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Más abuelos dan una mano

Número sin precedente presta ayuda económica a hijos adultos y nietos.

In English | Como si los escasos fondos destinados a la jubilación no fuera suficiente para quitarles el sueño, hay otro factor estresante para muchos de ustedes: los hijos adultos.

En un sondeo de 10.000 personas mayores realizado en toda la nación, casi dos tercios (un 62%) de los encuestados dijeron haber proporcionado ayuda económica a sus nietos o hijos en los 12 meses que terminaron en junio, según datos que Grandparents.com dio a conocer al AARP Bulletin Today.

La encuesta de personas de entre 48 y 70 años de edad no preguntó cuánto dinero habían dado a sus familiares, pero sí a qué habían destinado los fondos:

El 70% contribuyó a los gastos cotidianos.

El 40% ayudó con la hipoteca o el alquiler.

El 24% ayudó a pagar la atención médica.

El 23% ayudó a pagar servicios de guardería.

El 23% ayudó a sufragar estudios.

Georgia Witkin, profesora clínica adjunta de psiquiatría de la Escuela de Medicina Mount Sinai en Nueva York y redactora sénior de Grandparents.com, dijo que el número de personas mayoras que prestan ayuda económica a los hijos adultos o a los nietos no tiene precedentes en los últimos tiempos. Pero también señaló que muchos de los abuelos de hoy tienen menos de 70 años, todavía trabajan y sus circunstancias les permiten prestar ayuda.

“Los abuelos ya no son realmente ancianos”, dijo Witkins. “Se trata de personas que suelen estar empleados o disfrutan de seguridad económica en su jubilación, pues cuentan con ahorros, pensiones y prestaciones del Seguro Social. Con anterioridad, la ayuda que prestaban era discrecional: le compraban al nieto el primer automóvil o le sufragaban los estudios. Ahora, esa asistencia hace falta para satisfacer necesidades básicas”.

Otra encuesta, dada a conocer en julio, también demostró que los abuelos han sido una fuente constante de asistencia económica para sus nietos, ya que les entregaron un promedio de $8.661 en los últimos cinco años, según MetLife Mature Market Institute, la sección de investigaciones y educación de MetLife, una empresa de servicios financieros.

Casi dos tercios de los 1.077 abuelos mayores de 45 años que participaron en la encuesta dijeron que prestaban ayuda económica a sus nietos para muchos fines. Entre ellos: necesidades en general (40%), estudios (26%), un acontecimiento vital, como una boda (21%), ahorros (13%), gastos médicos y gastos de automóvil (9% respectivamente).

¿Corre peligro su jubilación?

¿Ponen en peligro las personas de edad su propia seguridad económica cuando ayudan a sus hijos adultos y a sus nietos, precisamente en momentos en que muchos de aquellos afrontan una pérdida en su capital? Es muy posible, dice Sally Hurme, experta financiera en AARP.

“Si para ayudar a sus hijos sacan dinero de lo que habían ahorrado para la jubilación, reducen el total de los recursos con que van a contar para su sustento el resto de la vida”, dijo Hurme.

“Si todavía trabajan”, añadió, “es evidente que tendrán que trabajar aún más tiempo para reponer el dinero que les dieron a los hijos y nietos en vez de ahorrarlo”.

También hay que considerar los efectos de esa ayuda sobre los impuestos, añadió.

Según la encuesta de Grandparents.com, los abuelos no solo prestaron asistencia económica sino que ayudaron a sus hijos con el cuidado de los nietos. Más del 60% de los encuestados dijeron que cuidaban a los nietos con regularidad. Y el 13% se consideraron “cuidadores primarios”.

Eso no es inesperado, dado que el número de hogares en que múltiples generaciones viven bajo el mismo techo ha aumentado en un 25% esta década, según un análisis que AARP realizó de los datos del censo estadounidense.

Unos 6,6 millones de niños viven en un hogar que incluye abuelos. Y, el censo muestra que aproximadamente 1,5 millones de niños viven con un abuelo y no con uno de sus padres.

En marzo, el AARP Bulletin llevó a cabo una encuesta acerca de cómo la economía ha afectado las condiciones de vida de personas mayores de 50 años. Más de uno de cada 100 encuestados dijeron que vivían con sus nietos o sus padres. Cuando se les preguntó qué motivaba a padres e hijos a mudarse juntos o con un amigo, si no lo habían hecho ya, el 34% mencionó pérdida de ingresos.

Janet Peele, de 58 años, vivía sola hasta que su hija y su yerno, Kara y Damon Mayer, experimentaron una mala racha. Cuando el negocio de pintura de Damon, se fue a pique, el matrimonio se mudó con sus tres hijos a casa de Peele en Bellevue, Washington. Ahora Peele no se puede imaginar la vida sin sus nietos, que tienen entre 6 y 14 años.

“Pasamos ratos mirando televisión o jugando, y la mayoría de las veces se meten en mi cama,” dijo Peele. “No creo que ni mis nietos ni yo pudiéramos soportar vivir sin los otros”.

Consejos para los padres de hijos adultos que vuelven a casa

Los expertos ofrecen estos consejos a padres cuyos hijos adultos han vuelto a casa.

Discutan cómo compartir los gastos. Decidan, por ejemplo, quién pagará la comida, el alquiler, el uso de la computadora y otros gastos. Hablen de cómo cada uno prevé que le cambiará la vida, incluso de qué le entusiasma y qué le preocupa.

Si va a cuidar a los niños, establezca cuánto tiempo pasará en esto. ¿Quién tendrá la responsabilidad de cocinar y de ir al supermercado? Hablen de estos temas abiertamente para evitar conflictos posteriores.

Establezca usted las reglas, pero deje que sus hijos aporten al debate.

Deje que sus hijos impongan la disciplina a los hijos propios, una regla difícil pero necesaria para la convivencia pacífica.

Intercambien historias, miren fotos, investiguen la historia familiar y graben esta información en audio o video. Atesoren el tiempo que pasen juntos.

Carole Fleck es redactora sénior de AARP Bulletin Today.

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