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De Puerto Rico, con sabor

La compilación '¡Saoco!' revive los años de gloria de la salsa boricua.

Mucho antes de que el género de la salsa se apoderara de Nueva York a principios de la década de los 70, Puerto Rico ya estaba cocinando un sabroso guiso musical. Bebiendo de esta tradición, la compañía española Vampisoul acaba de editar una importante antología que explora el panorama salsero boricua. Titulada ¡Saoco! The Bomba and Plena Explosion in Puerto Rico 1954-1966 ,la compilación es recomendable no sólo por su valor histórico, sino también por el sabor irresistible de los 30 temas escogidos con sapiencia por Yannis Ruel, periodista especializado en el tema de la música latina.

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CD de cubierta de Saoco

Carátula del CD, 'Saoco'

El eje de la música incluida es el percusionista y director de orquesta Rafael Cortijo, quizás el precursor más importante de la estética salsera. Junto al excepcional vocalista Ismael Rivera, Cortijo revolucionó la sociedad y la cultura puertorriqueña. Su sonido moderno y bochinchoso combinaba ritmos tradicionales de Puerto Rico como la bomba (género basado en la percusión) y la plena (música de índole narrativa afín al chisme y el escándalo) con otras influencias caribeñas. 

Algunos de los temas de ¡Saoco! son éxitos legendarios: la composición de Wilfredo Figueroa Cúcala conoció popularidad inicialmente a ritmo de bomba, interpretada por Ismael Rivera en el LP de 1958 Cortijo en New York. Pero años más tarde se convertiría en himno de la salsa cuando Celia Cruz grabó una versión tradicionalista y salsera para el disco Tremendo Caché, bajo la dirección musical del dominicano Johnny Pacheco. A fines de los años 70, un disco en vivo de la Fania All Stars grabado en el Madison Square Garden incluiría una versión a dúo de Cúcala interpretada por Celia y Maelo.

Cortijo tenía un entendimiento preciso del swing afrocaribeño que hace delirar a los bailadores. Y en la voz de Maelo, se escuchaban las vivencias de la clase trabajadora en Puerto Rico, la picardía del pueblo. 

Hay algo de tristeza en esta historia: En 1962, regresando de un concierto en Venezuela, Ismael Rivera fue arrestado por posesión de drogas. Terminaría pasando tres años y medio en la cárcel, interrumpiendo la trayectoria de Cortijo. Tanto Maelo como Cortijo grabarían muchos discos después —juntos y separados— pero no lograrían emular la magia de sus comienzos.

Cortijo y su combo

Foto: Cortesía Yannis Ruel/Sammy Ayala Collection

Rafael Cortijo, en la foto con su agrupación, hizo parte de esta producción musical, 'Saoco'.

Otro protagonista de la época que vale la pena conocer es Mon Rivera, “rey del trabalenguas”. Graba principalmente en Nueva York, sin olvidarse de las plenas de su tierra, reemplazando saxos y trompetas con los trombones que le dan una sonoridad explosiva a la música —receta que seguirían con éxito Eddie Palmieri y Willie Colón—. Rivera murió joven, en 1978, pero temas como Karakatis-ki y Ron con coco poseen una frescura que no pasa de moda.

¡Saoco! nos da la oportunidad de escuchar los primeros pasos de otros artistas establecidos. Como la Belinda, una plena-bomba de 1960 del después famoso cantante Chivirico Dávila. O Tan linda que era, burbujeante tema de la Sonora Ponceña, grabado años antes de que el tecladista Papo Lucca transformara a su orquesta en uno de los conjuntos más progresivos de la música tropical.

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