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Pagos médicos con tarjetas de crédito

Pueden financiar sus gastos, pero también hay que tener cuidado.

In English | Cuando Beverly Weaver, de 67 años, de Sacramento, California, visitó a su dentista, se sorprendió por el diagnóstico. “Casi todas mis emplomaduras tenían 30 años, por lo cual habían comenzado a quebrarse", comenta. Tuvo que someterse a dos nuevos tratamientos de conducto y dos coronas, prácticas dentales que no cubre Medicare. Costo total: $8.000, una suma que Weaver simplemente no podía pagar con su ingreso fijo.

Por lo tanto, solicitó una tarjeta CareCredit, una de las varias tarjetas de crédito seleccionadas para financiar los gastos médicos de bolsillo. Las tarjetas ofrecen un interés muy bajo o del cero por ciento durante un período fijo posterior a la práctica médica. Sin la tarjeta “jamás habría podido afrontar el trabajo dental”, comenta Weaver.

El uso que ella hizo de la tarjeta de crédito médica tuvo un resultado feliz. Pero algunos pacientes han descubierto que los llevan a una rutina de deuda plástica a la antigua. Por ejemplo, la Fiscal General del Estado de Minnesota, Lori Swanson, está investigando una denuncia referida a una mujer de 91 años que utilizó una tarjeta para pagar un audífono. Cuando su pago final llegó, tarde, indica la oficina de Swanson, la mujer recibió una factura por $1.200 en intereses que se remontaban a la fecha del cargo inicial.

Las tarjetas “pueden ofrecer períodos de gracia mayores y tasas de interés anuales del cero por ciento pero, por lo general, aumentarán la tasa de interés el mismo porcentaje que una tarjeta de crédito común, a veces aún más", indica José García, director asociado de Investigación y Políticas del Economic Opportunity Program (Programa de Oportunidades Económicas), de Demos, una firma de investigación y apoyo con sede en Nueva York.

Más pacientes que pagan gastos médicos

A medida que los estadounidenses buscan formas de afrontar los gastos médicos que aumentan a gran velocidad, el uso de tarjetas de crédito en los consultorios médicos es cada vez más común. Según la firma consultora de gestión McKinsey & Company, los pacientes pagan aproximadamente $45.000 millones en concepto de gastos médicos de bolsillo al año (la mayoría, con tarjetas comunes), y es probable que ese número ascienda a $150.000 millones para el año 2015.

Para atraer parte de ese negocio, las compañías de servicios financieros comercializan tarjetas médicas especiales. Como sucede de manera habitual, los consumidores deben contar con una calificación crediticia aceptable para obtener una tarjeta como CareCredit, ofrecida por GE Money.

Otras tarjetas que se han sumado a esta movida son Citi Health Card, de Citigroup; y ChaseHealthAdvance Card, de JPMorgan Chase & Co.

Por lo general, el paciente y el consultorio del médico acordarán un período fijo, tal vez de doce meses, en el que se mantendrá la tasa cero o de bajo interés si se paga el saldo total en el plazo establecido.

Las tarjetas comenzaron a usarse por primera vez para prácticas que no cubren los seguros, como la cirugía plástica. En los últimos años, han aparecido para financiar un amplio espectro de prácticas, que incluye tratamientos de conducto, ortodoncia, recuperación capilar, corrección de la visión, reducción quirúrgica de peso, atención quiropráctica, audífonos y, en algunos casos, tratamientos veterinarios. Pero el centro siguen siendo las prácticas optativas que implican un gasto de bolsillo incluso cuando uno cuente con un seguro médico completo.

Ventajas y desventajas

Si está pensando en una tarjeta de crédito médica, a continuación trataremos tres cuestiones a tener en cuenta.

Ventaja: Pueden brindarle acceso inmediato a la atención. Alan M. Tebby, quiropráctico de Charlotte, Carolina del Norte, comenta que en la actualidad hay un mayor número de pacientes que cuentan con pólizas de seguro de salud con altos deducibles y costos de bolsillo. Como resultado, algunas personas postergan los tratamientos médicos, optando por, por ejemplo, sufrir dolor de espalda porque no pueden afrontar el costo de los servicios de un quiropráctico. Con tarjetas de crédito médicas, los pacientes frecuentemente avanzan con los tratamientos inmediatamente. “Le proporciona al paciente disponibilidad e inmediatez en la atención”, comenta Tebby.

