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9 formas de viajar al extranjero económicamente

Si eres flexible con las fechas, no tendrás que gastarte un dineral en tus próximas vacaciones.

In English | Mi esposa y yo regresamos hace poco de viaje tras dos espléndidos meses en Europa Oriental. Ese es el tipo de viaje internacional prolongado que nos damos el lujo de hacer por lo menos cada año o dos desde que nos semijubilamos.

Vea también: Aprenda a ahorrar y economizar en todo.

Parejae en el río TáaPareja en el río Támesis en Londres. Cómo ser un viajero internacional frugal.mesis en Londres. Cómo ser un viajero internacional frugal.

Foto: Age Fotostock

A veces es más económico hacer turismo en bicicleta o transporte público.

Sin embargo, la realidad es que este viaje a fin de cuentas nos costó solo unos $100 al día, en total —para los dos— incluidos los gastos de transporte, alojamiento, comida, gastos imprevistos y turismo.

Si tomamos en cuenta que cuando estamos en casa tenemos gastos básicos también (incluso unos doscientos dólares al mes solo para mantener lleno de gasolina el tanque del automóvil), un viaje de esta duración no nos cuesta mucho más que si nos hubiéramos quedado en casa en Maryland. De hecho, algunas veces cuando hemos viajado por períodos largos como este, hemos podido alquilar nuestra casa mientras estamos de viaje y en efecto, ¡le hemos sacado provecho al viaje!

Por supuesto cuando viajamos por el mundo no nos quedamos en complejos de cinco estrellas ni volamos en primera clase. Pero normalmente sí disfrutamos de un nivel de comodidad que es por lo menos igual al del estilo de vida que gozamos cuando no estamos viajando.

Con los años también hemos llegado a dominar algunas formas de ahorrar que nos permiten viajar por el mundo de una manera mucha más económica de lo que podrías pensar.

A continuación compartimos nuestra pequeña lista:

1. Maximiza los puntos de recompensa de las tarjetas de crédito y las millas de viajeros frecuentes

Nuestros pasajes aéreos de ida y vuelta desde Washington, D. C. hasta Viena nos costaron un gran CERO, mi precio favorito. Canjeamos los puntos de recompensa de las tarjetas de crédito, que alcanzaron para pagar el costo total de los dos pasajes. No existe un solo programa de recompensa de tarjetas de crédito o programa para viajeros frecuentes que sea "el mejor", porque depende de muchos factores, incluso tus hábitos de consumo y viaje. Sin embargo, puedes comparar distintas ofertas de tarjetas y programas para viajeros frecuentes para encontrar las que mejores se adaptan a tus necesidades en sitios tales como CreditCards.com/reward.php y webflyer.com.

2. Sé creativo con los itinerarios

Decidimos volar de ida y vuelta hasta Viena porque, entre todos los posibles puntos de entrada y salida de nuestro viaje, los pasajes a Viena tenían los precios más económicos. Nos dimos cuenta que si hacíamos escala en Estambul y luego seguíamos hasta Viena, nos podíamos ahorrar unos $400 adicionales por pasaje, para rebajar el precio a solo $830. En otros viajes hemos ahorrado en gastos de alojamiento al planificar nuestros itinerarios para hospedarnos durante los fines de semana—los precios de los fines de semana algunas veces son más económicos porque su principal clientela se encuentra en casa con sus familias— y hasta hemos ahorrado en los gastos de transporte terrestre simplemente siguiendo en reverso los itinerarios sugeridos en guías turísticas populares.

3. La coordinación lo es todo 

Viajar fuera de temporada (o, en el caso de nuestro último viaje, la llamada temporada media justo antes de la temporada alta) puede ayudarte a hacer rendir tu dinero. Recuerda, ¡siempre es temporada baja en alguna parte del mundo! Durante nuestro reciente viaje, descubrimos que los gastos de alojamiento y muchos de los gastos de transporte aumentarían un 20 % o más una vez llegada la temporada alta, en algunos casos solo una semana después de nuestra visita. Y puedes ahorrar muchísimo en la compra de pasajes aéreos con solo un poquito de flexibilidad respecto a las fechas en las que puedes viajar. Nosotros hemos ahorrado cientos de dólares en pasajes internacionales al solo cambiar por uno o dos días la fecha original que teníamos planeada, ya sea de ida o vuelta.

4. Toda la verdad sobre el alojamiento

Por muchos años, nuestra costumbre al viajar fuera del país era reservar alojamiento por adelantado para la primera o quizás dos noches después de nuestra llegada, para poder recuperarnos y adaptarnos al cambio de horario sin tener que buscar donde quedarnos. El resto del viaje, nos desplazábamos como nómadas y buscábamos alojamiento sobre la marcha; de tal modo podíamos encontrar habitaciones a tremendos precios dado que de otra manera se hubieran quedado libres. Esta estrategia todavía funciona bien, puesto que viajamos fuera de temporada y preferimos establecimientos familiares económicos, tales como pensiones, posadas, hostales y habitaciones o apartamentos privados en alquiler, instalaciones que no siempre se pueden reservar desde Estados Unidos. Sin embargo, con la llegada de internet, ahora también viajamos con una computadora mini portátil y utilizamos sitios web tales como bookings.com y airbnb.com para de vez en cuando encontrar alojamiento con uno o dos días de anticipación; así mantenemos la flexibilidad de improvisar nuestra ruta y a la vez aprovechar ofertas de última hora.

