Skip to content
 

Cómo enfrentar conductas disruptivas de una persona con demencia

Estrategias para comunicarte mejor y dirigir la atención para atender a tu ser querido.

Cómo enfrentar conductas disruptivas de una persona con demencia

Foto: Alamy

Uno de los aspectos que más puede afectarnos física y emocionalmente cuando cuidamos de una persona que vive con la enfermedad de Alzheimer u otra forma de demencia, es la serie de conductas disruptivas que puede presentar el ser querido. Estas conductas no se presentan en todas las personas con demencia; tampoco se presentan en cada una de las etapas de la enfermedad. Sus causas son diferentes y la estrategia para su manejo puede dar resultados en una persona y no en otra. De cierta manera, con la ayuda de profesionales de la salud y un equipo de cuidados, debemos convertirnos en investigadores.

Lo que no puede decir el enfermo de Alzheimer

Generalmente, las conductas disruptivas obedecen a la incapacidad de la persona con demencia de comunicarse como alguien con facultades cognitivas intactas. Como un bebé que llora y su llanto es el lenguaje que usa para comunicarse, ya sea de incomodidad o de cambios en el ambiente, la persona con demencia puede estar tratando de decir:

¿Te gusta lo que estás leyendo? Recibe contenido similar directo a tu email.

  • Tengo dolor.
  • Tengo hambre o sed.
  • Estoy cansado, o tengo sueño.
  • Tengo miedo.
  • No quiero estar aquí.
  • Tengo frío, o calor.
  • No quiero estar solo.

¿Cómo se comunica la persona con demencia?

A medida que la demencia se apodera de la capacidad cognitiva del enfermo de Alzheimer, las palabras, las expresiones cariñosas, los buenos modales y las emociones controladas pueden ser reemplazados por las siguientes formas de comunicación:

  • Conductas disruptivas verbales, como por ejemplo: repetir la misma palabra o pregunta una y otra vez y gritar sin razón aparente. Algunas personas pueden pasar la noche entera murmurando (como si sintieran dolor) o susurrando.
  • Conductas disruptivas físicas como el agitarse, el confundirse, el caminar incesantemente, el buscar objetos escarbando en un sitio y otro, y el deambular constantemente.
  • Conductas agresivas que pueden poner en peligro tu bienestar y el del mismo enfermo de Alzheimer.

6 áreas en donde debes enfocar tu atención

1. Pon atención a las necesidades fisiológicas de la persona con demencia: Empieza a observar atentamente a la persona que cuidas. Las conductas disruptivas pueden obedecer a causas físicas como infecciones urinarias, dolor abdominal causado por un exceso de gas o por estreñimiento, dolor causado por fracturas, o por enfermedades como la artritis. Podría ser algo relacionado con un episodio de incontinencia. Piensa si ha habido un cambio en el régimen de medicamentos, ya sea de uno nuevo o de una nueva dosis. Gestos como arrugar el ceño, muecas de dolor, frotar las manos y otras muestras de agitación pueden ser indicadores de que la persona está sintiendo dolor. ¿Ocurren estos gestos cuando la persona se mueve?

Si existe ya un problema de salud, como la artritis, evalúa la opción de administrar los analgésicos que sean parte del régimen farmacológico supervisado por un profesional de la salud. Monitorea el horario de ir al baño. ¿Cuándo fue la última vez que la persona orinó o hizo sus necesidades? ¿Insiste en caminar al baño? La urgencia y aumento de frecuencia de ir al baño podrían ser síntomas de una infección urinaria. Para ser tratados, se debe comunicar al profesional de salud.

2. Mantén las rutinas: Debes mantener la hora de las comidas, del aseo personal, de las caminatas, y de cualquier otra actividad en la que aún se puede involucrar tu ser querido. La persona con demencia puede agitarse con facilidad y dar muestras de ansiedad cuando hay cambios en su rutina. La persona con demencia no tiene la capacidad de adaptarse al cambio fácilmente.

