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Cinco errores que cometen los abuelos en sus vacaciones

Evite los errores garrafales más comunes.

In English | Cuando pensamos en viajar con nuestros nietos, muchos imaginamos una experiencia de ensueño. Lamentablemente, no cuesta mucho perder esa ilusión. Nuestros consejos le ayudarán a evitar los siguientes desaciertos comunes al viajar con sus nietos:

1. Falta de coordinación de horarios

La situación: Heather Flett recuerda estar de vacaciones con sus padres y sus hijos, de 1 y 3 años. Todos deseaban pasarlo bien, pero se les olvidó coordinar los despertadores. “De costumbre, mis hijos se levantan entre las 6 y 7 de la mañana. Están listos para desayunar a las 7:30 a. m. y toman la siesta tras almorzar al mediodía. Algunas veces nos da tiempo para divertirnos por la tarde, pero si lo necesitan, la siesta puede extenderse hasta las 4”. Por otro lado, sus padres no consideran estar de vacaciones a no ser que puedan dormir hasta las 10. Los planes eran buenos, pero no la coordinación.

La solución: Nunca subestime el poder de la sincronización. Coordine un programa que todos puedan aceptar. Puede ser que no estén todos juntos las 24 horas, pero las horas que sí compartan serán divertidas y libres de rabietas.

2. No comprender las diferentes prioridades del grupo

La situación: Usted hace todo lo posible para planear un viaje extraordinario, pero sus nietos tienen otra interpretación del término "extraordinario". “Mi suegra había pensado que nos montaríamos en las atracciones en la mañana, para evitar las largas filas”, dice Jennifer Milikien, refiriéndose a un viaje reciente a Disney con su mamá, sus suegros y su hija de 3 años. Era un estupendo plan que se frustró cuando la niñita quiso ponerse en cola para obtener el autógrafo de Winnie the Pooh.

La solución: De nuevo, un poco de coordinación antes de comenzar el viaje ayuda a poner las cosas en perspectiva. Asegúrese de preguntarle a todos cuáles son las atracciones que no se quieren perder, y coordine un programa que incluya la principal prioridad de cada uno. ¿Las demás? ¡Olvídelas! A fin de cuentas, las vacaciones son cortas, pero la huella de la pata de Pooh en un libro de autógrafos dura para siempre (al igual que esos recuerdos).

3. Tener complejo de Greta Garbo

La situación: Su familia, amistades y hasta el botones del hotel le ofrecen ayuda, pero usted cortésmente los rehúsa, como si fuera tan fácil atravesar el elegante vestíbulo del hotel haciendo malabarismos con tres niños pequeños, un montón de recuerdos en los brazos, y un lagarto vivo y coleando. Le damos una pista: “Quiero estar sola” le sirve a las rubias de Hollywood, pero no tanto al abuelito y abuelita.

La solución: Es hora de afrontar la realidad. Es cierto que llevó sola a sus niños a Disney World, pero eso fue hace una generación. Y estos ni siquiera son sus propios hijos. Los han criado con otras reglas (a continuación tocamos ese tema), y puede que no conozca bien sus horarios, sus temperamentos y sus niveles de energía. Es mejor estar acompañado por otra persona adulta que lo pueda ayudar. Incluso después de tantos años, dos cabezas piensan mejor que una, y por lo menos tendrá quien lo acompañe con una taza de café luego de haber acostado a los niñitos.

4. El mito de "los abuelos supremos"

La situación: Johnny quiere un pastel. “Mamá siempre dice que no”, lloriquea. Abuelita mimosa y bienintencionada le pasa un pedazo de torta, sólo esta vez. ¿Y si también quiere un bizcocho de chocolate? ¡Qué importa! Estamos de vacaciones.

La solución: ¿Recuerda este viejo dicho? “Si quiero, los puedo consentir. Soy su abuela”. Olvídelo. Guárdelo con todas esas otras ideas que al final resultaron ser sumamente terribles, tales como los peinados estilo colmena, Milli Vanilli y el tofupavo.

La verdad es que los padres son los que mejor conocen a sus hijos, y las reglas existen por una razón. Será mejor para ellos —y más prudente para usted— si el tiempo que pasan juntos refleja la vida normal de los niños, con tan sólo un poquito de flexibilidad. (Al fin y al cabo, están de vacaciones).

5. Viajar sin saber

La situación: La pequeña Chrissy se desliza sobre una tabla en el mar mientras usted la vigila. De buenas a primeras rompe una ola y se golpea en la nariz con la tabla. Usted la lleva a la sala de urgencias pero no tiene ni idea de cuándo la niña se vacunó contra el tétano o qué plan de seguro médico tiene su familia.

La solución: Es fácil entusiasmarse al planificar todas las diversiones, pero no se le deben olvidar los asuntos relacionados a la salud y seguridad. “Puede creer saberlo todo acerca de sus nietos, pero puede no estar al tanto de datos importantes”, dice Nadine Nardi Davidson, autora de "Travel With Others Without Wishing They'd Stayed Home (Cómo viajar acompañado sin desear haber viajado solo)" (casa editorial Prince Publishing, 1999). “Es una buena idea repasar el historial médico de los niños, incluso las vacunas, alergias, otros problemas o si necesitan usar lentes”.

Así que prepare un paquete de seguridad con los datos médicos del niño para cuando esté de vacaciones. Incluya los medicamentos necesarios, la tarjeta del seguro médico, y una carta de mamá o papá donde le autorizan a tomar decisiones de índole médica durante el viaje. No se le olvide el asiento de seguridad para infantes o niños si piensa viajar en automóvil. Al fin y al cabo, no hay nada que arruine unas vacaciones más rápido que un accidente.

Y si se equivoca, perdónese y siga adelante. No es necesario echar a perder el resto de las vacaciones pensando excesivamente en el pasado. Disfrute del tiempo que están juntos. A fin de cuentas, disfrutarán el cuento de ese “error que cometió Nana” en las reuniones familiares por muchos años más.

Este artículo se publicó originalmente en Grandparents.com.© Grandparents.com LLC.

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