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Cinco maneras de resolver la "infidelidad económica"

Qué hacer cuando un cónyuge oculta sus gastos.

In English | ¿Practica la infidelidad económica, o sea, gasta dinero a escondidas de su cónyuge?

Vea también: Educación financiera

En una reciente encuesta comisionada por CESI Debt Solutions —organización sin fines de lucro que ayuda a los consumidores a vivir sin deudas— el 80% de los casados admitieron que escondían algunas compras o que ocultaban del compañero ciertas decisiones financieras. Pero el 73% de esos casados opinaron que no era correcto gastar más de $100 sin decírselo al cónyuge.

¿Entonces, cómo se explica la costumbre de gastar en secreto?

Puede resultar difícil compartir las responsabilidades económicas, especialmente si uno de los cónyuges tiene una “personalidad financiera” diferente al otro y los dos están acostumbrados a hacer las cosas a su modo. Tampoco es fácil ponerse de acuerdo sobre asuntos de dinero, incluso para los matrimonios de muchos años.

Los siguientes consejos pueden ayudarlos a sanar sus finanzas y a abrir vías de comunicación entre los dos.

Pongan en la agenda familiar conversaciones regulares sobre el dinero

Programen una sesión semanal o mensual para tratar los gastos domésticos. Esto puede hacer menos problemático el resto de la semana o el mes. También permite resolver las dificultades antes de que se descontrolen.

Desafortunadamente, muchas parejas no se comunican sobre asuntos de dinero, lo que puede acarrear grandes problemas, como la deuda exorbitante.

“Mediante el acto de gastar en secreto, o la infidelidad económica, se contraen deudas que pueden ser responsabilidad legal de ambos, aunque los detalles varían de estado a estado”, dice Neil Ellington, vicepresidente ejecutivo de CESI.

“Esa deuda heredada suele resultar problemática para la relación”, añade Ellington. “Es por eso que la franqueza y la comunicación abierta sobre el dinero tienen que convertirse en prioridad de la pareja”.

Aborden el problema de los gastos compulsivos

¿Hace compras impulsivas con regularidad? ¿Adquiere —sin apenas pensarlo— regalos extravagantes para sus hijos o nietos? ¿O suele su cónyuge hacer expediciones a las tiendas en que compra desenfrenadamente?

Si la costumbre de gastar compulsivamente está vaciando su cuenta de banco, explore lo que causa esa “necesidad” de comprar. Si se siente infeliz, deprimido o incapaz de expresar sus emociones de manera sana, tiene que encontrar mejores formas de manejar su estado de ánimo.

Usted y su cónyuge tienen que trabajar en ese problema conjuntamente para evitar que uno o ambos desarrollen una adicción a las compras y a la acumulación de posesiones. Si tiene la tendencia a utilizar las compras como terapia cuando se siente mal, solo vaya a las tiendas en compañía de un amigo o una amiga que lo ayude a ceñirse a su presupuesto.

Qué hacer cuando no pueden ponerse de acuerdo >>

Deleguen y asignen tareas

Al planificar el presupuesto de la casa, uno de los dos pudiera encargarse de pagar las cuentas mientras que el otro confecciona un presupuesto preliminar. Repartir las tareas monetarias implica que las finanzas familiares son un esfuerzo conjunto.

El trabajar juntos hacia un objetivo compartido los ayuda a ponerse de acuerdo y a lograr la armonía económica.

Busquen asesoramiento financiero

Si entre los dos no pueden resolver sus problemas económicos, consideren consultar a una tercera persona. Un asesor o consejero financiero puede contestar sus preguntas y encaminar sus finanzas.

Reúnanse los dos con el asesor para que ambos se pongan al tanto de su estado financiero. “Las parejas renuentes a hablarse francamente de los gastos se abren con nosotros, porque se sienten seguros”, dice Ellington.
 
Acepten las diferencias de criterio

Reconozca que su cónyuge y usted no tienen que coincidir en todo lo relacionado con los gastos y el ahorro, y que los dos tendrán que hacer concesiones.

Si sus “personalidades financieras” son muy diferentes, intenten encontrar un término medio con el que ambos queden razonablemente contentos. No hagan de los asuntos monetarios una competencia en que el ganador se lo lleva todo. Reconozcan que tienen formas disímiles de manejar el dinero, sin insistir en catalogar de “mala” la actitud del otro.

Si es usted el que ha estado escondiendo sus gastos, dese cuenta de que es mejor admitirlo y abordar el problema de las compras secretas antes de que el cónyuge lo descubra y se le enfrente. No quiere que este se sienta traicionado. En el sondeo de CESI, el 30% de los encuestados dijeron que la infidelidad económica es tan mala como la sexual.

Pero los que temen confesarse con su pareja, anímense, pues es probable que el amor prevalezca sobre sus indiscreciones financieras.

A pesar de que constituye infidelidad económica, el 60% de los casados dicen que perdonarían al cónyuge que gastara en secreto.

Lynnette Khalfani-Cox es autora del libro Crédito perfecto: Siete pasos para lograr una óptima calificación crediticia.

 

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