una variedad de actividades, entre ellas el comité de servicios alimentarios, el comité de mercadeo, el comité de viajes y el boletín informativo —para el cual entrevista a los nuevos residentes, algo que le permite conocer a posibles amigos todo el tiempo—.

Sin embargo, mudarse puede ser difícil para personas que por naturaleza son tímidas y a quienes no les gustan los grupos grandes. Pero en vez de apartarte debido a la fobia social, Maxfield aconseja que tomes pasos graduales: “Las personas más introvertidas tal vez quieran comenzar con una actividad para grupos pequeños, como ajedrez o Scrabble”.

Hasta quienes no son sociables por naturaleza pueden tener éxito en el ámbito social con gestos poco arriesgados. “Cuando de hacer amigos se trata”, dice Randolph, “el mejor consejo es ser abierto, sonreír e interesarse por los demás. Preguntas sencillas como: ‘¿Hace cuánto tiempo vives aquí?’ o ‘¿Dónde creciste?’ pueden empezar conversaciones”.

Wagner decidió aprenderse los nombres y apellidos de 200 vecinos, una manera de desafiar el cerebro y forjar una conexión instantánea con otros. Pero reconoce que hasta en un lugar con el alegre nombre Friendship Village, o villa de la amistad, “la soledad es un problema continuo, en particular entre los residentes que ya no tienen familiares. Hay personas que son completamente introvertidas y necesitan más compasión”. Wagner pide a los residentes sociables que se comuniquen con los vecinos más apartados, un desafío que la mayoría acepta de buena gana. Quienes son sociables invitan a los tímidos a comer y los ayudan con los mandados. “Me di cuenta desde el principio de la compasión que los residentes demuestran por otros residentes. Esta comunidad de verdad se esfuerza por ser amable”.

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