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Película Mi querida cofradía: Reseña y un adelanto en video Skip to content
 

‘Mi querida cofradía’: La España profunda

Una mirada al poder social de las cofradías, con una protagonista de 70 años.

DIRECTORA: Marta Díaz

GUION: Marta Díaz y Zebina Guerra

ELENCO: Gloria Muñoz, Pepa Aniorte, Carmen Flores, Juan Gea, Rocío Molina, Joaquín Núñez y Alejandro Albarracín

FOTOGRAFÍA: Vanesa Sola

DURACIÓN: 90 minutos

Hay un cierto tipo de cine español que en el contexto del cine europeo de “arte”, más arriesgado y experimental, se considera no solo costumbrista, sino anticuado. Mi querida cofradía podría justificar ampliamente dicha percepción. Dicho esto, la película tiene algunos elementos que vale la pena considerar: es dirigida por una mujer y rescata el desparpajo en una forma de ser que se identifica como típica de la región andaluza que es hilarante —si se ve como una caricaturización—. Por otra parte, la importancia que tiene la celebración anual a la virgen en un pueblo de Málaga, aún en la actualidad, es de llamar la atención; casi se podría interpretar como una reacción a la complejidad de la vida moderna atrincherándose en el pasado. La historia bien podría ubicarse en la España de Franco; una que (por lo menos según el cine de la época) era casta, devota y con problemas que se podían reducir a simples malentendidos. La cofradía del título es un grupo de devotos que cuenta con el aval de la iglesia católica para realizar obras de caridad y festejos especiales. El argumento gira en torno a las elecciones para escoger a un nuevo líder que, por primera vez, es casi seguro que será una mujer.

Por lo menos con eso cuenta Carmen, una mujer de edad madura que ha dedicado toda su vida a la hermandad y a quien muchos le han asegurado su voto. Carmen se siente segura dado que con tan solo el de sus compañeras del grupo de las Mantillas, ya tendría la mayoría. Pero no contaba con el machismo que al parecer aun subyace en Ronda, en estos tiempos del feminismo de avanzada en el resto de Europa —y en la misma España—. El ganador es Ignacio, un arrogante empresario con aires de perdonavidas que, para acabarla, jamás acude a las juntas de la cofradía y ni siquiera va a misa los domingos. A Carmen no le queda de otra más que aceptar (amargamente) los resultados. Sola y con una hija mayor con problemas matrimoniales, Carmen está desconsolada, pero el colmo sucede cuando Ignacio se atreve a visitarla en su propia casa y le informa que la expulsará de la cofradía. En un momento de furia, Carmen le echa a la bebida de Ignacio lo que cree es un simple laxante. Al final resulta que se equivocó de pastilla e Ignacio termina desmayado en su baño.


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La comedia resulta de cómo Carmen entra en pánico y trata de ocultar el cuerpo de Ignacio; primero de Beatriz, su propia hija, quien llega decidida a mudarse con su madre porque “ya no aguanta al marido”, y luego de Juana, una vecina metiche que pide ayuda para hacer unas torrijas (que a ella le salen siempre mal) para una cena en la noche. Si por lo menos Ignacio estuviera muerto, la comedia podría haber sido de humor negro, pero ni eso. Todos los enredos que se suscitan por el pavor de Carmen a que todos se enteren de lo que hizo parecen innecesariamente exagerados.

Mi querida cofradía es el segundo largometraje de Marta Díaz, oriunda de Ronda, pero egresada de la prestigiosa ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya). Díaz tardó seis años en volver a dirigir luego de que realizó la cinta de terror Los inocentes (2013). Llama la atención que, saliendo de un centro de cine de avanzada, Díaz haya optado por un tema tan inocente, pero no se le puede negar a la cineasta que conozca a su propia gente. El hecho de que las cofradías sigan teniendo tanto poder en España (y otras sociedades católicas europeas y latinoamericanas), nos habla de la función que cumplen socialmente y que pueden ser las únicas instancias de poder al que tengan acceso mujeres de edad madura que crecieron en un mundo donde cocinar bien las torrijas era su atributo más reconocible. Además, hay que destacar que Carmen es el primer estelar de la actriz Gloria Muñoz. Todo un logro si pensamos que tiene ya más de 70 años y hasta ahora, solo era reconocida por papeles secundarios en películas de Pedro Almodóvar.

Otro punto para destacar es que Mi querida cofradía resultó lo suficientemente atractiva para que la adquiriera el conglomerado HBO para quien otras series de humor típicamente español como Allá abajo, le han resultado muy redituables. Es decir, hay un público para quien este tipo de esparcimiento y de humor blanco intrascendente es atrayente; un asunto que valdría la pena entender por motivos no solamente mercantiles o sociológicos, si no además preguntarnos si el cine europeo que se precia demasiado de su originalidad y sofisticación le está llegando o diciendo algo que le resulte relevante a suficiente gente. El asunto es que más personas parecen querer atrincherarse en un pasado que les ofrece la certeza de una forma de vida reducida, localista, pero familiar y confortable, que la realidad de un presente tan incierto.  

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