Skip to content
 

El poder de dar las gracias

Dos autores profundizan sobre los beneficios de la gratitud y sobre cómo usted puede obtenerlos.

In English | ¿Cuándo fue la última vez que usted realmente le dio las gracias a alguien por hacer que su vida fuera mejor? Quizás a la persona de la cafetería que sabe cómo usted prefiere el café, o al mentor que le dio perspectiva, o a un pariente que le inculcó el amor y los valores.

Vea también: Películas para disfrutar el Día de Acción de Gracias.

O por el contrario, ¿se lamenta de no haber aprovechado la oportunidad de expresarle su gratitud verdadera a una persona que ya ha partido, cuando todavía tenía la ocasión de hacerlo?

El poder de dar las gracias

Foto: Mattjeacock/Istock

"Si las palabras que se dicen después de que alguien se muere son tan significativas, ¿por qué no se las dicen antes?", se preguntó el autor Walter Green.

Walter Green y John Kralik, explican en sus nuevos libros que expresar gratitud específica transforma la vida, tanto del que da las gracias, como del que las recibe. Ellos también creen que agradecer a las personas que han afectado o tocado nuestra vida es la resolución de Año Nuevo más factible de lograr.

Ninguno de los dos autores comenzó a expresar gratitud a los demás para ganar elogios, sino porque creían que era buena educación hacerlo, y que era lo correcto.  Y, ¿quién sabe? Una consecuencia no intencionada de sus acciones pudiera ser un nuevo movimiento de cortesía.

No lo posponga

Walter Green es el autor de This Is the Moment! How One Man's Yearlong Journey Captured the Power of Extraordinary Gratitude (¡Este es el momento! Cómo el viaje de un año de un hombre encontró el poder de una gratitud extraordinaria) (Hay House, $15,95). Green viajó alrededor del mundo para agradecer personalmente a 44 personas que habían tenido un impacto significativo en su vida.

Para él, su gran revelación ocurrió en el 2008 mientras escuchaba los homenajes a Tim Russert, el moderador del programa televisivo de NBC Meet the Press, luego de su muerte a causa de un ataque cardiaco a los 58 años.

A Green, ahora de 72 años, le llamó la atención que las demostraciones de amor, respeto y afecto solo iban en una dirección. Y se preguntó: si las palabras que se dicen después de que alguien se muere son tan significativas, ¿por qué no se las dicen antes?  "La mayoría de nosotros nos sentimos cómodos con la idea de hablar sobre los demás solamente durante la ceremonia de recordación en un funeral, o como parte de una conversación diaria.  No nos sentimos a gusto con la idea de hablarles directamente a ellos con el corazón", explica el ex director ejecutivo de Harrison Conference Services, una compañía de servicios para eventos y conferencias.

Por esto, Green, residente de San Diego, decidió decirles a aquellos que eran importantes para él, lo mucho que los apreciaba. Comenzó su misión con un vecino, y luego llevó su gira de gratitud a la carretera. El viaje incluyó conversaciones con su esposa, sus hijos, parientes, amigos y antiguos colegas.

Siguiente: La sabiduría y experiencia de los años lo ayudarán. »

El libro provee indicaciones para encontrar el camino del agradecimiento. Según Green, solo hacen falta unas cuantas cosas para comenzar una cruzada de agradecimiento; una libreta para anotar los nombres, acceso a una computadora para localizar a la gente, y quizás una grabadora para grabar las conversaciones, como un recordatorio para ambas partes.

Él cree también que las personas mayores de 50 años están bien preparadas para dar las gracias explícitamente, pues tienen la sabiduría que les da la experiencia, y muchos se están reconectando con aquellos que han sido importantes en su vida.  Pero, aconseja, actúe rápidamente, pues  “expresar su gratitud no debe ser postergado, o perderá la oportunidad”. Pero, dice, actúe rápidamente, pues  “expresar su gratitud no debe ser postergado, o perderá la oportunidad”.

Escriba a menudo, agradezca de corazón

Mientras que la revelación de Green sobre la gratitud llegó después del fallecimiento de un aclamado periodista, el escritor John Kralik la experimentó luego de un periodo de agitación personal.

