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Fiestas de quince económicas

Festeje en forma memorable, incluso en tiempos difíciles.

In English | Adrianne Ferree, de 50 años, sabe lo que implica ajustarse a un presupuesto al momento de ofrecer una fiesta.

“Soy madre soltera de tres niñas y mis padres viven conmigo —explica esta argentina estadounidense, quien vive en Palos Verdes, California—. No dispongo de esa suma de dinero.”

De modo que, cuando sus hijas se aproximaban a los 15, fue algo natural para su madre festejar los cumpleaños de las quinceañeras de manera económica, pero sin perder el estilo.

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Su hija mayor, Alexandra, decidió renunciar a la “fiesta de quince”; prefirió una moto todo terreno. Sin embargo, sus otras dos hijas recibieron un ajustado presupuesto y recortaron los costos, en todos los modos posibles.

“Lauren gastó $1.700”, cuenta Ferree refiriéndose a la fiesta para 100 invitados de su segunda hija. Su hija menor, Amanda, gastó $ 2.000 para 150 invitados.

Según los expertos, estos presupuestos están, definitivamente, en el límite más bajo. Marco Salcedo, editor de la revista Quinceañeras, para San Diego, afirma que las fiestas de quince años cuestan un promedio de $8.000, para 150 a 200 invitados. Teniendo en cuenta que, en Estados Unidos, hay cerca de 400.000 chicas que anualmente ofrecen fiestas de quince, estas terminan representando una suma importante.

Para ahorrar dinero, los expertos recomiendan a los organizadores de fiestas comenzar con mucha anticipación, fijar un presupuesto realista, utilizar la creatividad y no ser tímidos a la hora de pedir ayuda.

Isabella Wall, asesora en estos tipos de fiestas, enfatiza la importancia de una planificación anticipada.

“Cuanto más te adelantes, más podrás ahorrar”, afirma Wall, quien escribe un blog de consejos para misquincemag.com. Wall recomienda a las madres que comiencen a hablar con sus hijas a los 13 años y que vayan bosquejando un plan, transformando esa planificación en una experiencia que las una.

 “Se encontrarán preparando presupuestos y buscando promociones —prosigue Wall—. Esto las acercará.”

Muchos expertos sugieren a los organizadores de fiestas comenzar por reducir la lista de invitados. Precisamente esto fue lo que Norma Furriel, de Bonita, California, hizo. Redujo la lista original de su hija de 400 invitados, a la mitad.

“Quería que viniera la gente que realmente conoce a Patricia —dice Furriel, mexicana estadounidense de 45 años de edad, refiriéndose a su hija, quien festejará sus quince años en agosto—. Tuvimos que ser selectivos. No deseaba que invitara a toda su escuela secundaria.”

Los expertos estiman que, dependiendo del menú y del tipo de fiesta, el costo por cada invitado puede exceder los $40 por persona. El dinero que ahorró al invitar menos personas le permitió a Furriel gastar un poco más en otros rubros, como, por ejemplo, en cientos de flores frescas. Los expertos también recomiendan, después de verificar la lista de invitados, analizar los accesorios. Wall señala que lo más caro en una fiesta de quince es el vestido, y, en segundo lugar, la torta.

“Sólo el vestido y la torta representan casi $1.000”, afirma la dominicana estadounidense. En líneas generales, el vestido será más caro cuanto más principesco sea el estilo elegido.

Lauren Ferree anhelaba un vestido de princesa. A pesar del limitado presupuesto de su mamá, logró encontrar un sedoso vestido de tul por sólo $40, rebajado de su precio original de $400, en un negocio que estaba por cerrar, y lo hizo entallar por menos de $100 en una tintorería local. Aún mejor, por sólo $20, una costurera que Ferree encontró en Craigslist recicló ese mismo vestido para la fiesta de Amanda.

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Otra tendencia en aumento es comprar una torta disfrazada en un diseño elegante e intrincado: en esencia, una torta falsa hecha para parecer hermosa en la presentación del evento, dice Wall. Cuando llega el momento de cortar la torta, se lleva la torta a la cocina y aparecen los platos ya servidos con porciones de un pastel sencillo, que resulta más económico.

Ferree, que había pagado $400 por la torta de Lauren, decidió recortar el costo de la torta para la fiesta de su hija menor, Amanda, haciéndola ella misma. Terminaron gastando cerca de $60 en una clase de decoración de tortas, en un negocio de artesanías local; la torta en sí costó unos $30.

El próximo paso es buscar el lugar donde celebrar el evento. Las Furriel compararon precios antes de comprometerse con un salón; se dieron cuenta de que, en estos días de recesión, con tanta competencia, los vendedores deben poder competir y ofrecer buenos precios. “Si no bajan el precio, puedes buscar otro sitio”, afirma Furriel.

Los quince de Amanda se celebraron en un centro comunitario que les cobró $640 por cuatro horas de fiesta, una hora para preparar el salón, una hora para limpiarlo y la seguridad. Lauren festejó su cumpleaños en otro centro comunitario que, por $450, incluía las sillas, las mesas, la seguridad y una extensión de horario. La fiesta de Patricia Furriel será en un salón de fiestas privado, a un costo de $3.500 para 150 a 200 invitados, incluyendo el DJ.

Otro gasto importante dependerá del tema que se elija. Los expertos sugieren elegir un tema no tan costoso, como una fiesta de playa, lo que ayudará a bajar los costos de la decoración y de la tela del vestido.

Aun si elige un tema formal, existen otros modos de ahorrar. Para su fiesta ambientada al estilo de un club nocturno, Amanda deseaba luces negras y estroboscópicas, que consiguió prestadas de amigos de amigos que las tenían de unas ambientaciones al estilo de casas embrujadas. Y aunque quería plasmar el espíritu de salón social para su fiesta —y anhelaba alquilar unos lindos sofás, que costaban $150—, se conformó con unos sofás prestados, 8 mesas a $2 cada una, y 50 sillas a $1 por unidad.

Además, los especialistas tratan de ahorrar en el costo de las tarjetas de invitación y RSVP. Amanda confeccionó las tarjetas ella misma, lo cual resultó mucho más barato que las invitaciones formales hechas en una imprenta, aunque, como señala Wall, las invitaciones vía correo electrónico también son una opción para un evento menos formal.

Ferree sostiene que uno de los modos más importantes de ahorrar dinero fue conseguir la ayuda de amigos y familiares.

“No podía hacerlo todo sola”, dice Amanda.

“No pasa sólo por el hecho de ahorrar dinero, sino también por involucrar a más personas”, afirma Wall.

Y eso, dice Amanda, resultó, a la larga, algo positivo. Obviamente, tuvo que prescindir de ciertos lujos. Sin embargo, sostiene que lo que hizo que el evento fuera especial fue que los amigos y familiares ayudaron y participaron en uno de los momentos más importantes de su vida.

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