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Seis formas de ajustar sus gastos fijos

Consejos para conseguir mejores precios en seguros e hipotecas

In English | Todos hemos escuchado el viejo proverbio que dice: “Nada es seguro, salvo la muerte y los impuestos”. Aunque pensándolo bien, supongo que la mayoría añadirá a esa lista “las cuentas mensuales”.

Vea también: Las mejores ofertas para el otoño e invierno. 

Por lo general, los llamados “gastos fijos” —esos gastos de nuestros presupuestos hogareños que consideramos inevitables y que no son negociables— son los responsables de una gran parte de lo que gastamos por mes. Según la encuesta anual de gastos del consumidor del Departamento del Trabajo de EE. UU., cerca de dos tercios del gasto hogareño de una familia estadounidense promedio se destina a las necesidades básicas, a diferencia de los gastos discrecionales. Entre los pagos del alquiler o de la hipoteca, seguros, servicios públicos, facturas telefónicas, automóviles y otros, la mayoría de las personas pueden identificarse con las rimas de esa canción popular: “Hay demasiado mes al final del dinero”.

Sin embargo, algunos de nuestros gastos fijos no son tan fijos como creemos. Piense en el dinero que podría ahorrar si pudiera bajar —o incluso eliminar— algunas facturas de rutina. Considere las siguientes alternativas:

Hacer un paquete: A menudo, fusionar las pólizas de seguros o los servicios de telecomunicaciones en una sola compañía puede hacer que uno pague menos. A modo de ejemplo, en general,"hacer un paquete" con las pólizas de seguro del automóvil, de propiedades y otras con una compañía aseguradora le permitirá acceder a descuentos y precios especiales que podrían ahorrarle un 10 % o más en primas. Vale la pena estudiar esta posibilidad, aunque podría ser engañoso y, algunas veces, hasta terminar costando más.

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Cambiar de proveedor: Cuando la economía está en baja, lo bueno es que los clientes pasan a ser reyes. A mí me gusta dedicar un día o dos por año a revisar mis gastos fijos y comparar precios. Utilizando internet y recursos como Consumer Reports (en inglés) es fácil tener la sensación de que podría resultarle ventajoso cambiar de proveedor, cancelar su membresía a un gimnasio o, incluso, refinanciar su vivienda. En esta economía, es mejor comparar precios constantemente. No decida ir a otra tienda o quedarse allí basándose sólo en lo que haya averiguado a través de internet u otras investigaciones que haya realizado. Antes de cambiar de opinión, hable con todos los actores involucrados, incluidos sus proveedores actuales. A menudo, cuando los proveedores saben que usted está en busca de un cambio, harán todo lo posible por hacerle más atractiva la oferta.

Pedir un mejor precio: No le hace mal a nadie preguntarle a una compañía de servicios si le pueden cobrar menos. Sea cortés y directo al hacerlo. No hay nada de malo en llamar a un proveedor y explicarle que la situación está complicada y que está buscando formas de reducir sus gastos. Podría haber algunos descuentos o promociones especiales para los cuales resulte elegible, y, otras veces, podría ser posible hacer ajustes en el tipo de plan que usted tenga, lo que podría resultar en pagos más bajos.

Buscar asistencia pública: Si está con problemas para pagar incluso los gastos más básicos, podría resultar elegible para percibir ayuda financiera a través de una serie de instituciones, ya sean gubernamentales o sin fines de lucro. Para investigar los programas de asistencia auspiciados por el Gobierno, a nivel federal y estatal, comience por visitar el sitio www.benefits.gov. Este es el sitio oficial de beneficio del gobierno de EE. UU., e incluye enlaces a programas de asistencia que ofrecen los 50 estados. Organizaciones nacionales sin fines de lucro, como el Salvation Army y la Cruz Roja Americana, ofrecen diversos programas a través de sus sucursales en las distintas localidades para brindar ayuda para pagar los servicios y otros gastos hogareños, y las oficinas locales de United Way son una buena fuente de información sobre otras organizaciones benéficas que ofrecen programas de asistencia financiera a personas necesitadas.

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Hacer trueques: En estos días, con tantas limitaciones de efectivo,   hacer trueques por bienes y servicios se está volviendo a imponer. ¿Es posible que pueda cambiar algo suyo —o aun cambiar algo de su tiempo— para bajar parte de sus gastos fijos? Sé, por experiencia directa como administrador de una pequeña unidad de alquiler que poseemos, que más de una vez hemos acordado en darles a inquilinos sin efectivo un respiro en su alquiler a cambio de que nos ayudaran con proyectos tanto en nuestra casa como en la unidad de alquiler. Piense de manera creativa acerca de lo que necesita y de lo que tiene para ofrecer. Los clubes de trueque en línea le permiten cambiar casi todo lo que tenga por toda clase de bienes y servicios, y los “bancos de tiempo” son una manera popular, en crecimiento, de intercambiar su tiempo y talentos por los servicios y la asistencia que necesita.

Vivir sin ciertas cosas: Por último, si bien no menos importante, todos debemos preguntarnos: "¿Qué pasaría si mañana tuviera que vivir sin ______?" Complete el espacio en blanco con cualquier cosa que usted considere un gasto fijo: un auto, televisión por cable, la membresía del gimnasio, un teléfono celular, el lugar donde vive actualmente, la suscripción a un periódico, lo que usted quiera. A veces, la consecuencia probable de simplemente “vivir sin” algo será un sacrificio que no desea hacer o un riesgo que no desea tomar. Pero por lo general, ceder algo puede ser liberador y permitir la posibilidad de disfrutar más de la vida.

Esa es, precisamente, la experiencia que alguien compartió en una charla sobre vida frugal que di en el Evento Nacional y Exposición AARP Life@50+, en Los Ángeles, en septiembre. Ella le contó a la audiencia que se dio cuenta de que estaba mirando más televisión de lo que deseaba, y que eso le estaba costando demasiado tiempo y demasiado dinero. A raíz de ello, desenchufó el televisor, canceló el servicio por completo y, en su lugar, volvió a la vieja y querida radio. “Les puedo decir que mi vida cambió”, dijo con orgullo, “y es muchísimo mejor ahora”.

Creo que esto lo dice todo.

Jeff Yeager es el autor de The Ultimate Cheapstake’s Road Map to True Riches (El tacaño máximo y su ruta a la verdadera riqueza) y The Cheapskate Next Door. 

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