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Síndrome del "corazón roto" confirma que se puede morir de pena

Por ello también se le ha dado el nombre de síndrome del "corazón roto". "Es una enfermedad inducida por estrés; produce una insuficiencia cardíaca, similar a un infarto, pero con las arterias coronarias normales", explica el doctor Mauricio Fernández, cardiólogo de Clínica Alemana.

Angina (dolor al pecho), fatiga excesiva, ahogo y falta de aire son los síntomas ocasionados por el debilitamiento del corazón a causa de un estrés emocional repentino, pero que permanece en el tiempo, debido a un gran sufrimiento, miedo o rabia, como la muerte de un familiar, un robo, un accidente grave o un diagnóstico médico nefasto.

Aunque afecta a ambos sexos, más del 80% de los casos ocurre en mujeres, sobre todo posmenopáusicas o que han pasado los 50 años. No está claro por qué es más frecuente en ellas. Como precisa la doctora Sonia Kunstmann, de la Sociedad Chilena de Cardiología, una teoría apunta a que, debido a los cambios hormonales que viven tras la menopausia, las mujeres ya tendrían algún grado de daño a nivel del endotelio —capa de células que recubre todos los vasos sanguíneos—, pero a un nivel muy inicial que no califica como enfermedad coronaria.

Precisamente, agrega el doctor Fernández, es un mal funcionamiento del endotelio lo que desencadena este síndrome. "Se produce una disfunción en el transporte de oxígeno de las células, que causa la falta de oxigenación del corazón". En situaciones de estrés grave, se liberan grandes cantidades de adrenalina y noradrenalina, hormonas que producen la vasoconstricción de pequeños vasos, lo que hace aparecer el dolor al pecho. Una parte del corazón deja de funcionar, mientras que las otras laten en forma desordenada.

A diferencia de un infarto, los pacientes no tienen coágulos en la sangre, arterias enfermas o zonas en las que el corazón está muerto. Solamente muestran un debilitamiento del músculo cardíaco debido a una inflamación. "Se produce una distorsión en la geometría del corazón; éste se dilata y adopta una forma como de globo, angosta arriba y ancha abajo", dice la doctora Kunstmann.

Por esta razón, el nombre original de la enfermedad es síndrome de Takotsubo, nombre que los japoneses dan a una trampa para atrapar pulpos y que tiene forma de jarra. Fue en Japón donde se describió por primera vez este síndrome, a comienzos de los 90.

"Afortunadamente, no es un problema frecuente en nuestro medio; aquí se suelen ver dos o tres casos al año en cada centro", dice la especialista. A través de exámenes como la ecocardiografía es posible hacer el diagnóstico exacto e iniciar un tratamiento con fármacos en caso necesario, ya que a veces se resuelve en forma espontánea. En todo caso, siempre la paciente requiere ser internada para su estabilización; en la gran mayoría de los casos la recuperación es completa después de unas semanas.

"Un porcentaje pequeño se complica con insuficiencia cardíaca o incluso la muerte, sobre todo por el grado de estrés y de daño que se haya producido en el corazón", precisa el doctor Fernández. Tras el alta, es fundamental el control de los factores de riesgo cardiovascular, como colesterol, hipertensión, tabaquismo, obesidad, entre otros, para prevenir eventuales problemas.  

Más riesgo

Un estudio publicado en 2009 por el American Journal of Cardiology, en que se analizó a pacientes diagnosticadas con el síndrome del "corazón roto", concluyó que dentro del primer año de viudez las mujeres con esta condición tienen dos veces más riesgo de morir que aquellas sin el síndrome. En los hombres, el riesgo es seis veces mayor.

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