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Comunicación familiar: antes y ahora

<i>Skype</i>, <i>Facebook</i> y los teléfonos celulares han cambiado la forma en que nos mantenemos en contacto.

In English | Es probable que las cosas de las que habla la familia y las razones por las que se mantiene la comunicación entre sus miembros, no hayan cambiado mucho con el correr de los años. No obstante, hay algo que ha evolucionado drásticamente y es la forma como las generaciones se comunican.

La tecnología ha cambiado el panorama de la comunicación familiar y este cambio, en general, ha sido positivo. Recientemente hablé con una abuela quien me contó acerca de la ''visita'' de cumpleaños de su nieta que está en Afganistán con el ejército de Estados Unidos. Las dos conversaron a través de una cámara web usando una computadora portátil. Piense en lo difícil que hubiera sido para un soldado 25 años atrás desearle a alguien feliz cumpleaños. 

Estos son algunos de los cambios que he observado. Lea mis observaciones y luego agregue sus comentarios en el recuadro que figura más abajo. Díganos lo que piensa, para así compartir sus propios relatos del ''antes y ahora''.

Reuniones familiares

Antes: Cuando las familias se reunían para acontecimientos como bodas, reencuentros de toda la familia, días de fiesta o graduaciones, solamente podían asistir los parientes que vivían cerca o —si vivían lejos— los que podían costearse el viaje. Los que no podían estar presentes tal vez mandaban un telegrama de felicitación y luego esperaban por una carta donde les describieran cómo había sido la celebración y, con suerte, recibían una fotografía.

Ahora: Con los teléfonos inteligentes y las cámaras web, los miembros de la familia pueden participar en la reunión sin importar donde se realiza. Si mira a su alrededor en una ceremonia de graduación se dará cuenta de que hay personas que sujetan sus teléfonos celulares de tal forma que los familiares que están lejos puedan oír o hasta ver por medio del video. Las celebraciones de bodas y otras ocasiones festivas especiales incluyen a invitados ''virtuales'' que pueden ver a la bella novia, el apetitoso pavo o los fuegos artificiales del 4 de julio a través de una cámara web. Los reencuentros de toda la familia hasta pueden incluir a parientes que viven en otros países.

Parientes perdidos desde mucho tiempo atrás

Antes: Cuando algunos miembros de la familia emigraron hacia el ''lejano oeste'', a otro país o continente, los que se quedaron sabían que tal vez nunca más verían a los aventureros. Las cartas eran pocas y muy alejadas entre ellas y podían tardar meses en llegar. Muchos parientes perdieron el contacto y ramas enteras de familia dejaron de comunicarse, con lo cual resultaba muy difícil mantener tanto los nexos familiares como la historia de la familia.

Ahora: Si un miembro de la familia pierde el contacto, es probable que eso sea lo que quiere. Los parientes tienen la posibilidad de encontrar una línea de teléfono fija, de tener acceso a internet o de utilizar un teléfono celular desde casi cualquier parte del mundo. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en el 2010 el número de personas suscritas a servicios móviles superará los 5.000 millones (5 billion), lo que equivale a más del 70% de la población mundial. Sea cual fuere el sitio donde se encuentren estos pioneros del siglo XXI, no tendrán muchas excusas para no comunicarse con la familia.

El primer teléfono

Antes: Los adultos jóvenes tuvieron su primer número de teléfono al mudarse solos a su primera vivienda. Muchos de nosotros no tuvimos nuestro propio número de teléfono hasta que no cumplimos 21 años o más. Se trataba de un signo de independencia y de un ritual para ingresar a la edad adulta, y la emoción dependía más de tener un número de teléfono propio que del tipo de aparato telefónico. Teníamos contestadoras de teléfono en lugar de ''apps''.

Ahora: Tener teléfono propio ya no está reservado únicamente para los adultos. De acuerdo con un estudio del centro de investigaciones Pew Research (enlace en inglés), 75% de los jóvenes de 12 a 17 años tienen teléfonos celulares. En estos días, hasta los niños más pequeños están conectados. Los fabricantes diseñan los dispositivos especialmente para el mercado de los jóvenes, y el 98% de los padres cuyos hijos adolescentes tienen teléfonos celulares dicen que es por razones de seguridad, ya que siempre pueden estar en contacto con ellos. Ya no se trata de tener un número de teléfono sino de los detalles llamativos que vienen con el teléfono, como el color, los accesorios y, lo más importante de todo, las ''apps'' (aplicaciones) multimedia.

Abuelos y nietos

Antes: Los abuelos sabían lo que pasaba en la vida de sus nietos porque vivían a la vuelta de la esquina. Las interacciones intergeneracionales acerca de la escuela, los amigos, las actividades y los intereses ocurrían a diario en forma natural mientras se cuidaba a los niños y todos compartían la mesa a la hora de comer.

Ahora: Independientemente de que los abuelos vivan cerca o lejos, se están anotando en Facebook, MySpace y otros sitios de redes sociales para mantenerse en contacto con sus nietos. Algunos resultados recientes de las investigaciones de AARP indican que entre las personas de más de 50 años que usan los sitios de redes sociales, más de una tercera parte se comunica con sus nietos. Una actualización rápida y breve le informará al abuelo cuando un nieto aprobó un examen y luego de algunos minutos el abuelo le dará una palmada virtual en la espalda, a modo de felicitación. Los adolescentes prefieren enviar mensajes de texto que hablar. He sabido de muchos abuelos que están aprendiendo a mandar mensajes de texto porque sus nietos están acostumbrados a comunicarse por medio de esos mensajes en lugar de hablar por líneas teléfonicas fijas. Dicen que tal vez no sea lo mismo que en persona, pero da resultados a diario, por eso están dispuestos a probar.

Familias de militares

Antes: Los soldados que fueron a pelear en otros países durante la Segunda Guerra Mundial esperaban semanas para enviar cartas manuscritas a la familia o para recibirlas. En realidad, algunas familias recibían cartas de los soldados meses más tarde, hasta después del final de la guerra. Los soldados estaban desvinculados de las actividades familiares y a algunos hasta les nació un hijo que sólo vieron por primera vez cuando regresaron a casa. El ''V-mail'' (correo de la Victoria), un uso temprano de la tecnología que consistía en fotografiar las cartas para que ocuparan menos espacio cuando se devolvían a Estados Unidos, aceleraba la entrega de la correspondencia. La película fotográfica se enviaba por avión a otros países, luego se imprimía y se despachaba gratis por correo. El correo de la Victoria acortó el tiempo de la entrega de la correspondencia al pasar de un mes (el tiempo que tardaba en llegar un barco a Estados Unidos) a apenas 12 días (cuando se enviaba por avión). ¡En ese entonces, eso era rápido! Las cartas se guardaban y atesoraban, y ahora se comparten entre las generaciones.

Ahora: El correo electrónico ha ocupado el lugar del correo de la Victoria. Los soldados desplegados a Irak, Afganistán u otros sitios en el exterior suelen comunicarse instantáneamente con la familia a través de internet. Los mensajes de correo electrónico se envían a diario en ambos sentidos y los soldados en muchos lugares pueden usar los teléfonos celulares para hablar y enviar fotos en el momento. Las cámaras para la web hacen posible que el padre o la madre vean cómo crecen sus hijos y regularmente hasta les leen un cuento antes de dormir. Aunque los soldados todavía se sienten lejos de su hogar, tienen la opción de comunicarse más a menudo con su familia en ''tiempo real''.

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