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Libérese de las deudas

Cuatro reglas para ayudarlo a vivir dentro de sus medios.

In English | El mejor bistec que he comido en mi vida fue uno que cocinamos a la parrilla sobre un pequeño fuego en nuestro patio el 4 de julio del 2002.

Y no fue porque me di el gusto de comprar un corte de carne caro. No, fue a causa del fuego tan especial sobre el que cocinamos ese bistec que lo hizo tan delicioso: lo encendimos con un fósforo y una copia de la hipoteca de nuestra casa, que acabábamos de cancelar.

Vea también: Haga que su dinero le dure toda la vida.

Unos cuantos años después de haber comprado nuestra casa, refinanciamos la hipoteca de 30 años por un plazo de 15 años y redoblamos los pagos al inscribirnos en un programa gratuito de aceleración hipotecaria. Luego de varios años, hicimos un pago único adicional que nos permitió cancelar nuestra hipoteca a 15 años con cuatro años de anticipación. Básicamente, en 16 años pagamos por completo nuestro hogar y desde 1986 es la única casa en que hemos vivido.

Libres de toda deuda, ese 4 de julio no solo era el Día de la Independencia de Estados Unidos, sino nuestro Día de la Independencia Económica. Desde ese día, nos libramos de las ataduras de la deuda y quedamos libres para dedicarle tiempo a hacer otras cosas que no fuesen simplemente ganarnos la vida.

Celebrar su propia independencia económica le puede parecer un sueño imposible. Pero si usted intenta integrar a su vida los siguientes principios económicos, esa celebración puede estar más cercana de lo que usted piensa.

1. Siempre viva dentro de sus posibilidades, y cuando pueda, viva aun más económicamente.

No gaste más de lo que gana, y preferiblemente, gaste menos de lo que gana. Parece ser algo tan obvio y sencillo, pero es poco común. Según una encuesta comisionada en el 2011 por un consorcio financiero, entre ellos la Certified Financial Planner Board of Standards (Consejo de Normas de Planificadores Financieros Certificados), casi un tercio de los estadounidenses viven al borde de sus posibilidades económicas y no podrían pagar su alquiler o préstamo hipotecario por más de un mes si perdiesen su empleo. ¡Un 10 % de los encuestados con sueldos mayores de $100.000 anuales declararon que no podrían pagar su mensualidad inmediatamente!

Lo ideal sería desarrollar un presupuesto familiar —y un estilo de vida correspondiente— en el que no se gaste más de un 60 % de los ingresos en las verdaderas necesidades de la vida (vivienda,  comida, transporte, etc.) y no más de un 20 % en "deseos" (la entretención y otros gastos discrecionales). Se debe tener como objetivo ahorrar por lo menos un 20 %.

2. Ponga en práctica ahorrar automáticamente, y practique gastar inteligentemente hasta que se vuelva una acción instintiva.

Si usted establece buenas costumbres y rutinas financieras para gastos y ahorros, evitará las dificultades y el estrés de estar siempre preocupado por el dinero. Ponga sus finanzas en "piloto automático" lo más que pueda.

Autorice el depósito directo de su sueldo en sus cuentas bancarias (incluso el depósito de una parte de cada cheque en su cuenta de ahorros). Haga los arreglos para pagar automáticamente sus cuentas mensuales recurrentes desde su cuenta corriente para evitar los recargos por mora, penalizaciones e interés.

Cuando se trate de gastar, convierta las decisiones más económicas en las más fáciles y gastará menos cada día sin siquiera pensarlo. Por ejemplo, lleve una bolsa de alimentos a la oficina todos los lunes para que se pueda preparar el almuerzo todos los días ahí mismo. Verá que en efecto sí lo hará, pues es más cómodo —y más barato— que salir a comprar comida rápida.

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3. Piénselo dos veces antes de incurrir en gastos discrecionales, y no acepte que los "gastos fijos" sean siempre fijos.

Casi todas las personas pueden progresar considerablemente en poner en orden sus finanzas simplemente con recortar los gastos discrecionales. Eso significa limitar lo que gastamos en artículos no necesarios, incluso esas cosas que luego lamentamos haber comprado. Pruebe esperar una semana entre el momento en el que siente la tentación de comprar algún artículo en una tienda y cuando regrese a comprarlo. Apuesto a que por lo menos la mitad de las veces usted perderá su interés en ese artículo y nunca regresará a comprarlo.

Asimismo, revise sus gastos mensuales habituales —como por ejemplo los seguros, servicio de teléfono y hasta el alquiler o pagos hipotecarios— cada seis meses, y busque maneras creativas de rebajar esos llamados gastos fijos. Se sorprenderá al darse cuenta de lo que es posible ahorrarse al comparar precios por dichos servicios, o hasta al llamar a sus proveedores actuales y pedirles sin rodeos que le ayuden a encontrar la forma de rebajar sus cuentas mensuales.

4. Lo más importante, sobre todo, es evitar las deudas como a la peste, y si las tiene, dele máxima prioridad a su cancelación.

Con frecuencia me preguntan, ya que soy un tacaño profesional, "¿cuál es la cosa más importante que usted y su esposa eliminaron de sus vidas debido al estilo de vida ahorrativo que decidieron adoptar?". La respuesta: la deuda. Así es. Al igual que casi todas las personas ahorrativas que conozco, nunca he tenido el auténtico y verdadero placer de pagar casi tanto en intereses y recargos bancarios como paga el estadounidense típico. (Sí, lo digo con sarcasmo... pero sinceramente).

Datos recientemente copilados por el sitio web CreditLoan.com demuestran que el estadounidense promedio ¡pagará más de $600.000 en intereses a lo largo de su vida! La solución es adoptar la filosofía financiera que probablemente seguían sus abuelos: reconocer que si no tiene con qué pagar por algo ahora, simplemente no se puede permitir ese lujo.

Cancele la hipoteca de su casa tan pronto pueda, preferiblemente antes de jubilarse. Considere inscribirse en un programa de aceleración hipotecaria, con pagos adicionales del capital cada mes, o aproveche las bajas tasas de interés para refinanciar su hogar con una hipoteca de un plazo más corto. Cancelar su hipoteca más rápidamente probablemente le ahorre miles de dólares en interés.

Créame, no hay nada mejor que un bistec a la parrilla sobre la llama de una hipoteca que se quema.

Jeff Yeager ha escrito tres libros: The Ultimate Cheapskate's Road Map to True Riches (El tacaño máximo y su ruta a la verdadera riqueza), The Cheapskate Next Door (El mezquino de al lado) y Don't Throw That Away! (¡No deseche eso!). Su sitio de internet es UltimateCheapskate.com y se puede unir a su red de amigos en Facebook o seguirlo en Twitter.

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