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Con la economía en crisis, más padres ayudan a sus hijos

4 cosas a considerar antes de ofrecerles su ayuda.

In English | Durante décadas, los padres se sacrificaban para pagar la matrícula universitaria de sus hijos durante cuatro años, pero al final de ese período, ya no tenían que escribirles más cheques. Hoy en día, en cambio, la prolongación del camino a la edad adulta y las duras realidades económicas actuales obligan al “Banco de Mamá y Papá” a mantenerse abierto hasta mucho más tarde. Casi tres cuartas partes de los estudiantes entre los 18 y 25 años reciben alguna ayuda económica de sus padres, según un reciente estudio del Pew Research Center. Considere estos cambios:

La deuda estudiantil. Los graduados de la universidad en el 2009 debían más dinero que nunca en concepto de deuda estudiantil: un promedio de $24.000, lo que representa un aumento del 6% sobre el 2008, según el Project on Student Debt (Proyecto Respecto a la Deuda Estudiantil).

El desempleo. Casi un 9% de los graduados en el 2009 no ha podido encontrar trabajo, frente a un 5,8% en el 2008, el porcentaje mayor de la historia entre los graduados universitarios de 20 a 24 años de edad.

El hogar multigeneracional. El desempleo y el subempleo han creado una generación de bumeranes. En un estudio realizado por el Pew Research Center en el 2009, el 13% de los padres dijeron que uno o más de sus hijos mayores de edad se habían mudado con ellos de nuevo.

Antes de que el dinero se vuelva un tema candente entre usted y sus hijos postadolescentes, considere las cuatro sugerencias siguientes:

Tenga una conversación de buena fe sobre el dinero

El dinero no es un tema que se puede discutir con facilidad con los hijos mayores de edad (quizás solo hablar de sexo resulta más difícil), pero es importante comunicarles lo que usted puede y no puede darles. Poner las cartas financieras sobre la mesa es mejor que esperar a que surja una crisis y entonces tomar una decisión precipitada, y quizás lamentable.

Algunas de las áreas en que los padres posiblemente quieran (o no quieran) ofrecer ayuda monetaria son los gastos diarios, los estudios de posgrado, el automóvil, el seguro de auto y los gastos de viaje cuando viajan para ver a la familia.

En las entrevistas que tuvimos con cientos de adultos emergentes y sus padres, los planes de teléfono celular y el seguro médico fueron los últimos reductos, ya que ningún padre quiere perder contacto con sus hijos o dejar que su salud corra riesgo, si pueden evitarlo. Con las nuevas normas para el seguro médico del presidente Barack Obama, los padres pueden cubrir a sus hijos con su propia póliza hasta los 26 años (y aún más en algunos estados, como Nueva Jersey y la Florida, donde es hasta los 30 años).

Cuánto le quieran decir a su hijo sobre su propia situación económica es una decisión personal. Pero antes de decidirse a ofrecerle ayuda, evalúe y proteja su propia seguridad económica. Por mucho que usted quiera a sus hijos y desee ayudarlos, no le conviene reforzar las cuentas de banco de ellos a la vez que pone en peligro la suya. 

Mi casa es tu casa, pero con límites

Si su hijo de veintitantos años se muda de nuevo con usted, tiene sentido establecer algunas reglas en vez de refunfuñar cuando ve toallas en el suelo o pilas de ropa sucia. Algunos padres piden una contribución al alquiler o la comida o pago en especie; desde ayudar a preparar la comida hasta cortar el césped.

Otros establecen el límite de tiempo que se podrán quedar desde el primer día: un año en el hogar y después será hora de buscar otro alojamiento. Recuerde que mientras más le cobre de alquiler, más tiempo le va a tomar a su “adulto emergente” ahorrar suficiente dinero para mudarse. Aun así, una madre adoptó una perspectiva a largo plazo respecto a sus pichones vueltos al nido: “Les daré alojamiento ahora, con la esperanza de que me cuiden en mi vejez”.

Anímelos a que tracen un plan

Es mucho más fácil subvencionar a sus hijos adultos —mientras pueda darse el lujo— si estos tienen un plan y lo siguen activamente, aceptando, por ejemplo, una práctica fascinante pero no remunerada con una organización sin fines de lucro, o un empleo de bajo sueldo, pero en una carrera con potencial. Verlos avanzar por un camino prometedor hacia la vida adulta es el objetivo número uno, y a veces la ayuda económica que usted les ofrece cuando son jóvenes puede ser el puente esencial que necesitan.

Pregúntele a su adulto emergente cómo quiere que sea su vida en un año, cinco años y diez años, y qué ayuda cree que necesita de ustedes para llegar hasta allá. Especialmente a los veintipocos años, la respuesta bien puede ser “no tengo la menor idea”, pero preguntarles es una buena manera de hacerlos pensar en estrategias.

Recuerde que el dinero puede ser poder

Cuando usted todavía administra el dinero, es natural pensar que debe tener voz y voto respecto a cómo se gasta. “Bonito conjunto que llevas. ¿Cuánto te costó?” Pero cuídese de utilizar el dinero para controlar a sus hijos adultos y sus decisiones en la vida. Esa táctica producirá resentimiento. Por otra parte, si sus hijos no aceptan su dinero, no lo tome como algo personal. Su decisión es parte de un sano deseo de manejar su vida sin el control de sus padres.

Pero si le parece que siempre estará pagando un precio alto por la paternidad, pierda cuidado. La mayoría de los adultos emergentes luchan por lograr la independencia económica, y ya para los 30 años casi todos han llegado a una etapa de adultez estable con un ingreso mayor, a menudo en combinación con el ingreso de su pareja. Como usted, esperan con gusto el día en que el Banco de Mamá y Papá pueda cerrar sus puertas definitivamente. Hasta entonces, toda ayuda que les pueda prestar durante estos años de incertidumbre económica aumentará la probabilidad de que florezcan a los 20 y más alla.

Elizabeth Fishel ha publicado ampliamente sobre temas familiares y es la autora de cuatro libros, entre ellos Sisters (Hermanas) y Reunión (Reencuentro). El Dr. Jeffrey Arnett es profesor investigador de psicología en Clark University y autor de Emerging Adulthood: The Winding Road from the Late Teens Through the Twenties (La adultez emergente: el sinuoso camino de la adolescencia a los 30 años). En la actualidad, los dos colaboran en una guía para padres de adultos emergentes que publicará Workman en el 2012.

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