3. Refuerza y apoya las funciones cognitivas que todavía están presentes: Si tu ser querido usa lentes, mantenlos limpios para que no vea borroso y lo que perciba visualmente no le cause confusión. De igual manera, revisa que los audífonos tengan baterías y estén encendidos. Cuando hables con  la persona con demencia, mírala a los ojos, habla más despacio y usa un lenguaje sencillo. Usa oraciones cortas y haz pausas en la conversación para que la información sea procesada. Mantén las áreas iluminadas para evitar que las sombras causen confusión y miedo. Si la persona ya no se reconoce a sí misma, es posible que tengas que cubrir los espejos, pues quien se refleja allí puede percibirse como un extraño o un intruso en la casa; y por tanto, podría ser la causa del miedo.

Muchas personas con demencia no pueden expresarse verbalmente, pero pueden leer y escribir. Algunas no pueden escribir pero pueden señalar lo que necesitan en un tablero con imágenes, por ejemplo un vaso de agua, ir al baño, una cobija, etcétera. Un calendario o un reloj con números grandes y fáciles de leer pueden ayudar a orientar a la persona con demencia por algún tiempo. De igual forma usar letreros y dibujos que ilustren lugares. Por ejemplo, dibujos o gráficos en las puertas de las habitaciones o el cuarto de baño indicando el sitio, qué es o para qué se usa.

4. Fomenta la independencia y permítele estar en control: Permite que la persona continúe haciendo todo lo que es posible hacer por sí mismo. Divide las tareas en partes pequeñas. Por ejemplo, en lugar de decir, “es hora de que te asees para ir a dormir”, puedes alistar el cepillo de dientes, aplicar el dentífrico y decir, “es hora de cepillarte los dientes”. Cuando esa tarea termine, puedes entregar una pequeña toalla mojada y decir, “ahora puedes limpiarte la cara”. Algunas personas con demencia no pueden seguir estas instrucciones simples, pero retienen la habilidad de hacer las cosas por imitación.

Permitir que la persona con demencia retome el control puede ser tan simple como dejarle usar la ropa que escoja, así los colores no sean los que escogiste; dejarle comer el postre antes que la comida, o escoger la música que quiere escuchar o la revista que quiere ojear. Sentirse en control de algo puede evitar conductas disruptivas.

5. Mantén un ambiente seguro para ti y el ser querido de tu familia: Por ningún motivo debes tener al alcance de la persona con demencia objetos corto-punzantes y armas de fuego. Recuerda que las funciones cognitivas desaparecen y una de ellas es poder entender la causa y efecto de las acciones. Instala seguros en estantes, cajones, ventanas y puertas para mantener un ambiente seguro. La persona con demencia no debe tener acceso a productos de aseo tóxicos, líquidos o lubricantes para autos, herramientas eléctricas o que generen calor, tampoco a medicamentos de ninguna clase. Dada la tendencia de deambular que tienen las personas con demencia, te aconsejo retirar las alfombras y quitar objetos de los pisos.

6. Evita los medicamentos antipsicóticos: La American Geriatrics Society no recomienda el uso de medicamentos antipsicóticos para el manejo inicial de conductas disruptivas, pues se ha demostrado su baja efectividad. Antes de recurrir a estos medicamentos, el médico de tu ser querido debe hacer un examen físico exhaustivo y evaluar la posibilidad de recetar medicamentos para la depresión y para demorar el proceso de la demencia. Entretanto, utiliza las rutinas: la distracción,  la música, el arte, y la mentira terapéutica para evitar que las conductas disruptivas de tu ser amado te consuman física y emocionalmente.

Ten presente que confrontar, corregir, gritar y usar la fuerza física con el ser querido de la familia solo empeorará las conductas disruptivas. No es la persona la que se comporta como si estuviera fuera de la convención social, es la demencia. En otra ocasión compartiré contigo el uso de estrategias específicas para crear la ilusión de límites, lugares y personas para la persona con demencia.

¿Qué

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

Siguiente Artículo

Lea Esto