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El talento (casi) secreto de Seth MacFarlane para el canto

El renombrado director y actor cómico es fanático de los clásicos.

Seth MacFarlane, junio 25, 2019

MIKE SMITH/NBCU/VIA GETTY IMAGES

El actor y cantante Seth MacFarlane canta en el club de jazz Café Carlyle de la ciudad de Nueva York en el 2019.

In English | Tal vez conozcas a Seth MacFarlane como el cerebro irreprimible e irreverente del programa televisivo Family Guy y de un par de las películas Ted protagonizadas por un obsceno osito de peluche. Pero lo que tal vez no sepas es que el actor de 47 años también es un cantante serio que profesa una gran devoción por el tradicional cancionero estadounidense (Great American Songbook). En su sexto (¡sí, sexto!) álbum, Great Songs from Stage & Screen (en inglés), MacFarlane interpreta melodías de leyendas como Cole Porter, Henry Mancini, Rodgers y Hammerstein, y Lerner y Loewe. El director de orquesta Bruce Broughton, con quien ha colaborado durante muchos años, se encargó de la magnífica orquestación de las canciones clásicas, que incluyen desde la alegre “Let's Not Be Sensible” y la animada “Once Upon a Dream” hasta la maravillosamente romántica “I Loved You Once in Silence” y “Ten Minutes Ago” al ritmo del swing.

El homenaje de 13 pistas a la edad de oro de Hollywood no fue un proyecto de vanidad. MacFarlane, dotado de una impresionante voz de barítono, aporta un conocimiento erudito, férrea disciplina y una trayectoria asombrosa al proyecto: cinco nominaciones a los premios Grammy y una nominación al Óscar a la mejor canción original como coautor de “Everybody Needs a Best Friend” de la película Ted del 2012. Además, no ha perdido la oportunidad de infundir magníficas orquestaciones en sus obras cómicas. MacFarlane hizo una breve pausa para hablar con AARP sobre su pasión por esas canciones, cuán difícil fue seguirle el ritmo a Barbra Streisand y si tiene planes futuros de filmar una película musical.

Este repertorio no incluye ninguna “My Funny Valentine” trillada. Descubriste algunas joyas escondidas y pareces haber apostado a la diversidad.

Históricamente, eso es lo que han hecho los grandes de la voz, y Frank Sinatra es el mejor ejemplo de ello. Escogió tantas canciones olvidadas de los años veinte, treinta y cuarenta que reinventó y modernizó. Esa fue nuestra intención. Desde el punto de vista artístico, es más emocionante y gratificante que grabar “Fly Me to the Moon”.

Este es el quinto álbum consecutivo que has grabado en Abbey Road Studios en Londres. ¿Cuál es la atracción del estudio?

Lo atractivo de Abbey Road no es el estudio en sí, sino sus músicos. Durante varios años trabajé con la John Wilson Orchestra de Londres, y realmente se especializan en este género musical. Han cultivado el nivel acertado de vibrato en sus instrumentos de viento, madera y cuerdas. La orquesta interpreta los viejos éxitos de MGM de los años cincuenta, que son muy complejos. Era la unión ideal.


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Creciste cantando en la iglesia y el teatro musical, pero recién en 1999, de adulto, te tomaste en serio la técnica vocal. ¿Cuán importante fue ese trabajo?

Me formé con una pareja, Lee y Sally Sweetland, quienes tenían más de 90 años cuando empecé con ellos. En sus años de juventud, ella cantaba para Johnny Mercer y Henry Mancini. Él era cantante de ópera y conducía un programa de radio en los años cuarenta. Fueron indispensables para que mi voz alcanzara su máximo potencial. Me enseñaron a utilizar el instrumento vocal y a mantenerlo. Ellos habían trabajado en una época en la que no existían los trucos electrónicos. O podías cantar o no podías. Hasta el día de hoy, cuando canto, recurro internamente al manual musical que me enseñaron.

¿Cómo ha evolucionado tu voz desde que comenzaste?

En ciertos aspectos, estoy un poco más relajado. Al envejecer, la voz cambia. El vibrato comienza a ampliarse. No es posible beber alcohol la noche anterior y despertarte con la voz plena como en otras épocas. [Pero] si aprendes a manejar la voz, puedes cantar por el resto de tu vida.

¿Quiénes son los mejores cantantes que has encontrado?

