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Conectarse con los hijos en la era digital

Ahora que las comunicaciones se han vuelto instantáneas, cuidado con acercarse demasiado.

In English | Cuando muchos de nosotros estábamos en la universidad, estar en contacto con mamá y papá significaba llamarlos por teléfono el domingo cada una o dos semanas. Por lo general, no manteníamos a nuestros padres al tanto de todo lo que hacíamos en el curso de abrirnos camino en el mundo, lo que entrañaba, como siempre, caernos, levantarnos, encontrar nuestro norte, declarar nuestra independencia.

Vea también: Consejos para usar las redes sociales.

Pareja que se comunica a través de los medios sociales en el computador

Blue Jean Images/Getty Images

Los padres deben poner ciertos límites cuando usen las redes sociales.

Hace unos 15 años, cuando el correo electrónico comenzaba a revolucionar las comunicaciones globales, una amiga comentó que no lo utilizaría para mantenerse en contacto con su hijo, que estaba en la universidad. No pensaba que era justo ser una presencia constante en su vida universitaria, acechándolo en la computadora, por así decir.

"Necesita espacio y privacidad para descubrir quién es", explicó.

Qué curioso parece eso ahora, cuando padres e hijos viven conectados por una cuerda electrónica que nunca acaba. 

En este siglo, las innovaciones tecnológicas se han unido a los cambios sociales para producir una explosión de comunicaciones entre los padres y sus hijos que se encuentran en la fase de "adulto emergente". Los padres pueden pasarse el día intercambiando mensajes con esos jóvenes, sean estudiantes o recientemente graduados. Les es posible comunicarse con ellos por Skype (enlace en inglés) para ver su dormitorio o apartamento nuevo o conocer a su nuevo compañero de cuarto o votar por cuál conjunto de ropa debe ponerse para su primera entrevista de trabajo.

Siguiente: Consejos para aprovechar el contacto con sus hijos.

A los hijos les es posible tocar base con sus progenitores por teléfono móvil a la vez que cruzan el campus entre clases o intercambiar mensajes de texto cuando están aburridos en clase o distraídos en un trabajo de oficina. Los padres pueden seguirlos en Facebook —si se lo permiten, otorgándoles la condición de "amigos" en esa red— o leer sus blogs desde el otro lado del mundo. Sin duda toda esta comunicación ha contribuido al acercamiento de las generaciones.

Pero también tiene sus escollos. Las herramientas digitales que nos conectan también nos pueden constreñir. Los correos que envían los padres, por muy buenos consejos que contengan, les permiten estar constantemente en la vida de los hijos adultos. Las peticiones que los hijos mandan por mensaje de texto pueden significar que estos aún no resuelven los problemas por su cuenta. Merodear en Facebook puede proporcionarles a los padres más información de la que necesitan (por ejemplo, fotos de esa escandalosa fiesta el sábado que ya para el lunes el joven juerguista preferiría olvidar). El blog de un joven, escrito de prisa o para divertir a amigos, puede suscitar preocupaciones excesivas en los padres.

¿Es la red una bendición, una maldición o una combinación de ambas cosas? Los siguientes consejos puede que lo ayuden a aprovechar al máximo los contactos digitales con los adultos emergentes y a la vez esquivar los baches.

1. Déjese guiar por el desarrollo de su hijo. El lugar donde se encuentre el joven en su camino hacia la independencia afecta su necesidad de tender la mano a sus padres. En la etapa del despegue, los hijos de edad universitaria todavía suelen pedir consejos a sus padres: qué asignaturas debe tomar, cómo se abre una cuenta de banco, cómo resolver un problema con el compañero de cuarto. 

Siguiente: Siga la pauta y viva su propia vida en línea.

El teléfono tiende a sonar más después de un desengaño amoroso o durante una crisis, y menos a medida que crezca su capacidad de resolver problemas o se incline a consultar a su pareja amorosa o a una nueva red de amistades. A medida que el joven se acerque a los 30 años y se vuelva más estable, seguro e independiente, es posible que la comunicación aumente de nuevo, por iniciativa de cualquiera de las dos partes.

2. Siga la pauta que le fijen. Cuando los hijos empiezan a construir su propia vida, es casi siempre mejor dejarlos fijar el patrón y ritmo de los contactos. Poco a poco, los padres desarrollan un sexto sentido sobre cuándo el muchacho necesita una llamada de apoyo o aliento, y cuándo prefiere que lo dejen resolver sus problemas solo. Si no llama o no contesta llamadas, podría significar que tiene una vida llena de actividades y que ha fijado su atención en otra parte. Pero también puede ser una señal de que algo va mal o que una crisis lo ha llevado al desespero. Los padres tienen que ejercer el juicio respecto a cada hijo y cada situación. Si un silencio excepcionalmente largo sugiere que algo va mal, o si una reciente llamada a casa fue especialmente emocional, quizás sea el momento de enviarle un correo electrónico o mensaje de texto que diga algo como "Sólo quería asegurarme de que estuvieras bien" o que pida concertar una llamada.

3. Viva su propia vida en línea. Si es el tipo de padre a quien le tienta el diario abierto de su hijo, tenga cuidado: el internet es como un gran diario abierto y hay que tratarlo con el mismo respeto y cautela. Sí, le sería posible visitar el sitio web universitario de su hijo y ponerse frenético con los blogs que ve ahí. Y si se lo permiten, pudiera hacerse "amigo" de su hijo (y sus amigos) en Facebook y seguir cada drama de su vida personal.

Siguiente: Encuentre el equilibrio.

Pero husmear, aun con las mejores intenciones, puede convertirse en entrometerse y amenazar los importantísimos límites que existen entre usted y su "adulto emergente". Así que es mejor concentrarse en su propia vida, seguir sus blogs favoritos (enlace en inglés) y utilizar Facebook para reconectarse con amigos que perdió de vista hace tiempo, cuando su vida era más interesante.

No importa cuán sofisticada la tecnología, la comunicación digital con un hijo en la etapa de adulto emergente sigue siendo un malabarismo entre el seguir conectados y el dejarlo ir. Encontrar el punto de equilibrio es una decisión personal para cada familia y una parte importante de ser padre de un veinteañero. 

Jeffrey Jensen Arnett es profesor investigador de psicología en Clark University y autor de Emerging Adulthood: The Winding Road from the Late Teens Through the Twenties (La adultez emergente: el tortuoso camino de la adolescencia a los 30 años). Elizabeth Fishel ha publicado numerosos artículos sobre temas familiares y es la autora de cuatro libros, entre ellos Sisters (Hermanas) y Reunion (Reencuentro). Juntos elaboran una guía para los padres de adultos emergentes que publicará Workman en el 2012.

Vea también: Cree un grupo familiar en Facebook.

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