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‘The Girl in the Spider’s Web’: Maraña de acción

La nueva cinta sobre la inolvidable Lisbeth Salander no decepciona.

DIRECTOR: Fede Álvarez
GUION: Steven Knight, Jay Basu y Fede Álvarez (basado en la novela de David Lagercrantz)
ELENCO: Claire Foy, Sverrir Gudnason, LaKeith Stanfield, Sylvia Hoeks, Stephen Merchant, Claes Bang, Christopher Convery, Synnøve Macody Lund, Vicky Krieps, Cameron Britton
DURACIÓN: 117 minutos


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Bajo la dirección del cineasta uruguayo Fede Álvarez (Don’t Breathe, Evil Dead) el universo creado por Larsson y expandido por Lagercrantz llega a los cines en su encarnación más comercial. A pesar de que las convenciones que ponen en marcha la trama son las de un thriller, la cinta se mueve con el ritmo intenso y frenético de una película de acción. Sustituye la ambigüedad atmosférica de las primeras adaptaciones, protagonizadas por la actriz sueca Noomi Rapace, y el misterio frío y estilizado de la versión de Hollywood dirigida por David Fincher, por un lenguaje cinematográfico ágil, conciso y libre de pretensiones. Afortunadamente, estos cambios de estilo y sensibilidad artística no diluyen el atractivo indiscutible de Lisbeth y su pasado trágico que la propulsó a ser una guerrera perfecta para la era de Time’s Up y #MeToo.

Esto se da en gran parte por la interpretación sólida y detallada de Foy en el rol principal. De todas las actrices que han interpretado a Lisbeth, ella es la primera que maneja un guion que aparenta tener muy poco tiempo para el desarrollo de personajes. Esto usualmente es la receta perfecta para un filme de acción superfluo, pero la colaboración detallada de Foy y Álvarez protege la esencia del personaje e impide que el filme pueda ser reducido a una variación postfeminista de una aventura de James Bond o Jason Bourne. Esto es reafirmado por un viraje en la última sección del filme que obliga a la protagonista a enfrentar demonios de su pasado. A primera vista esto es un punto de la trama extremadamente similar a lo que le sucede al agente 007 al final de Skyfall, pero el trabajo de Foy y Sylvia Hoeks, que interpreta a Camilla Salander, hermana de Lisbeth, le dan una riqueza emocional mucho más tangible al clímax de esta película. 

Claire Joy en una escena de Girl in the Spider's Web

NADJA KLIER/SONY PICTURES ENTERTAINMENT INC.

Claire Foy protagoniza 'The Girl in the Spider’s Web', dirigida por Fede Álvarez.

Antes de que Lisbeth tenga que enfrentar su pasado, The Girl in the Spider’s Web nos muestra que la protagonista sigue sobreviviendo, aceptando trabajos clandestinos que mezclan su talento para manipular e interceptar todo tipo de tecnología y su interés en proteger mujeres que han sido sometidas a alguna injusticia. Su próximo caso aparenta solo presentar un reto tecnológico. Después de diseñar un programa de computadoras que permite codificar y manipular todas las armas nucleares del planeta, un científico británico (Merchant) contrata a Lisbeth para que lo rescate del gobierno de Estados Unidos. Al cumplir con su objetivo, ella cae bajo la mirilla de un agente de la CIA (Stanfield) y bajo varios ataques violentos de una red criminal subterránea que la obligan a buscar la ayuda del periodista Mikael Blomkvist (Gudnason).

La historia secundaria que vuelve a unir los destinos de la chica del tatuaje del dragón y el periodista de Millennium es la parte más floja de este filme. Aunque todo lo que hace el director deja claro que se quiere distanciar de las adaptaciones anteriores, es aquí cuando es importante que el espectador conozca algo de la complicada relación que se desarrolló en las novelas. Para el que llega a esta producción sin esa información, esta sección de la historia resulta completamente superflua. La falta de carisma de la interpretación de Gudnason como Blomkvist acentúa esto aún más. 

Pero la intensidad y el ritmo acelerado de la trama impide que esto sea un obstáculo trascendental. Resulta impresionante que se pueda decir que un filme repleto de acción deja sus mejores momentos para el final. Es ahí cuando Álvarez logra concretar sus ambiciones artísticas con este material. El choque entre Camilla y Lisbeth funciona dentro del contexto clásico del héroe de una historia batallando a un antagonista, pero el trabajo de Foy y Hoeks lo profundiza y lo trasforma en una catarsis emocional visceral y devastadora. Queda por ver si en una próxima aventura cinematográfica la compleja muchacha resultará igual de interesante después de haber exorcizado los demonios de su pasado, pero, por los momentos, Foy apunta a una Lisbeth que podrá seguir realizando hazañas extraordinarias aunque sus cicatrices emocionales no sanen por completo. 

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