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3 consejos para revivir el romance

Secretos que recomiendan los profesionales para avivar el romance de una pareja.

Consejos para revivir el romance

Foto: Rolf Bruderer/Getty Images

Cómo comunicar tus emociones, compartir tus deseos sexuales y más.

In English | No existe tal cosa como aprender demasiado sobre el romance, incluso para mí que soy una experta en sexualidad. Así que cuando mi prometido, Fred, y yo tuvimos la oportunidad de asistir a una sesión intensiva para parejas conocida como “Gottman weekend”, aprovechamos la oportunidad.

Los afamados psicólogos John y Julie Gottman están a cargo de este “taller para el enriquecimiento de las parejas” mediante el cual aprendimos varios trucos nuevos, incluso cómo comunicar las emociones sin proyectar una actitud defensiva hacia tu pareja, cómo compartir los deseos sexuales y cómo separar el tiempo necesario para desarrollar sus expectativas y esperanzas futuras. A pesar de la gran cantidad de asistentes —unas 200 parejas, más cerca de 20 terapeutas adiestrados en el Gottman Method Therapy (terapia del método Gottman)— y el precio elevado (aproximadamente $850), ya el domingo por la noche, Fred y yo nos sentíamos más conectados el uno con el otro.

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Aprendimos muchas cosas, pero aquí les presento tres enseñanzas que hemos utilizado coherentemente desde nuestro fin de semana de inmersión en el Gotman Method. ¡Evalúa cuál de ellas funcionaría en tu caso!

1. Comienza poco a poco

El modo en que inicias una conversación difícil determinará cómo va a terminar y cómo se van a sentir el uno con el otro a medida que progrese la conversación. Sin embargo, a menudo discutimos los asuntos personales importantes de la misma manera que se discuten los asuntos en una reunión de negocios. Tendemos a ser bruscos, estructurados y con demasiada frecuencia, exigentes.

Por supuesto, esto no es lo correcto.

Los temas importantes merecen un trato respetuoso: debes hablarlos con cautela en lugar de autoridad. Además, debes evitar las acusaciones y las culpas. Durante el fin de semana Gottman, Fred y yo practicamos lo que John y Julie denominan como “comienzos poco a poco”: son exploraciones sutiles de un asunto que comienzan (y se desarrollan) a través de la colaboración, sin quejas ni ultimátums. ¿Y sabes qué? Pocos meses después del seminario, hemos mejorado mucho en este aspecto.

En lugar de comenzar a discutir un asunto como si fuera el fin del mundo (“¡Nos vamos a quedar sin vacaciones este año!”) expresamos nuestros sentimientos: “Me preocupa que si no planificamos por adelantado, no podremos conseguir los pasajes aéreos a tiempo para este verano”. Es impresionante cómo un comentario tan simple y vulnerable puede lograr que dos personas estén en la mejor disposición de resolver la situación.

2. Compartir los sueños y las expectativas

El seminario nos recordó que la obsesión de los seres humanos con saber qué es lo próximo —lo que sucedió hoy, lo que haremos en el fin de semana— puede nublar tu pensamiento acerca del futuro. Olvidamos compartir nuestras expectativas o discutir nuestros sueños con la persona más afectada.

¡Qué lástima! Pues se echa a perder la diversión —e intimidad— que trae consigo el dialogar acerca de cómo convertir tus sueños en realidad. La mayoría de las parejas también consideran muy beneficioso el contemplar los cambios y las aventuras, o el anticipar algún evento futuro (pero delicioso). Así que Fred y yo nos aseguramos de hacer esto (juntos) con más frecuencia.

3. Los rituales románticos

¿Qué tendrán los rituales que los convierte en una necesidad básica de los seres humanos? Las religiones del mundo usan cánticos antiguos, símbolos sagrados y ceremonias que datan de cientos de años atrás para expresar su reverencia por lo divino. Los rituales de las relaciones también demuestran reverencia, pero por un objeto de devoción mucho más cercano.

No dudo que ya tengas varios rituales propios en tu relación. Los rituales entre Fred y yo son bastantes predecibles: celebramos nuestros cumpleaños y el Día de San Valentín. Pero los Gottman nos exhortaron a ir más allá y nos sugirieron que también creáramos rituales únicos. Nos gustó tanto la idea que comenzamos un ritual anual extravagante de hacer un viaje romántico para celebrar el aniversario de nuestra primera cita hace siete años. Otras parejas que fueron al retiro dijeron que habían hecho planes para una cena romántica semanal o para tomar una clase nueva juntos todos los años.

Y ahora la pregunta que probablemente tienes en mente: ¿hay situaciones incómodas durante el fin de semana Gottman? Pues claro que sí. Durante la última parte del seminario, por ejemplo, el programa nos llevaba a aplicar las destrezas allí adquiridas a un asunto que, aunque hayamos tratado, aún no pudimos resolver. Esto fue incómodo, principalmente porque Fred y yo no estamos de acuerdo en cuanto a las dietas y el ejercicio.

Fred es un atleta asiduo —y con mucha frecuencia se abstiene en cuanto a la comida—. En cambio, yo suelo tomar más de una copa de vino durante la cena y admito que tengo unas 15 libras de más. Fred hace ejercicios practicamente todos los días: yoga, remar, levantar pesas, esquiar, navegar y así por el estilo. Yo me ejercito durante el fin de semana: entrenamiento físico, equitación, deportes invernales de vez en cuando. Aunque trato de controlar cuánto como y de ejercitarme más, los estándares de Fred son mucho más estrictos que los míos. Así que, a pesar de que me gusta que se preocupe por mi salud (para que duremos la mayor cantidad de tiempo posible), también resiento que a veces me presiona para que me esfuerce más.

Después de las quejas de ambas partes, este ejercicio nos obligó a llegar a un consenso —o bastante cerca— acerca de lo que debemos comer y cómo debe ser nuestro régimen de ejercicios. No solo tuvimos la oportunidad de volver a enfrentar este asunto tan difícil, sino que luego de conversar nos sentíamos mejor. Además, Fred me felicitó por añadir más hábitos saludables y yo logré que no me exigiera tanto.

Por suerte, el resto del seminario fue un verdadero festival de amor —y de alguna manera hemos logrado mantenerlo hasta el presente—. Así que vamos a añadir un nuevo ritual: cada dos o tres años planeamos asistir a un fin de semana Gottman. Ambos creemos que, aun cuando tengas una buena relación, siempre puedes mejorarla.

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