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Proteja sus derechos de visitación

Los servicios de mediación profesionales podrían ser una opción efectiva.

In English | En todos mis años de trabajar con familias, una de las cosas que más me ha apenado es ver que a los abuelos les prohíban ver a sus nietos. Esto sucede por diversas razones, que van desde disputas familiares a divorcios contenciosos.

Desafortunadamente para los abuelos, no hay recurso fácil. Aunque la mayoría de los estados les permiten acudir a los tribunales a solicitar el derecho de visitar a sus nietos, la vía judicial puede resultar larga, cara y conflictiva. Es por eso que siempre recomiendo la mediación familiar para resolver este tipo de disputa.

Por lo general, los familiares participan voluntariamente, aunque a veces un tribunal recomienda u ordena la mediación. En la mediación, las partes se reúnen en presencia de un profesional neutral a discutir los asuntos que constituyen el centro del problema. “La mediación funciona porque cada familia acaba comprendiendo los intereses esenciales de la otra, lo que hace más fácil llegar a un acuerdo”, dice Janet Mitchell, cofundadora y directora de EldercareMediators.com (enlace en inglés).

<p>Con frecuencia, las disputas (de visitación) son producto de sentimientos heridos, malententendidos y falta de comunicación.</p>

Cómo encontrar un mediador

Algunos mediadores tienen formación legal; otros son terapeutas familiares. Busque uno cuya preparación cumpla con los requisitos de su estado. Debe buscar a alguien de sólida experiencia en su campo. Recomiendo que la persona haya realizado al menos 20 mediaciones familiares completas. Si es posible, hable con varios mediadores para encontrar a alguien que “encaje” bien con su familia. Infórmese en cuanto a sitio, horas y cargos, normalmente entre $125 y $350 la hora. Puede encontrar nombres en la guía telefónica o buscar por internet en Mediate.com, EldercareMediators.com o Association of Conflict Resolution (enlaces en inglés).

Cómo proponer la mediación

El mediador le puede ayudar a decidir la mejor manera de proponer una reunión familiar mediada. Cuando se ponga en contacto con los padres de un nieto, sea respetuoso y positivo. Elógielos por ser buenos padres, confirme que usted sabe que quieren lo mejor para su hijo, igual que usted, y que quiere apoyarlos. Explique su deseo de que un mediador familiar los ayude a todos a comunicarse con mayor eficacia y a llegar a una solución que les parezca bien a todos. Explique cómo funciona la mediación. Facilíteles el número de teléfono y otros modos de ponerse en contacto con los mediadores con quienes ha hablado, pero sea receptivo a la idea de usar otro mediador si ellos lo piden. Dígale que los llamará de nuevo para cierta fecha, después que hayan tenido tiempo de pensar. Pudiera llamarlos o escribirles o en algunos casos el mediador pudiera ponerse en contacto directo con ellos.

Cómo comenzar el proceso>>

Cómo comenzar el proceso

Encuentre un sitio neutral. La oficina del mediador es ideal, pero la casa de un miembro de la familia es otra opción. Es preferible ver a todos en la misma habitación, en lo que se llama “mediación transformativa”, en vez de la mediación en sesiones separadas donde las partes permanecen en salones distintos y el mediador habla con ellas por turno. Si algunos miembros de la familia son combativos y es imposible contener las emociones, puede que funcione el sistema de sesiones separadas.

Identifique los problemas. El mediador aclarará el problema y el objetivo de cada persona. Todos intercambiarán puntos de vista y el mediador tratará de formular soluciones que sean aceptables a todos. Recuerde: concéntrese en lo que es mejor para el niño.

¿Cuánto tiempo tomará? Es posible que el conflicto se resuelva en una sesión (normalmente de unas dos horas y media) o puede que tome varias sesiones. El largo de la mediación dependerá de la complejidad de los problemas y del empeño de los participantes. Por lo general, es buena idea ser sincero y directo durante todo el proceso.

Para llegar a una resolución

Una vez que profundice en el problema de las visitas, puede que se sorprenda al ver qué hay detrás de él. A menudo, estos tipos de disputas surgen a causa de sentimientos heridos, interpretaciones erróneas y falta de comunicación. Un mediador puede guiar a la familia a través de esas emociones para llegar al núcleo del problema.

Sherrod Deputy, mediador en Indiana y Arizona, hace poco trabajó con una madre a quien su propia madre había ofendido, y por tanto no la dejaba ver al nieto. “En esa familia, todo lo que la madre necesitaba para limar asperezas era una disculpa”, dijo Deputy. “Cuando la abuela se disculpó, la madre le permitió participar en la vida del nieto de nuevo. Al final, fue una situación en que todos salieron ganando”.

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