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Cómo lucir bien en las bodas

Reglas de oro para lograr un look elegante, discreto y chic.

Se acerca la temporada de las bodas de primavera y verano. ¡Seguramente estaremos invitadas a algunas y son las ocasiones ideales para vestirnos regias y lucir lo más bellas posibles! Aquí algunos tips para lucir elegantes y divinas:

Mujeres maduras en una boda al aire libre

Darius Ramazani/Corbis

  • La regla de oro: no competir con la novia, o con la madre de la novia. Ese es su día, ¡el de ellas! Cuando vamos de invitadas a una boda es importante recordar que debemos ir elegantes y a la moda, pero discretas. Y es mejor dejar en casa cualquier cosa que nos haga resaltar demasiado. Evitar excesos demuestra discreción y buena educación. ¡Calma y elegancia debe ser nuestra mantra! 
  • Si la boda es más formal —y algunas amigas llevarán sombrero—¡el fascinator les fascinará! "¿Y qué es el fascinator?", me preguntarán. Pues un adorno de cabeza de última moda, chic y femenino que consiste en un cintillo con plumas; nada extravagante ni demasiado llamativo. A veces el cintillo tiene unas plumas muy monas, que quedan paraditas y altas, y a veces llevan pequeños lazos de tul mezclados con las plumas. Son preciosos y se usan mucho en Europa —especialmente en Inglaterra, donde les dieron el nombre de ‘fascinator’— ¡y ahora están tan de moda en los Estados Unidos que hasta los venden en tiendas norteamericanas económicas como Forever 21! Considérenlo como una opción chic al sombrero.
  • Si es una boda de día, otra regla de oro: ¡olviden el 'brilla-brilla' y el exceso de adornos! Recuerden que menos es más. Y lo mismo en cuestión de zarcillos, collares, zapatos, bolsos y otras prendas.  En las bodas de noche es correcto ir vestidas con modelos y estilos más suntuosos —¡pero eso tampoco significa ir vestidas de puras lentejuelas! Ni 'muy muy, ni tan, tan'… ¡un término medio es lo ideal!
  • Traten de evitar escotes exagerados y escoge modelos femeninos y clásicos. Si les gusta algo más conservador, escojan un juego pantalón clásico, o un traje de chaqueta, bien cortado, que entalle bien pero no apriete el cuerpo, hecho en una linda tela de seda o lino de buena calidad (si es de noche puede ser de un raso grueso o de un brocado discreto) —y preferiblemente en un color entero como azul marino, café o cocoa, rojo burdeos o rojo vino (más elegante que el rojo tomate), tonos de beige, el gris que tanto se usa, amarillo tirando a dorado, o el palo rosa—. Evitemos ir de blanco. Ya no es tan estricto como antes (¡en que a las bodas no se debía ir de blanco por nada del mundo!) pero siempre es buena idea dejarle ese color a la novia. Tip: Una falda negra, gris pizarra o azul marino, a media pierna o al tobillo, llevada con una blusa bien bella —blanca o negra— en organza, satén, encaje, o chifón es una combinación muy elegante.
  • Una vez el famoso diseñador Oscar de la Renta me dijo: "Antes de salir de la casa mírate bien en el espejo y quítate un par de cosas. Es la clave de la elegancia". Y cuando vas a una boda es un consejo maravilloso. Si llevas unos zarcillos espectaculares ¡evita llevar un collar llamativo! Si llevas una sortija grande ¡no lleves pulseras y ponte los aretes más pequeños posibles! Si el vestido es sensacional, evita los bolsos grandes y complicados —y lleva uno estilo 'clutch' o 'sobre', muy discreto. La ropa y los accesorios no deben competir; especialmente en una boda, debemos llamar la atención por la elegancia, y vestir apropiadamente para nuestra edad y estilo.

 

Carolina Leal es periodista independiente radicada en Nueva York, especializada en temas de belleza, moda, y todo lo relacionado a aconsejar un mejor estilo de vida para la mujer moderna de cualquier edad.

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