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Colgando de un hilo

En crisis: Afroamericanos y latinos, los jubilados que más resienten la inseguridad económica.

La imagen de un jubilado tomando el sol en Florida o viajando por el mundo es historia —y más si se trata de las minorías étnicas en el país. Más del 52 % de afroamericanos y el 56 % de hispanos retirados se sienten inseguros económicamente, según un reporte publicado el 26 de septiembre por The Institute on Assets and Social Policy, un centro de investigaciones asociado al Heller School for Social Policy and Management en Brandeis University, y la organización no partidista Dēmos.

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Por el contrario, solo el 32 % de los blancos no hispanos jubilados se encuentra en esta situación, que confirma una tendencia que se viene dando incluso antes de la recesión económica que se desató en 2008.

“Sabemos claramente que la gente de color y los latinos tienen muchos más desafíos que los jubilados anglosajones, pero lo que arrojó este estudio es cuán excepcional es la diferencia”, dice Tatjana Meschede, directora de investigación del instituto que realizó el informe, con sede en Waltham, Massachusetts.

El informe, titulado  “La crisis de la inseguridad económica para afroamericanos y latinos mayores”, pone de relieve la discriminación racial en la vivienda y los mercados de trabajo para ilustrar la inseguridad entre las personas mayores de color y los hispanos: estas prácticas, indica el estudio, inhibieron severamente la capacidad de los más adultos de hoy en esas comunidades para acumular un patrimonio en activos necesario para tener una jubilación segura.

Por ende, el estudio señala que sólo 4 % de los latinos y 8 % de los afroamericanos adultos mayores están económicamente seguros, nivel que alcanza uno de cuatro jubilados blancos no latinos; es decir, disponen de recursos suficientes para mantener un bienestar apropiado frente a la expectativa de vida que les queda.

Mujer con una jarra de agua - Inseguridad económica hispana

Foto: David Bacon/REA/Redux

Para calcular estas cifras, los autores del estudio se basan en The Senior Financial Stability Index, creado por el instituto en 2008. De acuerdo a este índice, un jubilado norteamericano está seguro económicamente cuando no consume más del 20 % de sus ingresos en la vivienda y cuando sus gastos de salud son menos del 10 % de sus ingresos antes de los impuestos. La cifra base de ingresos para estos cálculos está por encima del nivel de pobreza para una familia de cuatro, con $22.000 anuales de ingresos.

Además, el informe indica que el 62% de los hogares afroamericanos y latinos gastan un 30 % o más de sus ingresos en gastos de vivienda, un 10 % más que lo calculado para que sean económicamente seguros.

“¿Qué pueden hacer? Están jubilados. Si pueden trabajar aunque sea ‘part-time’, es una opción, pero más allá de esto, no hay demasiadas opciones. Así que muchos de estos jubilados se mudan de vuelta con sus hijos”, dice Meschede.

Esto, advierte el reporte,  puede tener un efecto dominó a través de generaciones, ya que los hijos de estos jubilados se ven obligados a ayudar a mantener a sus padres a la vez que crían a sus propios hijos, lo que limita su capacidad de ahorrar para su propio retiro o invertir en vivienda.

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Datos y recomendaciones
De acuerdo con datos de la oficina del Censo, se estima que existen unos 36 millones de jubilados en el país, de los cuales, 3 millones son de ascendencia latina y 3,2 millones son afroamericanos. De estos, el informe  estima que 1,6 millones de afroamericanos jubilados y 1,7 millones de latinos retirados luchan a diario para cubrir sus gastos relacionados con el cuidado de la salud y otras necesidades básicas para llegar sin problemas a fin de mes.

“Yo estoy peor de salud que cuando me jubilé hace cuatro años y los gastos que tengo han subido, pese a que tengo cobertura del gobierno”, dice Julio Velázquez, venezolano de 72 años que trabajó toda su vida como vigilante en una empresa de seguridad nacional. Velázquez, jubilado en Miami, vive solo y sus dos hijos lo visitan semanalmente.No obstante, otros aseguran que sienten menos estrés, como Joseph Meredith, un jubilado afroamericano que se desempeñó como técnico en implementos de un hospital local. Meredith, de 74 años, vive con su señora, también jubilada. “No tengo mucho dinero, pero estoy más tranquilo ahora, con mi familia, mis nietos”, dice Meredith, que disfruta paseando a su perro en el complejo habitacional donde reside en Miami.

El estudio —que usa datos de las encuestas nacionales— finaliza con una serie de recomendaciones para asegurar una jubilación como se merecen quienes aportaron toda su vida con su trabajo.

Recomienda, entre otras cosas, reforzar el programa de Seguridad Social, sostener el financiamiento de programas de asistencia a los ancianos, incentivar las pensiones basadas en los aportes de los empleadores y establecer programas de ahorro universal.

Tatjana Meschede espera que el informe ayude a enfocar el debate nacional: “A [el presidente Barack] Obama le recomendaría primero y principalmente que refuerce la Seguridad Social”, dice la directora de investigaciones del instituto en Brandeis University. “Y le diría que promueva oportunidades para toda la gente durante toda su vida de manera que puedan ahorrar para la jubilación, lo cual no es igualmente accesible para todos en estos momentos”.

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