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Íconos de estilo: Audrey Hepburn

La inolvidable actriz y activista que dictó la moda en los años 50 y 60.

Audrey Hepburn en una escena de la película 'Breakfast at Tiffany’s', 1961.

Everett Collection

Audrey Hepburn en una escena de la película 'Breakfast at Tiffany’s', 1961.

Audrey Hepburn marcó un antes y un después en la moda cuando apareció en la primera escena de la película Breakfast at Tiffany’s de 1961 —con su chic vestidito negro, gafas oscuras y largos collares de perlas— como la irreverente joven Holly Golightly que muerde un croissant con expresión soñadora mientras se deleita con las vidrieras de la famosa joyería neoyorquina Tiffany & Co. La cadencia de la música de fondo, “Moon River” de Henry Mancini, realza el estilo de Audrey y su sofisticada elegancia. Tal como ocurre hoy en día con la ropa que llevan las celebridades, al poco tiempo de estrenarse la cinta, en las tiendas del mundo entero se agotaron todos los vestiditos negros, collares de perlas, enormes gafas de sol y largas boquillas. ¡El fenómeno Audrey Hepburn había nacido! 


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Audrey Hepburn, 1960.

Everett Collection

Promoción del perfume L’Interdit de Givenchy, que era el perfume secreto de Audrey Hepburn en los sesenta. Luego se lanzó comercialmente para el resto de las mujeres.

Audrey y Givenchy

La imagen que conocemos de Hepburn fue obra del diseñador parisino Hubert de Givenchy —el Pigmalión de su vida— quien supo descubrir y realzar el estilo de la joven actriz. Desde el momento en que se conocieron en 1954, para colaborar en el vestuario de la película Sabrina, Hepburn se convirtió en su musa y mejor amiga. Le inspiraba su delgadez, su forma elegante y casi felina de moverse, su figura erguida y, muy importante, “su estilo natural y diferente”.

Además de Breakfast at Tiffany’s, en cintas como Charade, Love in the Afternoon, Paris When It Sizzles y How to Steal a Million, Hepburn y Givenchy trabajaron juntos para amplificar la imagen de la actriz, que, según el diseñador, “nunca fue extravagante sino la de una moda sencilla que ella prefería. Aquello fue en sí algo muy nuevo, porque en aquellos años la moda recargada era favorita de las estrellas de cine”.

En 1957, Givenchy creó, solo para ella, el perfume L’Interdit (lo prohibido), que la actriz usó privadamente algunos años. Pero era tan rico, y le preguntaban tan a menudo que qué perfume usaba, que dio permiso para que su “perfume secreto” fuera comercializado y otras mujeres lo disfrutaran. Ahora, el reinventado L’Interdit de Givenchy ha sido lanzado de nuevo, 25 años después de la muerte de Hepburn, teniendo como imagen a una actriz que tiene un cierto aire con ella, Rooney Mara.

Audrey Hepburn en Paris, 1957.

Everett Collection

Audrey Hepburn en Paris, 1957.

La huella de su estilo

Los detalles de la ropa de Hepburn marcaron su estilo tan particular. Los escotes siempre fueron un punto focal, desde el estilo barco o bateau y el halter hasta los escotes de espalda, con los que puso de moda que mostrar los huesos de la clavícula era señal de elegancia. El torso de sus vestidos era ceñido, con la sisa de la manga alta y ajustada (un secreto que usan grandes diseñadores para afinar los brazos). El femenino corte “princesa”, con la falda voluminosa a media pierna y una cintura bien marcada, enfatizaban su figura alta y esbelta. Y hasta cuando vestía informalmente era el súmmum de la elegancia con sus pulóveres cuello de tortuga negros o de rayas marineras, pantalones angostos al tobillo muy parecidos a los skinny que usamos ahora y calzado plano tipo zapatillas de ballet —mínimo de accesorios y nada complicado—. 

Audrey Hepburn usando un vestido de Givenchy. Paris, 1958

Everett Collection

Audrey Hepburn usando un vestido de Givenchy. Paris, 1958

Un ícono inolvidable

Givenchy contaba que cuando hizo una cita para conocerla en su atelier de Paris, equivocadamente pensaba que iba a conocer a la famosa actriz Katharine Hepburn, y cuando vio a una flaquísima Audrey vestida con unos pantalones pitillo y camiseta blanca, le explicó que estaba demasiado ocupado para diseñar el vestuario de Sabrina. “Mademoiselle”, le dijo, “no puedo diseñar para usted”.

Pero Audrey le pidió cenar juntos, y a las tres horas el diseñador “había caído enamorado de ella y me convenció de que era yo quien debía estar agradecido de que ella quisiera llevar mis diseños”. Ese mismo día Audrey Hepburn se convirtió en “su eterna inspiración”.

En el 2014 —21 años después del fallecimiento de la actriz a los 63 años de un raro cáncer del apéndice y peritoneo— Givenchy publicó como homenaje a su amiga del alma el libro To Audrey with Love, un exquisito compendio de dibujos y bocetos de los modelos que creó para ella. “Es mi forma de evocar nuestra gran amistad, la que hizo mi vida mucho más bella”, dijo en su momento el diseñador, quien murió a los 91 años en marzo del 2018. 

Nuestra fascinación con la actriz continúa. En el 2017 y 2018, la casa de subastas Christie´s realizó una venta llamada “The Personal Collection of Audrey Hepburn”, donde se ofrecieron prendas de vestir, accesorios, fotos, cartas, joyas, libretos de cine y hasta las ultragastadas zapatillas de ballet de la actriz. Fueron puestos a la venta por su hijo Luca y alcanzaron un espectacular total de más de $7 millones.

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