El día de Año Nuevo del 2008, mientras recorría unos senderos en la montaña, Kralik, autor de 365 Thank Yous: The Year a Simple Act of Daily Gratitude Changed My Life (365 notas de agradecimiento: El año en que un simple acto de gratitud cambió mi vida) (Hyperion, $22,99), se extravió en las colinas al norte de Pasadena, en California.

En ese tiempo, se sentía destrozado emocional y económicamente, ya que vivía solo, se encontraba en medio de un divorcio, distanciado de sus hijos y con 40 libras de sobrepeso. Su novia lo había abandonado, y la firma de abogados que había fundado estaba al punto del colapso.

Kralik, de 55 años, dice que, en medio de su desesperación en el bosque, las palabras "hasta que aprendas a ser agradecido por las cosas que tienes, no recibirás las cosas que quieres" vinieron a su mente. Eso y el recuerdo de su abuelo enseñándole a ser agradecido por todo lo que recibía, lo llevaron a intentar escribir 365 notas de agradecimiento.   Le tomó 15 meses hacerlo.

El libro sigue el camino del proyecto de recuperación personal de Kralik y su creciente entendimiento de la necesidad humana de ser apreciado. Sus notas iniciales, agradecimientos por regalos navideños, fueron dirigidas a sus dos hijos adultos.  Esas estaban entre las únicas notas de agradecimiento por regalos recibidos que recuerda haber enviado, dice, y esto logró un acercamiento entre sus hijos y él.

Ya para febrero, bajo la influencia del “éxito kármico” de sus misivas, comenzó a enviar notas a todos lados.  Los destinatarios incluían al administrador de su edificio, la mujer a cargo del albergue de animales donde su hija adoptó una mascota, colegas de su oficina, y abogados que contendieron en su contra en los tribunales.  Se dio cuenta de que ninguno pensó que había perdido la cordura, y virtualmente todos los que recibieron sus misivas contestaron con aprecio ante su gesto.

Siguiente: Escriba lo que le salga del corazón. »

Notas simples, escritas a mano

El proceso también alivió el peso de los muchos problemas de Kralik. "Después de media hora de estar escribiendo notas de agradecimiento, la oscuridad en que estaba sumergido a causa de mi miedo, disgusto y autocompasión comenzó a disiparse", dice él.

Pronto, cuando alguien le preguntaba cómo estaba, ya no se quejaba, sino que mencionaba algo por lo que estaba agradecido. Pasaron los meses y su vida comenzó a cambiar. El personal de su oficina, a quienes presionaba pero agradecía siempre, no lo abandonó y comenzaron a enviarse notas de agradecimiento entre ellos. Incluso, los clientes a quien él había dado las gracias por pagar sus cuentas puntualmente, a veces enviaban sus cheques antes de tiempo.

Más de tres años después, Kralik, ahora juez en el tribunal superior de Los Ángeles, todavía escribe notas de agradecimiento, pero no al mismo ritmo. A enero del 2011, ya había enviado cerca de 650 notas. 

Las reglas de Kralik para dar las gracias son simples: siempre escriba un borrador, escriba de corazón, y escriba notas, no cartas, en tarjetas de 3 pulgadas por 5 pulgadas. De esta manera, explica en su libro, “solo hay espacio para enfocarse en una buena acción que esa persona ha hecho por usted, y en su gratitud por dicha acción. Por ese momento especial, y para esa comunicación especial, todo lo demás se deja de lado”. Él no descarta los agradecimientos por correo electrónico, pero dice que estos corren el riesgo de perderse entre tanto mensaje electrónico.

Ocasionalmente, Kralik se toma un descanso en su gestión de enviar notas de agradecimiento, pero dice que si lo detiene por mucho tiempo, se torna impaciente de nuevo. Cuando retoma su rutina, finalmente se siente mejor.

"Mientras más escribes, más cosas buenas te suceden” afirma él. 

Frank McCoy es escritor y reside en Catonsville, Maryland.

¿Qué

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

Siguiente Artículo

Lea Esto