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Asistencia médica al alcance de su bolsillo

Cuatro formas de encontrar buena asistencia médica cuando cuenta con un seguro.

In English | Cuando el seguro de salud de Bettye Jenkins alcanzó los $300 mensuales, enfrentó dos opciones: endeudarse o abandonar su cobertura. Jenkins, que ahora tiene 67 años, decidió quedarse sin seguro. Desde el 2000 hasta el 2007, la propietaria de un pequeño negocio en Chapel Hill, Carolina del Norte, no consultó a ningún médico.

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Foto: Getty Images

Someterse a un chequeo anual gratuito o aplicarse la vacuna contra la gripe no es sinónimo de cobertura médica total, pero hasta una pequeña ayuda puede hacer la diferencia que salve su vida.

Luego, en el 2007, Jenkins encontró Piedmont Health Services, un centro de salud comunitario que le cobraba un arancel fijo de $60 por una consulta médica. Tras diagnosticarle hipertensión y colesterol alto, el médico del centro Piedmont le dijo a Jenkins que siguiera una dieta y un plan de ejercicios y le prescribió dos medicamentos que cuestan tan solo $8. Sin embargo, Jenkins pasó por alto las visitas de control que debía realizar al centro de salud y, tras sufrir un episodio de mareo, terminó en la sala de emergencias. La cuenta por la asistencia recibida —$6,500— resultó ser un doloroso recordatorio de los peligros financieros que acarrea una cobertura inadecuada y de la necesidad de soluciones creativas.

Se estima que el 60 % de los casos de bancarrota personal son el resultado de los costos de la asistencia médica, lo cual no es para sorprenderse. Muchos estadounidenses cuentan con planes de salud con altos deducibles, y aproximadamente 9.3 millones de personas de entre 50 y 64 años no poseen ningún tipo de seguro. La Affordable Care Act (ACA, Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio) debería reducir dicha cifra: la ACA dispone que cada estado establezca un sistema de asistencia médica en virtud del cual personas como Jenkins puedan adquirir un seguro asequible. Sin embargo, hasta que el sistema comience a funcionar en el 2014, depende de los consumidores resolver el enigma de cómo pagar por una buena asistencia médica. A continuación, revelamos las cuatro opciones principales.

1. Atenderse en un centro de salud comunitario

En los nueve mil centros de salud comunitarios públicos que reciben apoyo estatal y federal, no se rechaza a ningún paciente en razón de su situación en cuanto al seguro o de su estado de insolvencia. En la actualidad, los centros atienden a más de veintidós millones de estadounidenses, muchos de ellos firmemente establecidos en el grupo socioeconómico de clase media, y se espera que dicha cifra ascienda a otros diez millones para el 2015.

Una encuesta llevada a cabo por la National Association of Community Health Centers (NACHC, Asociación Nacional de Centros de Salud Comunitarios) reveló que las visitas a los centros de salud públicos por parte de personas sin cobertura de seguro se incrementaron en un 21 % entre el 2008 y el 2009. “Mucha gente desconocía la existencia de estos centros”, comenta Amy Simmons Farber de la NACHC. “Una vez que concurren al centro, suelen sorprenderse por la calidad de asistencia que reciben”.

Por cierto, un estudio publicado en el 2012 en American Journal of Preventive Medicine reveló que la calidad de la atención médica brindada en los centros de salud pública estaba a la altura de la ofrecida por centros privados o incluso la superaba.

Los pacientes de los centros de salud pagan aranceles según una escala móvil. En el establecimiento HealthWorks for Northern Virginia de Leesburg, por ejemplo, las personas que perciben ingresos de hasta el 200 % del nivel de pobreza federal ($47,100 para una familia de cuatro miembros en el 2013; apenas la mitad de dicha cifra para el caso de una persona sola) pagan un promedio de $20 a $30 por una consulta médica. Los beneficiarios de Medicare no abonan ningún copago por los chequeos anuales ni por muchos otros servicios preventivos. Los pacientes de edad avanzada también pueden obtener prescripciones de bajo costo.

