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Raquel Welch: Envejeciendo hermosa

La actriz revela lo que lleva detrás del brillo: altibajos de su carrera, su ayuda a pacientes con cáncer y más.

In English | La ropa y decoración con el estampado de leopardo insinúan el lado sensual de Raquel Welch. Pero también es graciosa, emprendedora y una conservadora confesa.

Este último dato quizás sorprenda al sentarse uno a conversar en su casa en las colinas de Los Ángeles. La camisola que lleva bajo su blusa transparente de estampado de leopardo apenas camufla el atributo mencionado en el título de su best seller de The New York Times, Raquel: Beyond the Cleavage. Hoy piensa en redecorar.

"Me mudé antes de salir de gira con el libro", comenta Welch. "Me traje todo lo que tenía en la otra casa. Ahora tengo ideas diferentes sobre dónde quiero poner todo. Estoy instalando chimeneas, una escalera y cortinas en las ventanas. ¡Y eso es sólo el comienzo!"

Welch, de 70 años, se está asentando, pero no deteniendo — ni personal ni profesionalmente. A diferencia de la mayoría de las celebridades, la actriz redactó cada oración de su libro, una combinación de memorias, observaciones y consejos de belleza. "Para mí fue una charla de chicas", cuenta. "Sentía que la gente me tenía en un pedestal y que no sabían que existía esta otra persona. Veían el cartel, pero en realidad no conocían la historia detrás suyo".

Por supuesto, se refiere al cartel de su película Hace un millón de años, de 1966, que muestra a una Welch voluptuosa, de largas piernas, envuelta en un bikini de piel de ciervo que apenas la cubre.

Retrato de Raquel Welch en el 2011

Art Streiber

Raquel Welch una diva de Hollywood.


No había esperado mucho de la película; pese a ser la heroína, sólo pronunció una frase: "Yo, Loana, tú, Tumak". Pero el cartel la catapultó a la fama instantánea como el símbolo sexual del momento en Estados Unidos.

"Me convertí en un personaje extraordinario antes de yo considerarme alguien importante", dice. Con apenas 26 años, la madre soltera de dos pequeños estaba separada del padre de sus hijos y su amor de la secundaria, Jim Welch. "Me arrepiento de no haberle dado otra oportunidad a ese matrimonio", comenta.

Cincuenta años, tres maridos y muchísimos papeles en TV, cine y teatro más tarde, Welch aún parece una figura extraordinaria. Hoy se calzó unas sandalias Dolce & Gabbana con diseño de leopardo y tacones altísimos. Aros del tamaño de pulseras cuelgan de sus orejas y brillan con pequeños diamantes. Tiene la piel reluciente de una mujer de 30 años y una voz suave, melódica y refinada. Su crianza en La Jolla, California, no la preparó para Hollywood. "Solían decir: 'La Jolla está llena de moribundos, recién casados y malditos geranios viejos'", cuenta riendo. "Es una comunidad bastante próspera, pero cuando me fui, me di cuenta de lo protectora y cerrada que era. No estaba expuesta a la dura realidad".

Bautizada como Jo Raquel Tejada, fue reina de belleza en la secundaria, coronada Miss La Jolla y Miss San Diego County — The Fairest of the Fair. Su madre, de ascendencia inglesa, nació en Estados Unidos, y su padre fue un ingeniero boliviano que vino a este país a estudiar. Debido a los desafíos que él enfrentó de adolescente para asimilarse, rara vez aludió a su pasado o familia. En la casa nunca se habló español.

Temprano en su carrera, Welch firmó con los estudios Fox y pasó años en el extranjero. La atención era emocionante, pero sus hijos le ayudaron a mantenerse estable. "Cuando llegué a Hollywood por primera vez", comenta, "la gente pudo pensar: 'Pobrecita, no tienes auto, tienes dos hijos, ¿en qué estabas pensando?' Pero esto ayudó a enfocarme. No sabía si había hecho lo correcto al dejar a Jim, y pensé: 'Más vale que esto funcione, me concentre y tenga cuidado'".

Pese a ser cauta, fue valiente en sus elecciones, aceptando interpretar a un transexual en Myra Breckinridge, en 1970, junto a John Huston, Mae West y Farrah Fawcett. El rodaje fue difícil, con cambios en el guión y nuevas instrucciones a diario. "Iba al baño a llorar", recuerda. "Una vez, John Huston golpeó la puerta y me dijo: 'Raquel, ¿ahora cuál es el problema?'" (Su imitación de la voz áspera del actor es precisa). "Le dije: 'Me preocupa que hagamos una mala película'".

