Skip to content

Es el momento de reevaluar tu cobertura de Medicare: Revisa esta guía sobre el período de inscripción abierta.

 

Su amor por L.A.: Los Lobos revelan las historias que se esconden en 'Native Sons'

Descubre cómo han logrado tocar juntos durante 48 años y qué canción de los Beach Boys eligieron para hacer su propia versión en su nuevo álbum.

Integrantes del grupo de música Los Lobos.

Rebecca Sapp/WireImage

In English | Nueva Orleans tiene jazz, Chicago tiene blues, Nashville tiene country, Detroit tiene soul y Los Ángeles tiene, bueno, toda la selección. La identidad musical de Los Ángeles es tan diversa, heterogénea y extensa como la propia ciudad, y ningún grupo representa mejor esa variedad ilimitada que Los Lobos. Desde que se formó en 1973, la banda del este de Los Ángeles ha desafiado ser etiquetada con su audaz mezcla de rock, R&B, soul, punk, country, surf, folk y sonidos latinos.

Ahora, la banda escribe una carta de amor a su tierra. Native Sons, el decimoséptimo álbum de larga duración de Los Lobos, rinde homenaje a la tierra natal de la banda con una vertiginosa variedad de melodías de músicos de Los Ángeles: "Sail On, Sailor" de los Beach Boys, "Jamaica Say You Will" de Jackson Browne, "The World Is a Ghetto" de War, "Love Special Delivery" de Thee Midniters, "Flat Top Joint" de The Blasters, "Farmer John" de Don y Dewey, además de canciones populares en español y una original, "Native Son".

Las canciones y los artistas alimentaron la imaginación de David Hidalgo, Louie Pérez Jr., Cesar Rosas, Conrad Lozano y Steve Berlin, los miembros de la banda, que pasaron décadas marinando en una metrópolis musical desde principios de los 70 mientras tocaban en fiestas de barrio y en los circuitos punk y universitarios. La banda se hizo popular con How Will the Wolf Survive? de 1984, ganó tres premios Grammy por su versión de "La Bamba" de Ritchie Valens en la película biográfica de 1987, y luego evitó encasillarse con trabajos tan aclamados como el psicodélico y bohemio Kiko de 1992, el roots-rocking Good Morning Aztlán del 2002 y el atrevido ecléctico Gates of Gold del 2015.

Para conocer el nuevo álbum y entender el secreto de su longevidad como grupo y como músicos, AARP habló con el saxofonista Steve Berlin, miembro de la banda desde hace mucho tiempo.

¿Qué hace que L.A. sea un crisol musical?

Es un hervidero de ideas. Hay gente que trae ideas de muchos lugares y culturas, a diferencia de Memphis o Chicago, donde hay un concepto regional que orienta la música. En Nueva Orleans, la música que haces va a formar parte de la continuidad de la ciudad. En L.A., no hay una continuidad histórica de la que puedas sacar partido.

¿Cómo influyó eso en Los Lobos?

Sentimos que debíamos representarnos a nosotros mismos. No intentamos representar nada histórico. Una de las cosas más interesantes de grabar este disco es que pudimos representar muchos géneros. Una vez que empezamos, era obvio que había una riqueza increíble en el material. Podríamos haber grabado tres discos. Todos nos divertimos con el proceso de descubrimiento. Lo que creo que echamos en falta fue algo que resaltara lo mucho que nos influyó el punk rock de los 80. Muchos de esos tipos eran nuestros seguidores. No pudimos encontrar una canción y se nos acabó el tiempo.

¿Los cambios de género de la banda han limitado alguna vez su audiencia?

Es una de las cosas que nos ha mantenido tanto tiempo. No hacemos solo un tipo de música. Hemos grabado discos folclóricos y discos de rock duro. Native Sons está en todas partes. Nuestros seguidores parecen estar de acuerdo con eso y no han hecho más que apoyarnos sin importar el rumbo que tomemos. Se apuntan al paquete completo. En cuanto a que la gente no lo entienda, depende más de ellos que de nosotros. "La Bamba", nuestro mayor éxito, fue claramente una canción única. No teníamos ninguna expectativa de que la siguiente canción sonara así.

¿Cómo empezó "Native Sons"?

Estábamos de gira cuando firmamos un contrato discográfico con New West en otoño del 2019. El tiempo normal para grabar un disco son dos meses, y no teníamos ese tiempo. Nuestro pensamiento fue: ¿y si grabamos un disco con nuevas versiones de canciones populares? Podríamos hacerlo a ratos entre las fechas de la gira. No sabíamos lo que iba a ocurrir en el 2020. El tema de L.A. fue idea mía. Enfocarnos, incluso si el enfoque es muy amplio, nos mantiene encarrilados y nos da algo de lo que hablar al final.

