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Entrevista con el autor Michael Connelly

Al llegar su éxito editorial <i>The Lincoln Lawyer (El inocente)</i> a la pantalla, el autor de novelas de misterio se encuentra en su mejor momento.

In English |  La novela con la que debutó Michael Connelly, The Black Echo (El eco negro), se publicó en 1992 y ganó el premio Mystery Writers of America’s Edgar Award a la mejor primera novela. Marcó, además, el comienzo de una fructífera asociación entre Connelly, nacido en Filadelfia, y su más famosa creación, el duro detective de homicidios de Los Ángeles Hieronymous “Harry” Bosch. En los veinte años siguientes, Connelly ha publicado 25 libros, incluidas 16 novelas de misterio de Harry Bosch.

Cinco de sus novelas han alcanzado el primer puesto en la lista de éxitos editoriales de The New York Times, y una de ellas, The Lincoln Lawyer, ha sido llevada al cine con Matthew McConaughey como protagonista. La historia de Mickey Haller, abogado defensor de Los Ángeles, cuyo automóvil Lincoln Town hace las veces de oficina, es el segundo libro de Connelly en llegar a Hollywood, luego de Blood Work (Deuda de sangre), en el 2002. Lo curioso es que ninguno de los libros de Harry Bosch ha llegado todavía a los multicines, aunque no ha sido por falta de empeño.

Hace poco, nos sentamos con el autor de 54 años y hablamos del proceso de llevar un libro al cine, de la lucha por lograr que Bosch llegue a la gran pantalla, y de cómo él, Harry y Mickey, han cambiado con la edad.

The Lincoln Lawyer (El inocente) se estrenó en las salas el 18 de marzo. Y la cuarta novela de Connelly sobre Mickey Haller, The Fifth Witness (El quinto testigo), llega a las librerías el 5 de abril.

¿Cuán involucrado estuvo en la realización de esta película?

Me enviaron algunos guiones con el correr de los años. Cuando se acercaba el momento de la filmación y le dieron el papel a McConaughey, me reuní con él y hablamos del personaje de Mickey. En líneas generales, eso fue todo.

Dada su popularidad, creo que la mayoría se sorprendería de que este sea apenas el segundo de sus libros en ser llevado al cine.

He vendido 11 de mis libros a Hollywood. Sobre los estantes de Hollywood descansan toda clase de libros míos, porque los guiones no captaron a los personajes. La adaptación no es nada sencilla, pero creo que se puede reducir una trama a 120 páginas para un guión cinematográfico. Sin embargo, ¿puede captarse a un personaje? Los personajes sobre los que escribo son muy internos. Lo que atrae de ellos al lector es aquello que transcurre dentro de su cabeza, y en realidad uno no puede meterse en la cabeza de alguien en un guión. Es un proceso realmente incierto. Lo mejor que puedo hacer es elegir a la mejor gente para dárselo. No lo he hecho así desde el principio; ha sido un proceso de aprendizaje. The Lincoln Lawyer fue el último libro que vendí a Hollywood. Desde entonces, dejé de venderlos.

¿Por qué?

En primer lugar, tengo que admitir que el dinero de Hollywood fue lo que me sacó de mi trabajo como periodista. Así que agradezco mucho eso, porque en cuanto me convertí en escritor a tiempo completo, mi escritura realmente mejoró. Respeto eso, pero hoy no necesito el dinero de Hollywood, así que no voy a vender algo a ciegas. La gente a quien le entregue un libro deberá impresionarme y generarme confianza, de lo contrario, no se lo entregaré. Una vez que se lo entregas, quedas fuera. No tienes control sobre él.

¿Es ese, en parte, el motivo por el que no hemos visto ninguna película de Harry Bosch?

Está clarísimo que Harry es un personaje difícil de traducir. Muchas veces se intentó escribir guiones en la década de los 90 y hasta hace unos ocho años. Algunas veces incluso participé —reescribí algo—, pero nunca se captó realmente la esencia de Harry Bosch, ni siquiera en mi propio trabajo. Así que quedaron en la nada. La buena noticia es que ahora existe la posibilidad de hacerlo y estoy recobrando a Harry Bosch. Volverá a estar bajo mi control. Por lo que, si esta película es bien recibida, retomaré el proceso, aunque me aseguraré de dejarlo en manos seguras.

Entonces, ¿podemos esperar ver una película de Harry Bosch en algún momento?

Eso espero. Me encantan las películas. Las películas han influido en mí como escritor. Así que estoy dispuesto a intentarlo.

¿Se le ocurrió el personaje de Mickey Haller en un partido de béisbol?

Fue en la Jornada Inaugural de los Dodgers, en el 2001. Estaba sentado al lado del amigo de un amigo y hablando con él durante el partido, por cordialidad. Me dijo que era abogado, y yo había sido periodista en Los Ángeles durante varios años —incluidos tres en los que cubrí los tribunales—, así que conocía algo de ese mundo. Sabía que había, literalmente, decenas de tribunales en el condado de Los Ángeles. Resulta que hay 40. Sabía que los abogados ubicaban su oficina en las cercanías de dos o tres tribunales, y que esa es la zona en la que trabajan. De modo que le pregunté dónde estaba su oficina, y me dijo que en su auto. Se apresuró a agregar que no era por haber fracasado ni por ser un mal abogado. En realidad, es la mejor manera de hacer lo que hace.

¿Se refirió a sí mismo como “el abogado del Lincoln”?

No, no tenía un Lincoln. Ese fui yo, que usé la vieja aliteración. Creo que tenía un Toyota. “El abogado del Toyota” no sonaba tan bien.

¿Cómo ha cambiado su escritura con la edad?

Creo que hagamos lo que hagamos, cuanto más lo hacemos, mejor lo hacemos. Me siento con mucha más confianza en mí mismo como escritor, y eso se refleja en el trabajo que hago. Elijo deliberadamente que Harry Bosch envejezca con los libros. El primero apareció en 1992, cuando tenía 40 años, y ahora está casi en los 60. Con la edad, vamos adquiriendo mayor entendimiento, una visión del mundo más abarcadora. Con un poco de suerte, eso es lo que le he infundido a Harry Bosch. Algo de eso se ve también en Mickey, no se trata sólo de simples misterios o historias delictivas. Hay un componente familiar en estos libros. Al principio, Harry no lo tenía; ahora está criando a una hija. Estas son cosas que surgen de mí con la edad, al aprender más del mundo y de la vida.

¿Tiene un lector electrónico (e-reader)? De ser así, ¿es ese el modo en el que lee ahora?

Pues, ese es mi negocio, así que los tengo todos. Los leo con moderación. Lo hago más por querer saber qué está ocurriendo en mi rubro. Sigo leyendo de la manera tradicional.

¿Es buena para la industria del libro la proliferación de los lectores electrónicos?

Es buena para la industria editorial si atrae a más lectores. Pero no estoy seguro de que eso sea lo que está pasando. La venta de mis libros de verdad —odio llamarlos “libros de verdad”—, mis libros “físicos” está disminuyendo, pero la de mis libros electrónicos creció notablemente, de modo que las ventas totales prácticamente no han variado. Ahora, si la venta de libros electrónicos continúa creciendo, y uno termina viendo un crecimiento real en las ventas, entonces habrá que atribuir algo de eso a los lectores electrónicos. Veremos.

Hoy desarrolla su actividad en libros, películas y televisión. ¿Qué sigue?

Sencillamente, voy a escribir los mejores libros que pueda. En este momento, escribir un libro y que lo transformen en una película que uno realmente aprecia y quiere es como ganarse la lotería; estoy realmente feliz. No es algo que ocurra muy seguido.

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