Tenía razón: la película fue un fracaso. Pero años más tarde, ganó un Globo de Oro como la joven doncella propensa a los accidentes de Los tres mosqueteros: Los diamantes de la reina, un set mucho más armonioso.

En una etapa de su carrera, Welch quiso deshacerse de su imagen de símbolo sexual y que la tomaran más en serio. "No me daban los papeles románticos, bellos, los roles de Julie Christie", cuenta. "Era un tanto exótica para este país, no la típica chica. Cada vez que me presentaba para un papel me decían: 'Tienes un aspecto tan europeo. ¿De dónde eres?' Les contestaba: 'Pues, mi padre es de Bolivia'. '¿Bolivia? ¿Dónde queda?'"

Por un breve período ocultó su aspecto, basando su apariencia en Mary Tyler Moore: "Me cambié el corte de cabello y me puse un lazo, para lucir menos exótica. Pero al final me dije: 'No voy a seguir luchando. Esto es lo que me hace diferente'".

Entre el 2002 y el 2004, en la serie American Family, de PBS, ella aceptó su origen hispano. La serie se basaba en una familia de origen mexicano-estadounidense, y su búsqueda del "sueño americano". El director Gregory Nava, que también creció en La Jolla, buscó a Welch para el papel de la tía Dora, la cómica, pero conmovedora hermana del patriarca de la familia interpretado por Edward James Olmos. "Raquel siempre estaba preparada y lista para dar lo mejor de sí, lista para improvisar", dice Olmos. "Sabíamos que la serie era especial para nosotros".

Welch supo evitar muchas de las trampas que conlleva el ser una joven y bella súper estrella. "Soy el antídoto de Lindsay Lohan", comenta riendo. "Sé que se comporta terriblemente mal, pero, a veces, simplemente parecería ser que todos están en su contra". Cuando Welch estaba creciendo, "las mujeres y las chicas tenían la sensación de que debían hacerse cargo de lo que sucedía entre ellas y los hombres y la sociedad", comenta. "Si no se portaban bien, se podrían meter en problemas, ya fuera con su reputación, un desengaño amoroso o cualquier otra complicación".

Ella se supo manejar en una industria dominada por hombres, pero celebra la distinción entre los sexos. "Hemos perdido el arte de ser mujer", comenta. "Intentamos hacer demasiadas cosas que solían pertenecer al dominio del hombre y tratamos de hacerlas como si fuéramos hombres. Soy conservadora — supongo que pueden darse cuenta de eso — , pero pienso: '¿Por qué harían eso?'".

Welch advierte sobre la tendencia prevalente del narcisismo. "Todos están tan ensimismados", comenta. "'Mi autoestima', 'mi auto esto', 'mi auto aquello'. Créeme, lo he experimentado, soy actriz. En algún punto, esto te provoca náuseas, y piensas: '¡Tengo que dejar de pensar en mí!'"

Con ese fin, hace seis años que trabaja para la American Cancer Society, como portavoz y colaboradora creativa para la línea de pelucas Raquel Welch Signature Collection de Hair U Wear. "Cuando las mujeres se miran al espejo y ven que se les cae el cabello, es como si vieran que el cáncer estuviera ganando", comenta. "Ayuda mucho a la moral no tener que verse así".

Anualmente, Welch y la compañía donan el equivalente en pelucas de hasta $1 millón a la American Cancer Society. Su participación — ha trabajado para Hair U Wear desde el año 2000 — fue reconocida por la ACS el 2009, y con el premio AARP Inspire Award en el 2010.

Mientras ha tratado de enfocarse en los demás, también se ha esforzado por pasar más tiempo con su familia y amigos. Ha fortalecido su alguna vez tensa relación con sus hijos, Damon, de 51 años, y Tahnee, de 49, y es muy apegada a su hermana y a su hermano. "No es que antes fuese imposible", comenta Welch, "pero en los últimos 10 años he realizado un esfuerzo por pensar en lo que tengo que hacer por los demás, lo que debo, cuál es mi papel en cualquier relación o situación en la que me encuentre. Es el paso del tiempo, supongo, lo que te hace pensar de ese modo".

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