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Mascotas de personas sin hogar

Una mujer reconoce la necesidad y proporciona ayuda a los dueños de animales sin techo.

In English | Cuando Genevieve Frederick visitó la ciudad de Nueva York en el 2006, vio a un hombre sin hogar (enlace en inglés) en la acera, pidiendo limosna. Acostado a su lado estaba un perro. Frederick se preguntó por qué una persona que apenas podía alimentarse tendría una mascota.

"Entonces me di cuenta de lo obvio", recuerda ella. "Las mascotas son compañeros leales que no juzgan, y que  proporcionan consuelo y hasta calor y protección. Pueden ser la única compañía de una persona sin hogar".

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Desde ese incidente, aparentemente sin importancia, Frederick, que ahora tiene 64 años de edad, se embarcó en una misión que resultó en la fundación de Pets of the Homeless (Mascotas de personas sin hogar; enlace en inglés), una organización que proporciona comida y cuidado veterinario a las mascotas de personas sin techo en todo Estados Unidos y partes de Canadá.

Tras su viaje a Nueva York, al regresar a su casa en Carson City, Nevada, Frederick empezó a investigar la difícil situación de las personas sin hogar y sus mascotas. Lo que averiguó es impresionante y difícil de imaginar: entre el 5 y 10% de los estimados 3,5 millones de personas sin techo en la nación tienen por lo menos una mascota. En algunas áreas, esta cifra puede llegar hasta un 24%. Dado que pocos refugios permiten animales, la mayoría de las personas sin hogar con mascotas eligen quedarse con sus amigos de cuatro patas. Duermen al aire libre o en automóviles y campamentos de tiendas de campaña.

Donaciones generosas

Resuelta a ayudar, Frederick promovió Pets of the Homeless en el 2007. Comenzó pidiéndoles a los veterinarios de su perro, Gary Ailes y Woody Allen, que hicieran colectas de comida para mascotas. El esfuerzo recibió la atención de los medios de comunicación locales, y en el primer día de la colecta, las donaciones llenaron un contenedor de basura de 55 galones.

Desde entonces, otras empresas se han unido al esfuerzo, y las campañas de recaudación de donaciones han incrementado las contribuciones. En la última contabilización, se habían donado más de 79 toneladas de comida para mascotas. En agosto, la organización patrocinó su más reciente campaña —una recaudación a nivel nacional que por segunda vez denominó una semana Give a Dog a Bone (Déle un hueso a un perro), durante la cual se le pide al público llevar donaciones de comida para mascotas a sitios de recolección cercanos a ellos—.

Voluntarios trasladan la comida desde los sitios de recolección para distribuirla a los bancos de alimentos, cocinas de beneficencia y refugios para personas sin hogar. Algunas veces, llevan la comida directamente a las calles en donde han visto a personas sin techo con mascotas.

"Los sitios de recolección y distribución se multiplicaron", dice Frederick, que pasa de 30 a 40 horas semanales trabajando en la oficina de la organización en Carson City y hablando con grupos para crear conciencia sobre las personas sin hogar con mascotas. "Para mi gran asombro, la organización pronto se convirtió en la asociación sin fines de lucro que es hoy". Pets of the Homeless en la actualidad tiene 288 sitios de recolección y 256 sitios de distribución en 39 estados, así como varios sitios de recolección y distribución en Canadá.

Grandes cantidades de donativos en efectivo, además de la comida para mascotas, se siguen recibiendo a pesar de la difícil situación económica. La organización utiliza los fondos para otorgarle subvenciones a los veterinarios que dirigen clínicas gratuitas en zonas donde se reúnen personas sin techo.

Además de ayudar a las mascotas de personas que carecen de un hogar de manera crónica, Pets for the Homeless también proporciona ayuda después de un desastre natural. Las donaciones también se usan para pagar por las jaulas para dormir de los animales, que algunos refugios están comenzando a permitir en áreas propensas a sufrir desastres naturales. Desde el huracán Katrina, las agencias se han dado cuenta de que las personas no quieren dejar a sus mascotas tras una catástrofe.

La necesidad es grande

El número de personas sin techo con mascotas sigue en aumento a causa de los problemas económicos. Según la Oficina de Estadísticas Laborales, 14,1 millones de estadounidenses no tienen empleo y cuando se pierde el empleo, con frecuencia se pierde el hogar. Aunque muchas personas sin techo viven en refugios, casi cuatro de cada 10 viven en las calles o en algún otro lugar poco apropiado.

Frederick, que tiene un setter inglés llamado Kaiya, comprende perfectamente el vínculo que existe entre las mascotas y sus dueños. Para cumplir con su misión de ayudar a los menos afortunados dueños de mascotas, ella ha reclutado a su familia. Su esposo, Ray, reparte comida para mascotas, y su hija, Renee Lowry, es funcionaria en Pets of the Homeless. Sus tres nietos, de 5, 8 y 11 años de edad, etiquetan bolsas plásticas para la comida de las mascotas y colocan etiquetas con direcciones postales en sobres.

"Saber que las mascotas tienen la oportunidad de recibir comida nutritiva y cuidado veterinario hace que todos los años que les he dedicado al programa valgan la pena", dice Frederick. "Las mascotas de las personas sin hogar no escogen a sus amos. Pero eso no importa, mientras sigan recibiendo atención y amor".

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Eleanor Gilman es escritora y reside en Nueva Jersey.

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