El prestador de salud, mientras tanto, recibe un pago inmediato por los servicios y evita la carga de tener que perseguir a los deudores. Muchos prestadores que solían financiar a los pacientes por su cuenta, en la actualidad los incentivan para que adquieran tarjetas de crédito médicas.

Desventaja: Las tarjetas pueden generar costos altos en intereses y dañar su puntaje crediticio con solo tener una cuota impaga. Una tarjeta médica tiene el mismo impacto sobre su calificación crediticia que una tarjeta común. “Si usted tiene otra cuenta abierta en su informe de crédito, puede resultar perjudicial si intenta obtener los mejores términos para una refinanciación o la compra de un auto”, indica Benjamin Wogsland, vocero de la oficina de la Fiscal General del Estado de Minnesota, Lori Swanson.

La deuda con un médico o con un hospital, por otro lado, no figura normalmente en su puntaje de crédito, a menos que no la pague y se la envíe a una agencia de cobros.

Además, si usted se demora en realizar un pago, eso también puede disparar tasas de interés más elevadas sobre otras líneas de crédito.

Ventaja: Las tarjetas le permiten conservar el efectivo. En lugar de abonar una gran factura médica en un solo pago, le convendrá dejar que sus fondos generen intereses en una cuenta del mercado monetario. Con las tarjetas médicas, los pacientes pueden repartir los gastos en un cierto período “y guardar el efectivo para combustible, alimentos y otras cosas", comenta Marjory J. Rosser, vicepresidente superior de Mercadotecnia del Consumidor para CareCredit.

Desventaja: Las tarjetas pueden llevar a pagar un tratamiento que usted no reciba. Algunas prácticas, como los tratamientos de conducto, se completan en múltiples visitas, pero se cobran en un solo pago por adelantado. Si usted no busca el tratamiento completo, puede resultar un problema conseguir que le devuelvan ese dinero, comenta Mark Rukavina, director ejecutivo de Access Project, una organización con sede en Boston, Massachusetts, que trabaja para mejorar el acceso a la atención sanitaria.

En algunos casos, se respondió a los titulares de tarjetas que el dinero no se puede reintegrar, según informes de los medios.

Ventaja: Las tarjetas pueden facilitar la organización de los registros. “Escuchamos a muchos de nuestros titulares de tarjetas decir que les gusta tener la posibilidad de colocar todos los gastos de bolsillo de atención sanitaria en un mismo lugar", indica Rosser. Debido a que la tarjeta proporciona una línea de crédito dedicada a determinados tipos de gastos de atención sanitaria, le permite a la gente llevar un mejor control y preparación del presupuesto destinado a la atención médica.

Desventaja: Las tarjetas pueden desdibujar los límites entre la atención sanitaria y los servicios financieros. A pesar de que usted puede solicitar directamente a una compañía de servicios financieros algunas tarjetas de crédito médicas, por lo general, se presentan por medio de un prestador de atención sanitaria. “El hecho de que usted vaya a su médico por un tratamiento implica que existe una determinada relación, una relación de confianza que hace que usted no espere que ser blanco de tácticas agresivas para que saque una tarjeta de crédito”, indica Wogsland.

Algunos consumidores han acusado a los prestadores de salud de inscribirlos sin que se den cuenta para obtener tarjetas de crédito para la atención sanitaria, reclamos que provocaron que Swanson presente una demanda contra dos quiroprácticos de Minnesota el año pasado. En cualquier caso, un médico puede no estar familiarizado con todas las implicancias financieras de una tarjeta de crédito médica, dejando al consumidor confundido acerca de cómo cambiarán los términos si la deuda no se vuelve a pagar a tiempo, según Wogsland.

El que usted deba o no obtener una tarjeta de crédito médica dependerá de su situación económica y de la urgencia del tratamiento médico. Más allá de su decisión final, primero debería tratar de negociar un plan de pagos directamente con su prestador de atención sanitaria. Hasta puede obtener un plan de pagos extendido y, a menudo, un descuento en las tarifas.

“Una vez que se carga algo en una tarjeta de crédito, se pierde esa oportunidad de negociación”, comenta Rukavina.

Tamara E. Holmes es una periodista que reside en Maryland y escribe sobre salud, patrimonio y carreras laborales.

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