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Ahorrar y vivir plenamente

Una abuela que toca la vida de los demás, vive una vida con moderación pero plena.

In English | Vi a mi suegra de 90 años arreglárselas con $19.000 al año los últimos 30 años de su vida, en California. ¿Cómo lo hacía? Le gustaba decir: "Se trata de las cosas pequeñas".

Por ejemplo, utilizaba la misma servilleta de papel para las tres comidas del día. La doblaba cuidadosamente y la colocaba debajo del microondas después del desayuno y el almuerzo. Reutilizaba las bolsas de regalo. No botaba nada que fuera útil. Cortaba meticulosamente los cupones y los canjeaba.

Vea también: Formas de ahorrar al utilizar cupones.

Utilizaba sábanas sencillas, no ajustables, para poder alternarlas y lavar sólo una a la semana. De esta manera solamente tenía que hacer dos lavados a la semana.

Vivía sin el gasto que implica tener un automóvil. Su apartamento estaba a menos de dos millas de su trabajo y del supermercado, así que podía ir a pie.

Nunca tuvo una tarjeta de crédito.

Wilma daba de su tiempo y su dinero. En la iglesia, trabajaba de voluntaria, entregaba el diezmo y hacía contribuciones mensuales a varios misioneros. Daba regalos de Navidad a sus tres hijos, doce nietos y quince bisnietos. Sin falta, en Pascua de Resurrección, Halloween y el Día de San Valentín, cada bisnieto recibía una tarjeta con un dólar adentro. Recordaba nuestros cumpleaños con cheques.

Creo que al dar, ella recibía. Tocó la vida de otros, siempre dispuesta a privarse de lo innecesario, y tuvo la dicha, hasta el mismo final, de saber vivir con frugalidad, pero a plenitud.

Una de sus citas preferidas era: "No es cuánto tenemos, sino lo bien que vivimos, lo que nos trae felicidad". Era definitivamente cierto en su caso.

Christine Williams es una lectora de Carmel Valley, California.

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