Skip to content
 

¿Amor sin sexo o sexo sin amor?

Qué elegir cuando no se puede tener todo en la pareja.

Mi amiga Eva me preguntó recientemente qué creía sobre su nueva disyuntiva: había conocido a un señor fabuloso del que se había enamorado. ¡Le emocionaba cuando la llamaba, le encantaba salir con él, la pasaba muy bien en su compañía!

Lea también: ¿Está buscando un nuevo amor?

Mujer mayor recostada en su cama que ilustra el amor sin sexo o al sexo sin amor

Es que el señor, de 67 años, era muy simpático y atento. También inteligente, educado y bastante buen tipo. Y además tenía una situación económica cómoda, un lindo auto, buena ropa y —al igual que ella— ¡era un verdadero amante de los viajes y los restaurantes ‘gourmet’!

"¿Y cuál es el problema?", le pregunté. "¡Suena como el hombre perfecto!"

Y ahí fue cuando a Eva, de 54 años, divorciada —y una mujer muy coqueta y atractiva— se le ‘cayó’ la cara. 

"Me da vergüenza decirlo…pero es que me ha dicho….que no le interesa tener una relación sexual conmigo…Besos…un abrazo aquí y allá…y manitas agarradas al caminar…eso sí, pues los ve como gestos de cariño y de ternura…¡hasta de amor!…

Pero nada de cama…nada de fantasías a compartir…¡nada de orgasmos locos!…No sé si es impotente, u homosexual, o sencillamente que no le gusto…no me ha dado muchas explicaciones y no quiero preguntarle muchas cosas…pero fue muy sincero: lo nuestro sería amor con respeto y ternura, pero sin sexo. Y así tengo que aceptar la relación o es preferible cortar y dejar de vernos".

Me quedé sin saber qué decirle y me pregunté qué haría yo en un caso así. ¿Podría vivir con un hombre, amarlo, acompañarlo en la vida y que jamás exista entre nosotros la complicidad de la sexualidad?

Después de mucho pensarlo y darle muchas vueltas en la mente al problema, tuve que confesar que ¡no sabría qué hacer!

Por un lado, la buena compañía de un hombre con quién salir, conversar y reír es algo encantador. Y por otra, la intimidad sexual ayuda tanto a mantener una relación espontánea y sana en una pareja. ¿Qué hacer? 

Aquí es que ‘entra en escena’ mi amiga Rosa y ofrece estas opiniones a rajatabla que les paso a ustedes:

"¿No es mejor estar enamoradas y vivir en armonía y felices que perder todo eso por 10 minutos de sexo?"

"Mira Carolina, el sexo es entre el 10 y el 25 por ciento de una relación, especialmente a nuestra edad. Delicioso, divino…¡pero no lo más importante! Un orgasmo y una aventura en la cama dura poquísimo y si estamos desesperadas ¡pues a comprarse un vibrador!....Pero la maravilla de encontrar un hombre decente, amable, educado, simpático, fino —¡y que no sea tacaño y me quiera complacer y llevarme a viajar o a lugares lindos!— eso no tiene precio y es dificilísimo de encontrar. La mujer que le de la espalda a todo eso no ha pensado muy bien las cosas. Un hombre así nos enamora…¿y no es mejor estar enamoradas y vivir en armonía y felices que perder todo eso por 10 minutos de sexo?”

Con su absoluta sinceridad, Rosa siguió dándome su opinión: "Además, ¿le gustaría a Eva tener una relación puramente carnal…de puro sexo…de fabulosos orgasmos…pero con un hombre menos educado, más vulgar quizás, menos simpático…y bastante corto de plata y que se vista mal y sólo quiera vivir frente al televisor del salón?...Yo prefiero amor sin sexo con los ojos cerrados".

De nuevo me quedo sin opinar, pero comprendo que (aunque no se habla de ello y pocas personas consultan esas cosas como lo hizo mi amiga Eva) ambos casos suceden diariamente a nuestro alrededor. ¡Hay tantas parejas en las que el sexo no ocupa un lugar primordial —y a veces ni existe— y sin embargo he notado que son felices y llevan una vida muy armoniosa.

Por otro lado, tengo amigas que se obsesionan tanto por tener una vida sexual fabulosa que se buscan unas parejas muy fogosas y sexuales; ¡pero desastrosas, muchas veces más jóvenes que ellas, que no las tratan bien y hasta les da vergüenza presentarlas a sus familiares y amigos!

Claro está, lo ideal y lo lógico sería tener ambas cosas —¡buen amor y buen sexo y todos felices!— pero no es tan fácil. Y si llegara el caso de tener que escoger —como le sucede a mi amiga Eva— ¡todo depende de lo que cada cual desea para su vida y qué nos hace felices individualmente!  

Es imposible decir quiero ‘tal cosa’ o ‘tal otra’ sin reflexionar con enorme sinceridad; porque a veces nos engañamos a nosotras mismas y no queremos ver que no todo es perfecto. Lo importante es llegar a una reflexión madura y aceptar que no todo es como una lo desea, pero que  hay cosas mejores que otras!  Estas prioridades las debemos poner en el lugar que deseemos. ¡Y después lo inteligente es hacer lo mejor posible con lo que hayamos escogido! Así podremos ser más felices. En la cama o fuera  de ella.   

Carolina Leal es periodista independiente radicada en Nueva York, especializada en temas de belleza, moda, y todo lo relacionado a aconsejar un mejor estilo de vida para la mujer moderna de cualquier edad.

¿Qué

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

Siguiente Artículo

Lea Esto