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‘Annie’, el clásico musical regresa en versión renovada

Protagonizada por Jamie Foxx, Quvenzhané Wallis y Cameron Diaz

DIRECTOR: Will Gluck   
GUIÓN
: Will Gluck y Aline Brosh McKenna
ELENCO: Jamie Foxx, Quvenzhané Wallis, Rose Byrne, Bobby Cannavale, Cameron Diaz
DURACIÓN: 118 minutos

El color es lo primero que se mencionará de esta Annie. Y en efecto, lo único innovador de esta versión del popular personaje de la pequeña huérfana es que lo interprete una afroamericana (la estupenda Quvenzhané Wallis de Beasts of the Southern Wild, 2012). Sin embargo, es otro tipo de color el que le falla a la película: el color que le da la intención a los musicales desde que lo aplicó el genio de Vincente Minelli, director de clásicos como Gigi (1958) y An American in Paris (1951). El cabello iridiscente de Annie, era la primera clave que nos señalaba que estábamos en otro terreno, en el de la fantasía —el único en el que se puede justificar que las personas expresen sus emociones, cantando. No había que preservar el tono de Annie para apuntalarnos hacia el mundo de ilusión en el que forzosamente se ubican los musicales. En ese sentido, esta readaptación de Annie es gris porque no tiene los elementos necesarios para transportarnos, adolece de los colores vibrantes de la fantasía. 

Annie, la adorable huerfanita vio por primera vez la luz en 1924 en una tira cómica creada por Harold Gray. Las desventuras de Annie y de su perro Sandy, alcanzaron su apogeo durante la Gran Depresión en que el eterno optimismo de la niña era un buen antídoto para un país sumido en la desesperanza. En su primera—y mejor—secuencia, la película dirigida por Will Gluck hace un guiño inteligente a su origen. En un salón de clases tenemos a una Annie pelirroja dando una aburrida lección de historia cuando es sustituida por Wallis, quien irrumpe con audacia para hablar de Franklin D. Roosevelt, el presidente que rescato al país de la depresión con el New Deal. De esta manera, la película justifica en un primer brochazo el traerla a la época actual.

Jamie Foxx, Quvenzhane Wallis, Rose Byrne, en la película Annie

COLUMBIA PICTURES/CORTESÍA EVERETT COLLECTION

Joel Edgerton y Christian Bale protagonizan,'Exodus: Gods and Kings'.

Una vez que sale de la escuela a las calles de Harlem donde vive con la borracha Colleen Hannigan (Cameron Diaz), que recibe dinero del gobierno por albergarla (ya no hay orfelinatos como en la época de la original Annie), la falta de vigor en la dirección se hace presente. El Nueva York que vemos no es solamente feo (no tendría por qué ser maquillado), sino sin personalidad. Otros musicales ubicados ahí como Fame o Rent, le han podido dar un carácter especial a la ciudad, y se echa de menos. Camino al departamento donde se aloja, la niña de 10 años canta Tomorrow, la canción emblemática del musical. Pero si hay magia en su optimismo, no la hay en el ambiente. Annie llega al departamento de la oportunista y abusiva Hannigan, donde junto con las otras niñas huérfanas que hospeda cantan It’s the Hard-Knock Life mientras limpian. Es así como en los primeros veinte minutos se agotan los mejores momentos de la película.

De ahí siguen los eventos conocidos para todos los que aman el musical, con algunas diferencias. En lugar de Daddy Warbucks, el benefactor de Annie es Will Stacks, un billonario que se está postulando para alcalde y que rescata de casualidad a Annie de un potencial accidente automovilístico. Sus asesores políticos le recomiendan que se valga de su gesto hacia la huerfanita para mejorar sus posibilidades de ganar. Stacks trae a Annie a vivir con él bajo la supervisión de Grace (una estupenda Rose Byrne).  

Parte del problema es que Wallis misma no tiene ni la voz ni los recursos para sostener un musical y no tendría por qué tenerlos. Si en la magistral Beasts of the Southern Wild (Dir. Benh Zeitlin, 2012), su encanto natural la sacaba a flote, se necesita mucho más para cargar con el peso de un musical. Esperar eso de ella y exponerla a la crítica es uno de los efectos negativos de los que tuvieron que proteger a la niña, si no sus padres, los productores.

Además, muchos de los números musicales de la versión de Broadway (creada en 1977) y de su adaptación al cine en 1982 (dirigida por John Huston), fueron eliminados. El intento por remplazarlos con hip-hop hubiera funcionado si la película estuviera mejor dirigida. Tal vez alguien que hubiera entendido el género del musical, expresionista por excelencia, hubiera podido rescatar a Annie. En la dimensión realista a la que la redujo Gluck, mejor hubiera sido que Annie se quedara en la orfandad del pasado.

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