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El Encantador de Perros: Una autoridad silenciosa

Cesar Millan podría dar la impresión de que tiene un estilo sigiloso, pero su influencia es fuerte y clara.

In English | Los perros en Estados Unidos —los malcriados y acicalados, los desafiantes y desposeídos—, condujeron a Cesar Millan, un granjero soñador mexicano, al estrellato. Claro, no es así como lo expresaría Millan, estrella de la serie Dog Whisperer del National Geographic Channel. No dejaría que ningún perro lo guiara. Él es el calmo y firme líder de la manada. Siempre.

Casi dos décadas después de que Millan, a los 21 años, cruzara la frontera con California en busca de dejar su impronta en la vida, lo está logrando. (Prestó juramento como ciudadano estadounidense el 12 de marzo de 2009).

Ahora, a punto de empezar su séptima temporada de Whisperer, se ha convertido en un héroe para los perros y sus obedientes dueños. A cambio, ha entregado una manada tras otra de cachorros realizados y educados. Preside un vasto reino centrado en los caninos y que incluye libros —su quinto estará disponible en octubre— DVDs, herramientas para entrenar, juguetes, alimento, suplementos y ropa que lleva su frase favorita: “Be The Pack Leader”.

César Millán

Marc Royce

Pero Millan es mucho más que un entrenador y abastecedor de productos. “Sólo soy un tipo instintivo que vive en el momento”, dice. Pero su renombre como encantador de perros comenzó hace tiempo, en Culiacán, la ciudad mexicana donde fue criado por su abuelo en un rancho. Era el niño al que llamaban El Perrero, el que se adentraba en las colinas con una manada de perros, sus más íntimos amigos. También era el niño con un enorme sueño que creía que sólo podría concretarse en Hollywood: ser el “mejor entrenador de perros del mundo”, como aquellos que convirtieron a Lassie y a Rin Tin Tin en estrellas cinematográficas.

El éxito de Millan tiene su raíz en su filosofía, según la cual el equilibrio entre las personas y los perros puede lograrse cuando los perros se crían con “normas y límites”. Los perros necesitan ejercicio, disciplina y afecto, en ese orden. Los humanos, dice Millan, 41, pierden el sentido común cuando tratan con perros. “Como resultado, los perros de Estados Unidos no están realizados. Ese es el motivo por el cual desarrollan problemas psicológicos, no pueden apartarse del temor y tienen problemas de agresión”.

Linda R. Blakely, directora del Rac­coon Valley Animal Sanctuary & Rescue, en Iowa, dice que Millan inspiró el cambio del refugio de uno donde mataban a los perros a uno donde los salvan, y que sus métodos redujeron la tasa de perros adoptados devueltos de un 30% a 40% a menos del 1%. “Decidimos que había una mejor manera de salvar vidas”, dice. La expansión del refugio incluirá un centro de rehabilitación conformado a partir del Dog Psychology Center de Millan, ubicado en Los Ángeles, un complejo para los perros que muestran ansiedad, temor y agresión.

A pesar de sus éxitos, no todos están de acuerdo con su enfoque. “Cesar ve a los perros desde una mentalidad de animal de manada que dice que siempre tiene que haber un alfa”, dice Michelle A. Rivera, evaluadora de perros licenciada por la Delta Society, organización que certifica a los animales de servicio y terapia. “Pero yo no lo veo así. Debido a que los perros son animales de manada, tienen más motivo para llevarse bien con los demás”.

<p>“Sé que la gente piensa que no es muy macho esterilizar o castrar a su perro. Pero es lo humanitario”.</p>

Críticos o no, Millan está construyendo un nuevo centro, cerca de Los Ángeles, que espera sirva como modelo nacional: “Así como hay parques para hacer deporte y bibliotecas para aprender, debería haber lugares donde la gente pueda venir y vivir la experiencia de ver perros en su estado natural”.

Si Millan parece evangélico acerca de su trabajo, es porque lo es. Él y su esposa, Ilusion, fundaron la Fundación Millan (disponible en inglés) en 2007 para ayudar a rescatar, rehabilitar y reubicar en hogares a perros maltratados y abandonados. Si bien su matrimonio de 16 años está llegando a su fin —Ilusion presentó su demanda de divorcio en junio—, la fundación sigue ofreciendo apoyo financiero y educativo a refugios sin fines de lucro para perros de todo el país, en especial a aquellos que se dedican a salvar a los perros de la eutanasia. Es un “mal karma”, dice Millan, que una sociedad mate perros simplemente porque están abandonados, perdidos o se consideran difíciles de manejar.

Él promueve su mensaje por todo el país. En Miami, donde se prohíben muchas razas pit bull, Millan habló en contra de la legislación contra razas específicas. Es un tema que le toca de cerca. Su perro guía de 16 años, Daddy, un pit bull, falleció en febrero, pero dejó un protegido en Junior, otro pit bull. Millan dice que sus propios hijos —Andre, 15, y Calvin, 9— crecieron rodeados de pit bulls.

Y en San Antonio, donde hay un alto índice de muerte de perros no deseados, presentó un mensaje no muy popular: esterilizar y castrar.
Para Millan, no todo tiene que ver con los animales; se trata también de ser humano. Nunca olvida lo que le enseñó su abuelo. “Él representaba para mí la sabiduría”, dice. “Acérquense a las generaciones más jóvenes, aunque no sean familia. Todos estamos relacionados en lo humano”.

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