¿Cómo hicieron para grabar durante la pandemia?

Empezamos en febrero, y luego, de pronto, todo se paralizó. Se acabaron las giras y los viajes, obviamente. Cuando las cosas se despejaron un poco, pudimos reunirnos de nuevo. El estudio que usamos en el este de L.A. es grande, así que pudimos repartirnos. Teníamos una enfermera que nos hacía pruebas antes de cada sesión. Usábamos mascarillas. Tomamos todas las precauciones posibles y pudimos lograrlo. El año pasado trabajé bastante. Empecé unos cuantos discos que pude terminar antes del cierre. Grabé tres discos con gente que no conocía.

Tú no eres hispano, eres judío, eres de Filadelfia y comenzaste 11 años después de que Los Lobos se fundara. ¿Alguna vez sentiste como que no pertenecías al grupo?

En Filadelfia, no había tenido ningún contacto con la cultura latina. Cuando me fui de allí, no había ningún restaurante mexicano. Pero los chicos me acogieron con entusiasmo desde el principio. No me sentí como un extraño. Y nuestras familias son muy similares. Todos somos estadounidenses de segunda generación. Mis abuelos vinieron de Rusia. Los suyos vinieron de América Latina. También nos influyó la misma radio clandestina de los 60. Y todos éramos seguidores de Fleetwood Mac y de bandas de pop británicas extrañas. Teníamos más puntos en común de los que uno se podría imaginar. Esa es una de las cosas que queríamos expresar con este disco.

¿Discutieron sobre qué canción de los Beach Boys utilizar para hacer la nueva versión?

Todos somos seguidores de los Beach Boys, pero Conrad se empeñó en que grabáramos una canción de Mike Love y nos decidimos por "Sail On, Sailor" para tenerlo contento. Hacer nuestra propia versión fue el mayor reto que hemos tenido.

Los éxitos del pop convencional están muy lejos de "Los Chucos Suaves" de Lalo Guerrero y "Dichoso" de Willie Bobo, ambas en "Native Son".

Canciones como estas solo son grandes éxitos en el este de Los Ángeles. "Dichoso" se remonta a la época de las bodas, cuando la banda la tocaba dos o tres veces por noche. Lalo fue una gran influencia para los chicos mientras crecían y una gran parte de la cultura mexicana en los años 50. Era un pachuco, un provocador político y un promotor de la cultura del este de L.A. que hacía estos divertidos discos con influencia del R&B, una especie de combinación de Elvis Presley y Mort Sahl. Grabamos un álbum para niños (Papa's Dream) con él. Había algunas personas que sabíamos que íbamos a destacar: Lalo, War, The Blasters. Esos eran obvios.

Con la COVID de nuevo en alza, ¿están nerviosos por empezar las giras?

A partir de agosto, tocaremos todos los fines de semana durante un año. En general, me siento seguro. Dudo que todos nos sintamos tan seguros como antes de escuchar la palabra COVID. Probablemente he leído demasiado sobre las variantes. Parece que la vacuna es efectiva contra todo lo que ha aparecido hasta ahora.

Explica la longevidad de la banda.

Fueron siete años de duro trabajo antes de que alguien que no fuera su vecino supiera quiénes eran Los Lobos. La banda se limitaba a tocar por el este de L.A. y luego comenzaron a hacer conciertos para programas emergentes de estudios chicanos en el sistema de la Universidad de California. Trabajaron y aprendieron canciones, estudiaron estas tradiciones y crecieron lejos del punto de mira. Resolvieron muchas cosas, como por ejemplo, cómo estar juntos y no acabar como el perro y el gato. Y los chicos tenían familias muy jóvenes. Cuando aparecieron en escena, tenían dos o tres bebés en casa. Nadie era libre ni independiente. Nunca hicimos el tipo de gira de tres meses sin dirección fija, que te hace odiar a tus compañeros de banda. La tercera cosa es que no tenemos ambiciones insatisfechas. Puedo hacer un disco barbershop sin acompañamiento instrumental. No tenemos límites, siempre que aparezcamos cuando sea el momento de salir a la carretera o de grabar.

Edna Gundersen, quien escribe con frecuencia reseñas musicales para AARP, se desempeñó durante muchos años como crítica de música pop para USA Today.