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Aciertos y desaciertos de las nominaciones al Oscar 2013

Predecibles, inmerecidas, sorpresas y un filme latinoamericano.

Este año, el anuncio de las nominaciones al Oscar dejó a más de uno completamente perplejo. Aunque es imposible que la Academy of Motion Picture Arts and Sciences de Hollywood les dé gusto a todos, el misterio de cómo piensa ese “monstruo de mil cabezas” —6,000 es el número de miembros— es uno que normalmente podemos tolerar, por ejemplo, con la resignada aceptación con la que aceptamos el misterio de los calcetines desaparecidos después de cada lavada. Pero esta vez el comportamiento de la Academy dejó un enorme signo de interrogación, lo cual no es necesariamente malo. Considerando la muy afortunada inclusión de Beasts of the Southern Wild, una pequeña cinta independiente estadounidense, y la de Amour, un filme austriaco intimista — que aunque poco conocidas son las únicas obras maestras de las principales nominadas—  podría ser una excelente señal. Esto querría decir que la Academy puso en el 2012 al talento por encima de las grandes producciones épicas y los renombrados directores que generalmente favorece.

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Precisamente con Beasts of the Southern Wild, una prodigiosa cinta de bajo presupuesto (1.8 millones de dólares), el director Benh Zeitlin, un neoyorkino desconocido de 30 años de edad, logró desbancar en el renglón de Mejor Director a realizadores más renombrados. Y no es que le hayan hecho un favor, sino que los miembros de la Academy reconocieron que, cineastas correctos, adecuados e incluso buenos, como Ben Affleck, no tienen nada que hacer a su lado. Beasts of the Southern Wild  “subió la barra” tan alto que filmes que hubieran podido perfectamente ser sobrevalorados como ocurre cada año, o tuvieron que ser reducidos a su justa dimensión, como es el caso de Argo, o de plano, quedaron fuera de la competencia, como es el caso de The Master. En especial hay que reconocer que se necesitaba valor para excluir a esta última, una cinta fallida en su impacto emocional por muy poderosa que haya sido su expresión visual bajo la mano experta del director y escritor, Paul Thomas Anderson. 

Actor mexicano Gael García en la película chilena NO de Pablo Larraín

Foto: Cortesía Sony Pictures Classics

El actor mexicano Gael García Bernal hace parte del elenco de 'No', film chileno nomnado en la categoría de Película en lengua extranjera.

Por otra parte, la Academy incluyó a la extraordinaria Amour tanto en la categoría de Mejor Película como en la de Mejor Director (Michael Haneke), contribuyendo a la controversia de haber excluido a por lo menos tres “favoritos” (el mismo Affleck, Quentin Tarantino y Kathryn Bigelow). Lo más sorprendente es que Amour también fue nominada en el renglón de Mejor Película Extranjera, donde seguramente se llevará el premio, derrotando a la chilena, No de Pablo Larraín (primera vez que Chile es considerado en esta categoría). Aún, de no ser por Amour, No tendría pocas posibilidades debido a la fuerte competencia en esa categoría, donde hay por lo menos otra obra maestra: A Royal Affair  (Dinamarca). No es finalmente un filme más importante que bueno, dado que retrata en forma nada excepcional la campaña de publicidad que ayudó a sacar del poder al dictador chileno Augusto Pinochet en 1988. Chile tendrá más suerte con su otro talento postulado, el director de fotografía Claudio Miranda por Life of Pi.

Por supuesto, la inclinación esencialmente convencional de los Oscars sigue intacta, como lo demuestran las 12 nominaciones a Lincoln, un filme de aliento épico, bien realizado, genialmente actuado por Daniel Day-Lewis y correctamente dirigido por Steven Spielberg, pero nada más. Por otra parte, se dice que la Academy cedió como siempre a presiones políticas al excluir a Tarantino y Bigelow en la categoría de Mejor Director. En el caso de Tarantino, por su retrato de los esclavos sureños antes de la Guerra Civil en Django Unchained, y en el de Bigelow, supuestamente, porque incluyó a la tortura como parte fundamental del proceso que llevó a la captura de Osama bin Laden en Zero Dark Thirty. Más allá de que la corrección política haya tenido algo que ver, lo cierto es que ambos filmes tienen suficientes fallas para que se pueda entender su omisión. Ello sucede especialmente con Zero Dark Thirty. Para empezar, es larguísima —dura 157 minutos— y Bigelow se toma más de una hora en “entrar en materia”. Lo que se podría considerar como el “prólogo” a la primera pista que realmente llevó a la CIA al escondite del terrorista saudí es tan tedioso (torturas incluidas) como la burocracia del gobierno estadounidense que retrata. Además, el personaje central de la agente, interpretado por la estupenda Jessica Chastain (nominada para Mejor Actriz), está muy mal delineado. Nunca se nos explica qué podría haber llevado a una mujer tan bella y, en apariencia tan normal, a escoger una carrera y una misión tan ingrata y arriesgada.

El caso  de Tarantino es diferente. Aunque Django Unchained también adolece de concisión —dura 165 minutos—, su spaghetti western es magistral en por lo menos sus primeras dos terceras partes.

Si en algo podríamos decir que la Academy se equivocó totalmente este año, es en incluir a David O. Russell en la categoría de Mejor Director, a despecho de Tarantino. El filme de David O. Russell, Silver Linings Playbook, narra la supuestamente graciosa y excéntrica relación entre Pat, un bipolar recién salido de un hospital mental (Bradley Cooper) y Tiffany, una rebelde y nada convencional muchacha que acaba de enviudar (Jennifer Lawrence). El cuadro es completado por los padres de Pat (Robert de Niro y Jacki Weaver), cuyas peculiaridades se pretende nos resulten simpáticas. La realidad es que con la excepción de Tiffany, los personajes, más que divertidos y excéntricos, resultan insoportables. Pat es más inmaduro y egoísta que neurótico, y su desquiciante ambiente familiar está expresado únicamente en los decibeles que alcanzan las discusiones en su casa. Russell ha retratado con mayor efectividad la disfunción familiar que raya en la locura en cintas anteriores, como las excelentes Flirting with Disaster (1996) y I Heart Huckabees (2004). Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert de Niro y  Jacki Weaver, están todos nominados y tal vez hasta ahí debió llegar el reconocimiento de la Academy a Silver Linings Playbook.  

Pero, a pesar de lo encomiable de sus poco ortodoxas elecciones, la Academy no deja de representar justamente eso, lo académico, tradicional y previsible. Esperar más sería tanto como tener la esperanza de que algún día aparezcan los pares de esos calcetines que se pierden invariablemente después de cada lavada.

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