Skip to content
 

Vivir en la realidad de otro no es mentir

La mentira terapéutica te ayudará a mantener la seguridad, apaciguar ánimos y sobrevivir emocionalmente si cuidas de un ser querido con Alzheimer o demencia.

Si cuidas de alguien que tiene la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia, posiblemente hayas presenciado comportamientos que no concuerdan con la realidad en la que tú vives. En esas situaciones, evita llevarle la contraria a tu ser querido, tratando de reorientarlo, porque sus facultades mentales no le permiten diferenciar pasado y presente o medir causa y consecuencia. La lógica ya no está en su mente, y en su lugar están: 

  • Confusión
  • Desorientación
  • Alucinaciones
  • Desvelos
  • Agitación
  • Ira y frustración, entre otros.

¿Te gusta lo que estás leyendo? Recibe contenido similar directo a tu email.

En estas situaciones, quienes cuidan de otros se ven en la necesidad de mantener su seguridad y la de la de su ser querido, apaciguar los ánimos y sobrevivir emocionalmente; y con este fin, a la vez se pueden ver abocados a utilizar lo que llamamos mentiras blancas, mentiras piadosas o mentiras terapéuticas. No importa cómo las llamemos, sabemos que son mentiras

Para muchas personas la honestidad y la integridad ocupan un lugar alto. Reconocen que la mentira no lleva a nada productivo y  representa una causa de conflicto interior e incomodidad.

Una terapeuta habla con un hombre de edad avanzada, uso de la mentira terapéutica

Foto: Getty Images

Esta incomodidad se hace más evidente cuando nos vemos en circunstancias en las que mentir es la única forma de controlar una situación. Mentir a un adulto mayor, a nuestros padres, o a cualquier persona con la que tenemos un lazo afectivo fuerte nos hace sentir peor. Por eso, te invito a comenzar un proceso en el que reconozcas la premisa principal: el mundo y la realidad de una persona que vive con enfermedad de Alzheimer u otra demencia no es tu realidad.

Existen, entonces, dos realidades: la tuya y la del enfermo de Alzheimer. Sin embargo solo tú tienes  la agudeza mental para entrar en la realidad de la  persona a quien cuidas. Tú tienes la capacidad de viajar entre esas dos realidades, la otra persona no tiene la misma facultad. Ella o él están en su mundo, cada vez más pequeño y cada vez más confuso. Te propongo, entonces, que te conviertas en viajero, y enmarques los diálogos y las vivencias en la realidad de la otra persona. Como ejemplo, te presento tres situaciones y sus posibles soluciones.

1. Situación: Tu ser querido insiste en ir al banco a retirar dinero en efectivo a las 10:00 de la noche. Se ha vestido y está listo para salir de casa. Si no estás dispuesto a  viajar a su realidad y ponerte en su situación o vivencia, probablemente insistas en que no hay bancos abiertos a esa hora o no hay nadie que lo atienda. Solamente lograrás que tu ser querido quede disgustado y agitado.

Solución: Podrías decir que con mucho gusto vas a poder llevarlo al banco a retirar efectivo tan pronto abran mañana, porque hoy es un día festivo. También podrías decir que todavía no estás listo, y te falta tomar un refresco antes de salir al banco. Tal vez a él (o ella)  le gustaría acompañarte a tomar refresco antes de salir. Puedes poner algo de música y ofrecerle material de lectura antes de salir al banco. La distracción y el esfuerzo de vivir la realidad de la otra persona son más fructíferos que la confrontación para hacerle entender tu realidad. Probablemente después de un rato se haya olvidado de la idea de ir al banco; y quizá calmadamente puedas redirigir a la persona hacia el hecho de que es hora de ir a la cama y descansar.

2. Situación: Cada noche que Diego trataba de irse a descansar, se frustraban todos sus intentos de crear un ambiente calmado para que su esposa entendiera que era hora de ir a dormir. Susana, su esposa, iba a la habitación y en lugar de ponerse ropa de dormir, regresaba a la sala ataviada con un vestido de noche largo, lista para irse de fiesta.

Solución: Diego decidió enmarcar la situación en la realidad de Susana  porque era más importante el bienestar de los dos que hacerla entender que las personas usan pijamas para dormir y no vestidos de fiesta. Desde hace meses, Susana duerme en sus vestidos de gala, uno diferente cada noche. Los vestidos han ido perdiendo sus encajes y lentejuelas, pero Susana vive en calma en su mundo. Diego sabe que en realidad Susana no necesita esos vestidos de gala y ahora le ayuda a escoger el vestido cada noche.

3. Situación: Lucas y Carmen han estado casados por más de 50 años. Desde hace seis años Carmen padece la enfermedad de Alzheimer. Al entrar en la habitación que hasta ahora ambos compartían, de pronto Carmen se enfurece y le grita a Lucas que debe salir de inmediato. “Ningún hombre tiene que estar en la habitación de su prometida antes de casarse”.

Solución: Con la ayuda de su hija, Lucas ha preferido enmarcarse en la realidad de Carmen mudándose a otra habitación. Lucas y su hija se acomodan a los cambios de realidad  de Carmen.  Así, un día Lucas es el pretendiente que está de visita, y otro momento es el esposo al que se le permite una caricia o un beso. En vez de insistir en que llevan toda una vida casados, Lucas no miente, simplemente hace un esfuerzo —con la ayuda de su hija— de vivir la realidad de Carmen y su mundo.

El mismo cariño que te ha llevado a asumir el cuidado de tu ser querido ahora te guía en implementar la solución más práctica y amorosa  para hacerlos sentir bien, a la vez que velas por su bienestar y seguridad física. Recuerda que vivir en la realidad de otro, no es mentir. Es amor.

¿Qué

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

Siguiente Artículo

Lea Esto