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No hubo sorpresas mayores en los premios Oscar

The King’s Speech ganó cuatro premios, incluyendo los de mejor actor, mejor director y mejor película

La gran noche de los Hollywood llegó y pasó sin grandes sorpresas en los ganadores de los premios Oscar. Si tuviéramos que mencionar alguna sorpresa sería la del nuevo formato que los anfitriones designados este año, Anne Hathaway y James Franco, intentaron darle a la noche de gala. Hathaway lo hizo sorpresivamente bien mientras que la participación de Franco resultó tan insípida que realmente no sorprendió a nadie.

El actor Colin Firth, ganador del premio al Mejor Actor en un papel principal de 'The King's Speech', posa en la sala de prensa durante el 83 º Premios Anuales de la Academia celebrada en el Kodak Theatre el 27 de febrero de 2011 en Hollywood, California.

Jason Merritt/Getty Images

Colin Firth ganó como mejor actor por El discurso del rey en la 83 entrega del Oscar.

Pero no nos detengamos en esa parte del espectáculo que desde hace años no acaba de cuajar entre el público en general y mucho menos entre el público estelar allí presente. Desde la época de oro de Bob Hope, y posteriormente la de Billy Crystal, la Academia ha tratado infructuosamente de encontrar el anfitrión ideal sin lograrlo. Este año intentaron alcanzar un mercado más joven y nadie cree que la Academia pueda realmente reclamar un triunfo en ese propósito con el experimento del domingo. 

Pero vayamos al grano. En las categorías de actuación, ganaron los que estaban llamados a ganar. Colin Firth (The King’s Speech) no tuvo competencia seria entre los candidatos a mejor actor, como no la tuvo tampoco Natalie Portman (Black Swan) entre las que aspiraban al premio a la mejor actriz.

En los premios a mejor actor y mejor actriz de reparto, todo quedó dentro de la gran familia representada en The Fighter: Christian Bale ganó de calle entre los actores, y Melissa Leo se llevó los honores entre las actrices.

Los premios a mejor película y mejor director quedaron resueltos por fin el domingo en una contienda que nunca existió realmente. Acaso fueron los medios los que fabricaron la ilusión de que The Social Network y su director, David, Fincher, pudieran haber sido adversarios serios ante la impecable calidad cinematográfica de The King’s Speech, que se llevó el codiciado galardón como mejor película del año y su director, Tom Hooper, la estatuilla por la mejor dirección.

Este año, pues, no vimos la irregularidad del año pasado, cuando la película ganadora no fue la de mejor calidad y fue así como una oscura película que muy poca gente vio, The Hurt Locker, derrotó a una formidable obra genial, Avatar, que batió todos los récords de taquilla de todos los tiempos y cuya magia trajo al mundo del cine una visión de futuro. Este año la Academia pareció restaurar un poco el desorden de años recientes y al final de la noche nadie quedó rascándose la cabeza, como ha ocurrido con sospechosa frecuencia en las últimas premiaciones.

El reparto y el equipo de

Gabriel Bouys/AFP/Getty Images

Director, actores y productores de El discurso del rey recibieron el premio de mejor película.

Si hemos de destacar alguna sorpresa, ésta ocurrió cuando el legendario Kirk Douglas, miembro de una generación anterior de actores que hicieron historia en la época dorada de Hollywood, en un acto de valentía sin precedentes, puso a un lado toda limitación resultante de los problemas de salud que le han afectado la movilidad y el habla, y a la edad de 94 años presentó el premio a la mejor actriz de reparto. Yo, que fui un fanático furibundo de Douglas en sus años de gloria, sentí un profundo dolor al verlo sin la vitalidad que caracterizó los papeles que en tantas ocasiones protagonizó para deleite de sus seguidores.

Dicho esto, tengo que decir que a la vez me provocó una gran admiración verlo luchar e imponerse sobre la adversidad de su condición y resistirse a desaparecer totalmente del firmamento del cine. Para dejar una huella clara de no sentirse en modo alguno avergonzado, Douglas incluso flirteó animadamente con Hathaway, preguntándole cómo no había ella existido cuando él era un actor activo. Y a Leo, quien se inclinó a besar la mano del venerado rey de los galanes de los años 40 y 50, le dijo que en persona se veía mucho más bella que en The Fighter.

En las categorías de filmes animados, nadie dudó que Toy Story 3 ganaría, y tal como todos esperaban, la película danesa In a Better World, ganó el Oscar por el mejor filme extranjero. En esta categoría hay que señalar la gran injusticia de que muy pocas películas extranjeras,  ni siquiera después de ser nominadas, llegan a las salas de cine de este país. Sólo los críticos las ven en presentaciones especiales para la prensa, pero el público llega a la noche de los Oscares sin un criterio a favor o en contra de ninguna de las películas simplemente porque no han tenido oportunidad de verlas. Este año la única que recorrió algunas salas en ciudades fuera de Nueva York fue Biutiful, con una actuación de Javier Bardem que le mereció además una nominación a mejor actor.

En las categorías de libretos —originales y adaptados— David Seidler ganó el premio al mejor guión original por The King’s Speech, y Aaron Sorkin ganó por el mejor guión adaptado de The Social Network. Fue interesante conocer que Seidler inspiró la investigación de su guión sobre el rey gago en la lucha personal contra su propia tartamudez.

“A nombre de todos los gagos del mundo”, dijo Seidler en su discurso de aceptación, “tenemos una voz, hemos sido escuchado”.

En definitiva, The King’s Speech y The Social Network resultaron los ganadores principales de la noche con cuatro Oscares para la película del Rey Jorge VI y tres para la de Facebook. Desde luego, los premios de The King’s Speech pesan mucho más que los de The Social Network por acaparar las categorías primordiales de mejor actor, mejor director y mejor película.

La única nota política de la noche vino a través del documental Inside Job, sobre la crisis financiera de Wall Street. Antes de comenzar su discurso de aceptación del premio a mejor documental largo, uno de sus productores, Charles Ferguson, quiso dejar constancia de que, a pesar de todas las verdades que se demuestran en su filme, ni uno solo de los responsables de la crisis ha sido condenado a un solo día de prisión por su enorme crimen contra la sociedad. 

Como siempre, la gran gala fue precedida con el acostumbrado desfile de modas en la alfombra roja, donde las estrellas identificaron a los diseñadores de sus atuendos e hicieron las delicias de los árbitros de la moda, quienes mañana sacarán a la luz sus listas de mejores y peores vestidas.

La ceremonia de premiación se ajustó más que otras veces al horario previsto de tres horas, excediéndose sólo en 11 minutos. El final fue algo novedoso cuando los anfitriones llamaron al escenario a un coro de niños escolares que, con extraordinario talento armónico, cantó la famosa canción de El Mago de Oz, Over the Rainbow, al final de la cual se incorporaron masivamente en el podio todos los ganadores levantando en alto sus Oscares para cerrar la gran fiesta del mundo cinematográfico con un toque altamente emotivo.

Con todo, fue una fiesta formidable en un año en que el cine de Estados Unidos y del mundo creó obras de extraordinaria calidad.

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