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Las creencias ensanchan la brecha generacional

La religión vuelve a estar en el centro de los conflictos intergeneracionales.

In English | ¿Alguna vez sintió que las "otras" generaciones de su familia fueron traídas sigilosamente desde un planeta lejano? ¿Cómo puede ser que las personas que provienen de las mismas raíces sean tan distintas? Un estudio reciente —realizado por el PEW Research Center— indicó que existe una brecha generacional cada vez más grande. Mediante una encuesta, se consultó a los participantes lo siguiente:

"Algunas personas dicen que hay una brecha generacional, ¿considera que en la actualidad existe una diferencia sustancial entre el punto de vista de los jóvenes y el de los mayores?"

El 79% de los consultados respondió "sí". Esto representa un gran incremento respecto de la encuesta realizada por CBS y New York Times en 1979 que formuló la misma pregunta. En la encuesta realizada hace 30 años, sólo el 60% respondió de manera afirmativa. Incluso, es un porcentaje más alto que el informado por la encuesta de Gallup — realizada en 1969— durante el auge de las guerras culturales de los 60, en la que el 74% de los consultados dijo que consideraba que existían diferencias generacionales significativas.

¿Estamos regresando a la era en la que el tira y afloja entre las generaciones ubicaba a la "generación joven" en un extremo y a la "generación mayor" en el otro?

Quizás no. Pocos de los consultados de todas las edades que respondieron "sí" respecto de la brecha generacional —en la encuesta realizada por Pew este año— manifestaron que las diferencias representaban una falta de tolerancia y de aceptación, y las diferencias políticas obtuvieron menos votos.

Si las diferencias políticas no son la causa de este abismo generacional que comprobó la encuesta de Pew, entonces, ¿a qué se debe?

La mayoría de los consultados respondió que las diferencias generacionales actuales están relacionadas con la ética, la moral, los valores, las creencias y la religión.

Y sí, la religión se ha mantenido en el centro de los conflictos por miles de años. Aparentemente, el viejo dicho popular de que uno no debe hablar de religión ni de política con los parientes sigue teniendo validez.

Si usted no tiene diferencias religiosas en su familia, probablemente sepa de alguien que las tenga. Conozco muchas familias que tienen diferencias en cuanto a la religión o a las creencias religiosas y viven experiencias como las siguientes:

  • Una adolescente se rebela contra la religión en la que fue criada y sus padres le suspenden el apoyo financiero para sus estudios y, además, que la echen de la casa para que se las arregle sola.
  • Una pareja homosexual tiene un pariente que no puede o no quiere aceptar su compromiso mutuo debido a sus creencias religiosas.
  • Una mujer judía y su esposo metodista siguen la tradición judía reformada de criar a sus cuatro hijos en la fe de la madre, pero se les presentan conflictos cuando quieren celebrar las fiestas cristianas con sus parientes mayores.
  • Los abuelos se preocupan porque sus nietos no son criados en la fe en que fueron criados sus padres y no pueden integrar a los nietos a sus vidas religiosas.
  • Las generaciones mayores sienten que el consuelo de las tradiciones religiosas se ve menoscabado por los parientes más jóvenes que no valoran dichas tradiciones.
  • Las reuniones familiares pueden provocar que algunos parientes se sientan heridos cuando las discusiones por temas religiosos, morales y de creencias terminan en peleas.

Estos son algunos ejemplos de conflictos generacionales que surgen en las familias cuando se involucran las creencias espirituales o religiosas.

Y la interrogante prevalece por siglos: la mayoría de las religiones se basan en el amor, entonces ¿por qué las diferencias religiosas provocan conflictos dentro de las familias?

Una ex monja católica que abandonó la orden y se convirtió en unitaria (de pensamiento teológico que afirma la unidad de Dios, y rechaza el dogma de la Trinidad) dijo que se había dado cuenta de que le hubiese gustado que un pariente, a quien quería muchísimo, se hubiese "unido a su postura" respecto a la discusión religiosa, porque realmente él le importaba, y su opinión valía mucho para ella.

El disenso sobre creencias muy arraigadas puede resultar hiriente, como el rechazo. Quizás usted nunca logre que un pariente muy querido se adhiera a su postura en temas religiosos, sin perjuicio de su edad o tendencia generacional. Entonces, ¿cómo pueden aprender a convivir en paz?

A continuación, se mencionan algunos consejos para aquellas familias que deben lidiar con diferencias relacionadas con las creencias religiosas entre los parientes de diferentes generaciones:

Encuentre afinidades. Busquen los elementos de sus creencias que sean iguales o similares y céntrense en ellos. Quizás todos en su familia puedan celebrar las fiestas religiosas juntos por el solo hecho de que les gustan las tradiciones, incluso si no están de acuerdo sobre algunos elementos religiosos de esas fiestas. Traten de encontrar los fundamentos del amor universal dentro de sus diversas posturas religiosas y espirituales, y adopten esos elementos en común. ¿Pueden aceptar que todos están buscando el sentido de la vida y celebrarlo juntos, aceptando que cada uno lo busca de una manera distinta?

Utilice habilidades de comunicación positivas. Póngase a disposición de sus parientes, respételos de la misma forma que quiere que lo respeten y escuche de verdad. No tiene que estar de acuerdo, pero si solo pone atención y deja de formular su respuesta mientras su pariente habla, el otro se sentirá escuchado y usted podrá entender mejor sus creencias.

Establezca límites compasivos. Quizás no quiera involucrarse en discusiones sobre religión porque al parecer siempre llevan a discusiones y sufrimiento, o simplemente quizás no quiera participar en prácticas religiosas con otros parientes. Trate de entender los motivos por los cuales quieren involucrarlo, pero manténgase claro respecto de sus límites y comuníquese con sus parientes de manera diplomática y afectuosa.

Acepte el disenso. En mi experiencia, la mayoría de las familias con diferencias sobre las posiciones religiosas, finalmente, comprenden que no podrán cambiar a sus parientes. Se dan cuenta de que la discusión permanente sobre sus diferencias sólo lleva a causar afecciones por el exceso de estrés constante. Estas familias comienzan a "aceptar el disenso" y tratan de evitar el tema de la religión en las reuniones familiares. Quizás este enfoque sea el adecuado en su caso. No significa que ambas partes resulten derrotadas. Al contrario, significa que las partes valoran tanto su vínculo familiar que desean protegerlo.

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