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Mundo de fantasías

Nuestra encuesta indica que usted todavía tiene fantasías sexuales.

In English | De niños, soñábamos despiertos, imaginándonos astronautas o heroínas, quizás la primera presidenta del país. Cuando llegamos a la adolescencia, nuestras fantasías se volvieron un poquito más sexy. Nos derretíamos por Fabian o Elizabeth Taylor o alguna otra estrella, y el pulso se nos aceleraba al imaginarnos cómo sería “estar” con ese ser. Pero ahora que todos somos adultos (lo somos, ¿no?) resulta que las fantasías no han disminuido... ¡y eso es bueno!

Una pareja besándose: Fantasias en pareja

Barnaby Hall

En una reciente encuesta de AARP sobre el sexo, el romance y las relaciones (enlace en inglés) descubrimos que un 25% de ustedes tienen pensamientos sexuales o sueños eróticos al menos una vez al día y que un 16% los tienen más de una vez al día. Los hombres tienen cinco veces más probabilidad de decir que experimentan tales pensamientos que las mujeres. Por ejemplo, un 45% de los hombres y solo un 8% de las mujeres respondieron que tenían pensamientos eróticos al menos una vez al día. Muchos investigadores del sexo han observado esa diferencia en “actividad fantasiosa” y se han preguntado por qué existe.

Algunos expertos opinan que la imaginación sexual femenina ha sido tan criticada como algo poco natural que muchas mujeres se censuran y no se permiten fantasear. Otros investigadores señalan que las chicas se masturban mucho menos que los chichos y por tanto no tienen que crear fantasías que las ayuden a provocar y mantener la excitación sexual hasta el orgasmo. Mi opinión personal es que si la sociedad les diera rienda suelta a las mujeres, como empezamos a hacer ahora, la diferencia prácticamente desaparecería. El que haya leído My Secret Garden (Mi jardín secreto) de Nancy Friday, el clásico libro sobre las fantasías eróticas femeninas, tiene una idea de las diversas e imaginativas fantasías sexuales que las mujeres son capaces de disfrutar.

Esas fantasías disminuyen con la edad, sin embargo. Entre los encuestados, más de la mitad de los hombres de entre 50 a 60 años dijeron que tenían pensamientos sexuales más de una vez al día, frente al 12% de las mujeres de la misma edad. Cuando los hombres llegan a la década de los 60, las fantasías disminuyen a un 42%, y cuando llegan a los 70, a un 27%. Solo 1% de las mujeres de entre 70 y 80 años piensan en el sexo con esa frecuencia.

Aun así, lo interesante es el contenido de las fantasías. Es lógico suponer que todos sueñan despiertos con disfrutar del sexo con celebridades súper atractivas, como Angelina Jolie o George Clooney. Pero no es así.

Casi un 38% de las fantasías o pensamientos conciernen el sexo con una persona desconocida, y un 21% conciernen el sexo con más de una persona a la vez. Un 44% de los hombres dicen imaginarse relaciones sexuales con una persona desconocida, frente al 28% de las mujeres, y los hombres tienen tres veces más probabilidad de imaginarse el sexo con más de una persona a la vez (un 30% frente a un 10%). Los hombres y las mujeres resultaron más parecidos en cuanto al uso de celebridades como objeto de fantasías sexuales (un 20% frente a un 17%) y en cuanto a fantasías con alguien de su mismo sexo (9% y 8%).

La mayoría de las personas no desean hacer realidad todas sus fantasías. Por eso las llamamos “fantasías”. Pero a veces resulta delicioso tener una aventura sin riesgo, ser una persona diferente a la que somos, que alguien nos deleite sexualmente de una manera que es poco probable que ocurra, o explorar un mundo sexual que probablemente no disfrutaríamos en la vida real pero en que nos es posible adentrarnos un rato, aunque solo sea en la imaginación.

Produce mucho placer, y a menudo enorme excitación, tener fantasías sin posible realización ni consecuencias. Por ejemplo, imaginarse tener sexo en público es algo inofensivo y muy erótico. Lo más probable es que uno no quiera arriesgarse a que lo detengan por indecencia pública, pero es indudable que para muchos conlleva una enorme carga erótica, ya que ocupó el siguiente lugar entre los tipos de fantasía más comunes: lo mencionó el 9% de nuestra muestra.

Curiosamente, un buen número de las personas no guardan esos pensamientos para sí, como sería de esperar. Casi uno de cada tres de los que dijeron tener pensamientos y fantasías sexuales los habían revelado a alguien, siendo el oyente más frecuente el cónyuge o la pareja, seguido de un amigo o amiga. Las mujeres tienen menos probabilidad que los hombres de confiar sus fantasías a alguien. Solo el 1% de las mujeres dijeron haber divulgado sus fantasías a una persona desconocida.

Es curioso y un poco decepcionante que el 60% de los hombres y el 68% de las mujeres nunca hayan hablado de sus fantasías a nadie. Solo el 28% de los hombres y el 19% de las mujeres dijeron haber hablado de sus pensamientos eróticos con su cónyuge. Parece que esos pensamientos son demasiado íntimos para compartir, aun con el compañero de vida. Es curioso considerar cómo un hombre o mujer pudiera tener relaciones sexuales con la misma persona todas las semanas año tras año y no comunicarle lo que piensa.

Creo que es fantástico que dos personas en una relación se sientan suficientemente compenetradas y demuestren tal aceptación mutua que puedan confiarse sus respectivas fantasías sexuales. Por otra parte, no es obligatorio hacerlo y a muchas personas les encanta la idea de poseer un mundo secreto que es totalmente suyo. Uno no quiere editar sus fantasías para compartirlas con la pareja.

¿Hay razón para preocuparse por las fantasías? Quizás por una que es bastante común: la fantasía en que figura un amigo o conocido puede crear verdadera tensión erótica cuando los dos hablen en persona. Si está casado o comprometido, es un poco peligroso tener una relación física con otra persona, aun si parte de esa relación queda limitada a la imaginación. Pero en general, la gran mayoría de las fantasías son solo juegos de adultos.

Así que, me retiro. Me espera, en el reino de la fantasía, una cita amorosa con George Clooney.

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