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Los jóvenes enfrentan un difícil mercado laboral

6 maneras de ayudar a sus hijos desempleados.

In English | Con el desempleo más alto que nunca, la ansiedad aumenta para los jóvenes que buscan empleo y para los padres que los quieren. Ver a un hijo o una hija enviar innumerables currículums a un ciberespacio indiferente puede suscitar sentimientos de inquietud e impotencia.

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Padre e hijo en las rocas por el agua, cómo ayudar a los hijos adultos desempleados

Foto por: Masterfile/Radius/Corbis

Pregúntele a sus hijos en búsqueda de empleo si quieren su consejo antes de brindárselo.

La buena noticia es que los adultos jóvenes (enlace en inglés) parecen estar manejando bien la situación. Dadas las actuales condiciones económicas, ellos "no pueden considerar el desempleo un fracaso personal y encuentran consuelo en el mal de muchos", dice Robin Mount, director de la Oficina de Servicios de Carrera de Harvard University.

Pero es posible que les resulte más difícil a los padres preocupados (enlace en inglés) ver a sus hijos, ya graduados de la universidad, luchar por alcanzar la independencia económica. Aquí tiene seis consejos sobre cómo apoyar (pero no abrumar) y orientar (pero no microgestionar) la búsqueda de empleo de su hijo o hija.

1.  Recuerde: la búsqueda es de él, no suya. Así como hay padres de alumnos de secundaria que consideran el proceso de solicitar admisión a una universidad un caso de "Estamos solicitando admisión a estas escuelas", también es tentador concebir de la búsqueda de empleo del graduado como "Estamos buscando empleo".

Pero el joven que esté preparado para un empleo también está preparado para buscarlo, así que asegúrese de que su ayuda, por muy bien intencionada que sea, no entorpezca el proceso. Deje que su hijo persiga sus propios sueños. Quizás este acepte un empleo en una nueva empresa con pocos recursos, empresa que usted nunca consideraría, o que deje pasar un trabajo con beneficios y pensión que le suena excepcionalmente seguro a usted. Pero al lanzar su vida profesional, los jóvenes tienen que tomar sus propias decisiones y aprender de sus propios errores.

2. Si sus medios se lo permiten, proporciónele una red de seguridad económica. Quizás a usted le fue posible mantenerse sin ayuda cuando se lanzó al mercado laboral, pero ese ya no es el caso ahora. Cada vez más familias les dan casa y comida a los hijos bumerán que buscan trabajo o que han aceptado una pasantía sin sueldo o un empleo temporal que paga muy poco. Para los padres con los medios necesarios, la inversión en el futuro de su hijo, mientras este acumula experiencia y pericia en un campo con buen potencial, bien vale la pena. Sea sincero y directo respecto a lo que puede pagar, el tiempo que puede hacerlo y si quiere que, a cambio, el muchacho ayude en la casa, como, por ejemplo, haciendo la compra semanal o preparando la comida (enlace en inglés).

3. Pregúntele si necesita su ayuda. Algunos jóvenes que buscan empleo valoran los conocimientos de sus padres. Después de todo, los padres suelen ser de la misma generación que los empleadores y saben cómo estos piensan (la respuesta es no si quiere ir en sandalias a la entrevista, y sí a un firme apretón de manos). Estos jóvenes agradecen sus consejos y se sienten apoyados por sus orientaciones. Pero otros muchachos puede que interpreten todo consejo como crítica y prefieran buscar empleo sin su ayuda.

Ofrézcase a ayudar a su hijo o hija de diversas maneras: proponga distintas ideas sobre las mejores empresas que abordar o revise su currículum vítae y sugiera modos de mejorarlo. Si su hijo acepta su asistencia, fantástico; si no, no insista.

4. No exagere. Es probable que usted tenga algunos contactos que le puedan resultar valiosos a su hijo en su búsqueda de empleo. No se pierde nada con darle los nombres de personas que usted conoce, pero le corresponde al joven dar el siguiente paso. Que los padres de un joven le digan que este quiere trabajo puede no agradar a un empleador en potencia. La mayoría preferirían contratar a alguien que muestre la confianza personal y la iniciativa de llamar o escribir él mismo. También anime al joven a que utilice su propia red de contactos. Háblele de cómo abordar a antiguos jefes y profesores y otros graduados de su universidad para que lo ayuden con su búsqueda.

5. Paciencia, paciencia. Los altos pagos por estudios universitarios pueden crear la expectativa de un futuro rendimiento sobre la inversión: empleos con grandes salarios al graduarse, que ayudarán a pagar los préstamos de estudiante, o que ayudarán a financiar un postgrado, o el alquiler de un primer apartamento. Pero la paciencia es la virtud que debemos fomentar en esta economía en declive. "Los padres necesitan atenuar sus expectativas", aconseja Don Kjelleren, director de la Oficina de Servicios de Carrera de Middlebury College, en Middlebury, Vermont.

Tenga en mente que, mientras espera por su primer empleo, se topará con falsos comienzos, retrocesos y períodos de silencios o entrevistas sin éxito. Las ofertas, que antes tomaban seis semanas en llegar, ahora toman seis meses o más. Por eso, deberá hacer un esfuerzo por controlar su propia ansiedad (compártalas en privado con su cónyuge o sus amigos) y no añada más inquietudes a su hijo.

6. Sea comprensivo, muestre su apoyo y hágase a un lado. Buscar un empleo puede crear más estrés que trabajar a tiempo completo, por lo que deberá darle al joven que busca empleo bastante crédito por enviar currículums, hacer llamadas no solicitadas y buscar incansablemente, sin obtener resultados inmediatos. Aquí, como en cualquier situación, se debe mostrar respeto ante la madurez incipiente, y suprimir los consejos si su adulto emergente ha dejado en claro que desea encontrar ese primer empleo por su propio esfuerzo.

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