La lista es larga. Descartemos a Sinatra porque pertenece a un mundo aparte. Nancy Wilson siempre está entre mis primeras cinco. Vic Damone. Bing Crosby no era realmente un gigante en cuanto a la potencia de su voz, pero sabía cómo usarla. Gordon MacRae también está entre los principales. Es una voz muy subestimada y que hoy en día se pasa por alto mayormente. Es un cantante cuya voz siempre parece estar en su máximo esplendor. Tiene un instrumento vocal asombroso. Al final de “I Loved You Once in Silence” oirás que canto una nota en falsete influenciada por MacRae. Él solía sorprenderte al final de sus grabaciones con una entonación alta que parecía imposible.

Barbra Streisand te invitó a cantar “Pure Imagination” con ella en su álbum del 2016 Encore: Movie Partners Sing Broadway. ¿Fue una experiencia intimidante?

No la conocía antes de esa colaboración. Jamás actuó con arrogancia. Fue cálida y solidaria. Me lleva alrededor de 30 años y tuve que agotar hasta el último aliento para seguirle el ritmo. Su potencia vocal aún no tiene rival. Realmente tuve que exigirme a cada minuto. Es ella quien está manteniendo viva gran parte de este repertorio musical.

En la mente del público, tu éxito comercial en la comedia ha eclipsado tus logros musicales. ¿Se trata de una carrera paralela? ¿Una labor de amor?

Es una labor de amor. No es algo que hago con preocupación por si alcanzará el éxito. El álbum de Navidad (Holiday For Swing! —en inglés—) tuvo una respuesta asombrosa. He comprobado en general que los proyectos que son tan bien acogidos son los que me propuse hacer por amor al arte y no porque fue una decisión comercial.

El swing y el jazz vocal ya casi no aparecen en las listas de éxitos. ¿Te preocupa que esos géneros musicales estén desapareciendo?

No. Esa métrica indica que no son el favorito del momento, pero están siempre presentes. La canción “Ten Minutes Ago” tiene casi 70 años. La canté con Ariana Grande en Carpool Karaoke y ella la conocía. Tienen una permanencia de la que no siempre gozan sus sucesoras. Mucha de esta música no tiene género. Una canción como “Somewhere Over the Rainbow” no es realmente jazz, ni swing ni pop. Es melodía pura. No está esclavizada por los elementos de un sonido específico ni una era en particular que la hace anticuada. Siempre va a estar con nosotros.

¿Y las bandas sonoras de las películas?

Las bandas sonoras eran un componente tan fundamental de los largometrajes del pasado. Ahora parecen ser un mero aspecto secundario. La música en el cine ha perdido terreno. Se ha deteriorado en vez de evolucionar. Otros segmentos de la cultura popular han hallado la forma de reinventarse. No sé quiénes serán los grandes compositores del futuro. John Williams tiene cerca de 90 años y no hay nadie en Hollywood que siquiera se acerque a su nivel compositivo.

¿Cómo puedes ayudar a los jóvenes a descubrir la riqueza del cancionero estadounidense?

Es algo que siempre tengo en la mente. No sé si hay una respuesta fácil. Considero que Family Guy lo hace con humor. Los álbumes lo hacen de una manera más sincera. Incluso en The Orville [la serie de ciencia ficción de MacFarlane] utilizamos canciones. Cada vez que los personajes están en la cantina de la nave, se escucha un clásico en el fondo. Es algo interesante de la ciencia ficción. El programa está ambientado 500 años en el futuro. Si pones una canción de Phil Collins de fondo, suena raro y contemporáneo. Pero si es una canción de Rodgers y Hart, el público lo acepta. Es una reacción instintiva. En tu opinión no perderá vigencia tanto como una melodía actual. El programa The Orville tiene una banda sonora semanal como si fuera una película. Por lo general, hay una orquesta con 80 o 90 instrumentos. Lo hacemos como en los viejos tiempos.

¿Has pensado en dar el salto a tu propio musical de Broadway?

Estoy probando con una película musical. Me encanta Broadway. Siempre me han atraído las adaptaciones cinematográficas solo porque las orquestas usan secciones más grandes de instrumentos de cuerdas. Por ejemplo, en los musicales como Music ManCarousel u Oklahoma! la orquestación estalla en las versiones cinematográficas. Tengo la mira puesta en un musical como proyecto futuro. No voy a dejar que pase demasiado tiempo antes de tirarme el lance.

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