2. Consultar a un NP (enfermero-practicante)

En Life Long Care of New London, Nuevo Hampshire, Sean Lyon, enfermero matriculado, realiza exámenes físicos, sutura heridas, prescribe medicamentos y atiende a pacientes con enfermedades crónicas. Junto con los otros 155,000 enfermeros-practicantes del país, Lyon hace casi todo lo que le compete a un médico de atención primaria.

Los enfermeros matriculados con título en “prácticas avanzadas” desempeñan un papel cada vez mayor en la atención primaria. Algunos estados no permiten que los enfermeros matriculados prescriban medicamentos, por lo que muchos de ellos ejercen en asociación con un médico.

Las investigaciones muestran que los enfermeros-practicantes permiten disminuir los costos por visita de paciente hasta en un tercio, ya que los NP —cuya remuneración es menor que la de un médico— tienden a ordenar menos análisis o exámenes y, al coordinar mejor la atención, reducen la cantidad de visitas de control. Los pacientes les otorgan una alta calificación en lo que respecta al tiempo que les dedican durante la consulta, según un informe de Medscape del 2011.

Los cuatro enfermeros-practicantes que integran el plantel del centro administrado por enfermeros FamilyCare, de Kent, Washington, solo atienden entre 16 y 20 pacientes por día. “En nuestro centro, la consulta del paciente dura entre 15 y 45 minutos”, afirma Bob Smithing, NP, director clínico de FamilyCare. “La gente elige atenderse con enfermeros-practicantes, porque les interesa contar con un buen prestador de asistencia que logre conocerlos bien”.

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3. Contratar a un negociador

Los defensores en materia de facturación de gastos médicos comparan una abultada factura médica con el precio de compra de un automóvil. “Es, sencillamente, el punto de partida para la negociación”, dice Nick Newsad, socio sénior de HealthCare Appraisers Inc. y autor de The Medical Bill Survival Guide (Guía para sobrevivir a las facturas médicas).

Los defensores en materia de asistencia médica ayudan a los consumidores a tratar con los aseguradores, comparar aranceles de asistencia médica, regatear a los prestadores y reclamar por errores de facturación del hospital. La mayoría trabaja por hora o en virtud de una contingencia y cobra entre un 15 y un 50 % de comisión por la suma ahorrada. Contratar a un defensor puede ser costoso (para encontrar uno, busque un defensor de asistencia médica o un tasador de asistencia médica en su zona), pero podría evitar el desastre si los costos no cubiertos por un seguro se disparan.

4. Asistir a una feria de salud

Todos los años en abril, Rory Turner, de 59 años, concurre a la feria de salud Minority Men's Health Fair en la Cleveland Clinic para obtener información sobre cómo administrarse y controlar su insulina. En iglesias, centros comerciales y oficinas de distintas empresas en todo el país, dichas ferias de salud llevan a profesionales médicos voluntarios hasta aquellas personas que, de no ser así, no podrían realizar una consulta debido a los costos. La mayoría son patrocinadas por hospitales, centros médicos universitarios y empresas (busque “health fairs” para encontrar alguna en su zona).

Los médicos destacan que las ferias de salud no tienen por objeto reemplazar las visitas regulares al médico. Sin embargo, los estudios y controles gratuitos que ofrecen —de presión arterial, colesterol, glaucoma, densidad ósea y grasa corporal— pueden ayudar a los pacientes de escasos recursos a conectarse con el sistema de asistencia médica. En este sentido, también “educan, previenen y detectan enfermedades en forma temprana”, afirma Carrie Maffeo, directora del Health Education Center de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Salud de Butler University, de Indianápolis. El centro ha realizado más de seiscientos estudios gratuitos por enfermedades crónicas, como la diabetes y la presión arterial.

No, someterse a un chequeo anual gratuito o aplicarse la vacuna contra la gripe no es sinónimo de una cobertura médica total. Pero para los millones de estadounidenses que carecen de cobertura de salud, hasta una pequeña ayuda puede hacer la diferencia que salve su vida.

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