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Cómo ser romántico cuidando el bolsillo

Usted puede guardar la elegancia y de todas maneras ahorrar dinero en una cita.

In English | En la comunidad de AARP Savings Challenge sabemos que la frugalidad puede ser divertida y, hoy en día, gracias a la gran recesión, incluso está de moda. Pero, les pregunto: ¿Puede la frugalidad ser sexy?

No exactamente. Esto es, si usted está de acuerdo con un reciente artículo publicado en The New York Times. El artículo cita una encuesta llevada a cabo por ING Direct, la firma de servicios financieros por internet, quien le preguntó a 1.000 personas qué palabra probablemente les vendría a la mente si asistieran a una cita a ciegas con alguien descrito como "frugal". Desgraciadamente, 27% escogió la palabra “tacaño”, 15% dijo “aburrido” y únicamente 3,7% dijo "sexy".

Tengo mis dudas sobre los resultados de estas encuestas. Para comenzar, debo ser fiel a una divulgación completa: tengo una cuenta con ING Direct y, en más de una ocasión, mi querida esposa por 27 años me ha dicho que soy "sexy". Aunque, pensándolo mejor, las veces que me lo ha dicho ha sido en el contexto de un sueño que tuvo la noche anterior, en el que, aparentemente, aparezco increíblemente sexy, pero con la cara de George Clooney. Ni modo.

"Hágale frente a la realidad: si necesita utilizar dinero para impresionar a alguien, usted es el mayor fracasado del mundo. Y punto". Así se expresó el mezquino Daniel Newman cuando lo entrevisté para mi nuevo libro, The Cheapskate Next Door (El mezquino de al lado). "¿Por qué no tratar de impresionar a alguien con tu personalidad, tus encantos, tu sentido del humor o tu inteligencia, en vez de recurrir al dinero y a lo material?”

Newman y otros tacaños que he encontrado en mi camino comparten mi filosofía sobre el romance y sobre la diversión en general: no hay necesidad de romper la alcancía.

Una de las citas más románticas que mi esposa y yo tuvimos cuando comenzábamos a salir fue cuando tomamos prestada la vieja máquina manual de hacer helados de mis padres. Pasamos toda la noche sentados en el porche; mirando el atardecer, turnándonos la manija de la heladera y conociéndonos mejor. Mientras más vueltas le dábamos a la manija, más nos reíamos. Nos enamoramos mientras cuajábamos helado de ron con pasas.

Esa cita que nos cambió la vida sólo nos costó un viaje a la tienda de comestibles para comprar los ingredientes (y cualquiera sabe que el helado es una inversión y no un gasto).

De acuerdo a mis amigos tacaños, esto es lo que está de moda, y lo que no lo está, respecto a las citas en la nueva economía:

No: Boletos caros para el teatro o conciertos.
Sí: Servir ambos de acomodadores voluntarios en el teatro local. Pueden disfrutar de todas las funciones de gratis. O vaya a una escuela secundaria o universidad y vea las obras teatrales allí. Las oportunidades de voluntariado también son excelentes citas para los tacaños.

No: Eventos deportivos profesionales y colegiales.
Sí: Juegos de secundaria o de la comunidad, donde el entusiasmo del deporte está todavía vivo y coleando, y muy asequible.

No: Una salida al cine y a cenar fuera.
Sí: Mirar las estrellas (o las nubes) y una mesa de picnic en el patio trasero.

No: Fiesta con cena para los amigos.
Sí: Fiesta con los amigos donde cada cual trae su comida.

No: Parques de atracciones caros.
Sí: Parques locales en la ciudad o condado, donde la entrada es casi siempre gratis o muy económica.

No: Parques de juegos y entretenimientos.
Sí: Juegos de mesa, cartas, bádminton, croquet, y otros entretenimientos familiares que utilizan equipo que probablemente usted ya tiene escondido en su clóset o en el garaje.

No: Giras de excursionismo costosas.
Sí: Excursiones a pie, dirigidas por usted mismo. Comuníquese con las cámaras de comercio locales en todos los lugares que visita. Muchos tienen mapas gratuitos de aéreas que puede visitar caminando.

No: Clubes con cargos de entrada.
Sí: Noches de aficionados gratis en clubes, y recitales gratis de poesía en los cafés. Pueden ser más entretenidos que los lugares profesionales.

No: Citas para hacer ejercicios en el gimnasio.
Sí: Caminatas y paseos románticos en bicicleta en su propio vecindario.

No: Comida para llevar y una película rentada.
Sí: Comida preparada en casa en la olla eléctrica de cocción lenta y una película gratis, sacada de la librería pública.

No: Cruceros por el Caribe.
Sí: Alquilar localmente una canoa, kayak o bote a pedales.

No: Cenas y tragos a precio completo en un restaurante.
Sí: Comidas dos por uno y otras ofertas en restaurantes usando cupones de descuentos o programas de lealtad de clientes.

No: Centros comerciales.
Sí: Caminar por los centros comerciales y tan sólo ver escaparates.

No: Cafés latte mientras compra en una tienda de libros.
Sí: Café en casa con libros prestados de la biblioteca pública. Además, esto es más relajante.

No: Cargos por el uso del campo de golf.
Sí: Una competencia de saques y tiros en el patio de atrás.

No: Escapadas de fin de semana con avión, automóvil y hoteles extravagantes.
Sí: Escapadas para acampar y hacer senderismo y ciclismo.

Si todavía no se convence de que ser tacaño puede ser divertido —y quizás hasta sexy— ¡consuélese! He guardado la mejor noticia para el final: en la encuesta llevada a cabo por ING Direct sobre las palabras que las personas más asocian con una cita con alguien "frugal", la contestación más popular, por un amplio margen (49%) fue "listo".

Jeff Yeager es el autor de The Ultimate Cheapstake’s Road Map to True Riches (El tacaño máximo y su ruta a la verdadera riqueza) y The Cheapskate Next Door (El mezquino de al lado). Su sitio de internet es www.UltimateCheapskate.com y podrá unirse a su red de amigos en Facebook, en JeffYeagerUltimateCheapskate, o seguirlo en Twitter.

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