5. Aprende a usar el transporte público

Los estadounidenses están en desventaja a la hora de viajar en muchas partes del mundo porque la mayoría tiene muy poca experiencia con el transporte público. Pero por suerte, los sistemas de transporte público en casi todos los demás países son mucho más extensos —además de razonables y fáciles de navegar— que aquí en Estados Unidos. Una vez que te aprendas el sistema del metro o comprendas cómo usar los autobuses públicos o trenes de un país, te sorprenderá lo fácil que resulta navegar los sistemas de transporte público en otros países. Alquilamos un automóvil durante nuestro reciente viaje por solo cinco días en total para llegar a ciertos lugares remotos no accesibles a través del transporte público, pero de lo contrario nuestro recorrido de más de 3,000 millas por 11 países lo hicimos todo por autobús público, tren, transbordador, metro, tranvía, a pie, motocicleta, bicicleta y —en raras ocasiones— taxi. Así nos ahorramos aproximadamente más de $3,500 en comparación con lo que nos hubiera costado alquilar un automóvil para hacer el mismo recorrido.

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6. Adopta el autoservicio de comidas

Créeme, a mi esposa y a mí nos encanta comer, y uno de nuestros más grandes placeres es probar la gastronomía local cuando estamos de viaje por el mundo. Investigamos de antemano los platos que deseamos probar y entonces pedimos a los residentes locales que nos recomienden restaurantes especializados en dichos platos, en donde los disfrutamos en el almuerzo en vez de la cena —cuando los precios son más módicos— o algunas veces como comida callejera a bajo precio. Sin embargo, hasta para los adictos a la comida como nosotros, comer en restaurantes durante viajes de larga duración no solo resulta caro, sino también absolutamente aburrido. Como me encanta cocinar, la mayoría de nuestras comidas las preparamos nosotros, muchas veces en las instalaciones de cocinas comunes en el tipo de alojamiento que preferimos. Probar productos de panadería y repostería, quesos, carnes, licores y frutas y verduras frescas locales —en muchas formas, desde desayunos y almuerzos sencillos como los que se disfrutan al aire libre hasta cenas que he improvisado para grupos de viajeros con ingredientes de nuestra compacta "mochila de comida" (que incluso tiene un compartimiento térmico)— nos brinda la oportunidad de hacer compras donde las hacen los residentes de la zona y experimentar con ingredientes gastronómicos que no siempre podemos encontrar en casa.

7. Minimiza el costo del cambio de moneda

Especialmente cuando se viaja entre países con distintas monedas, es fácil desperdiciar una gran cantidad de dinero si no se está al tanto del cambio de moneda. Durante nuestro viaje, visitamos países con siete monedas distintas, además del euro. Estas son siete oportunidades para ceder el valor de tus fondos de viaje en comisiones, cargos y estafas de cambio de moneda. En general, la estrategia más económica es retirar de un cajero automático de un banco la cantidad de dinero local que estimas necesitarás. Así generalmente puedes obtener una tasa de cambio más favorable que si cambiaras el dinero en el país en sí, y si te piensas quedar en el país por un período más largo, te permite proteger tu dinero en efectivo ya que puedes retirarlo poco a poco. Si viajas al extranjero lo suficiente, vale la pena buscar un banco en Estados Unidos que no cobre cargos especiales, o cobre muy poco por retirar dinero a través de cajeros automáticos fuera del país. Asimismo, busca una tarjeta de crédito que no cobre cargos por transacciones en moneda extranjera.

8. Estudia cómo negociar según las costumbres locales

En muchas partes del mundo, negociar el precio de bienes y servicios es lo normal, no la excepción como en Estados Unidos. En muchos otros países, no se te considera si cortésmente preguntas en hoteles, mercados locales y algunos otros proveedores de servicios (por ejemplo, alquiler de automóviles, taxis, etc.) si aceptarían menos del precio publicado por algo. Llevé la cuenta, y en nuestro viaje más de un 90 % del tiempo cuando preguntábamos en los hoteles u otros tipos de alojamiento sobre la posibilidad de conseguir un precio más bajo, lo recibíamos —junto con una sonrisa amistosa— con una rebaja media de un 10 a 20 % del precio original.

9. Haz viajes largos para obtener mayor valor

Por supuesto nuestra capacidad de viajar gran parte del mundo por el precio global de $100 por día como mencioné anteriormente es, hasta cierto punto, consecuencia de los períodos largos cuando podemos viajar. Si solo hubiéramos viajado por una o dos semanas a Europa Oriental y pagado por los pasajes aéreos, hubiésemos gastado más de esa cantidad diaria promedio solo con el gasto de los pasajes. Y algunos días en localidades especialmente caras fácilmente gastamos más de $200 por día. Pero cuando se viaja por suficientes días, como lo permite hacer la libertad de la jubilación —o, en nuestro caso, semijubilación—, a fin de cuentas, todo se promedia.

Jeff Yeager es autor de cuatro libros, incluidos, incluidos How to Retire the Cheapskate Way (Cómo jubilarse a lo tacaño) y The Cheapskate Next Door (El tacaño de al lado). Puedes seguirlo en Facebook y Twitter.

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