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Consejos financieros para parejas que no estén casadas

Converse estos temas antes de irse a vivir juntos.

In English | Si bien alguna vez se consideró escandaloso, irse a vivir con su pareja ya no provoca miradas condenatorias, incluso cuando la mirada proviene de la abuela.
 
“Sabía que quería compartir el resto de mi vida con él”, dice Julie Lopp, de 74 años, quien ha convivido con Don Bushnell, de 85, por 14 años.

“Nos amamos, pero no necesitamos casarnos”. Los integrantes de esta pareja de Santa Bárbara, California, estuvieron casados antes, y ambos tienen dos hijos grandes.

Lea también:  Proteja la seguridad económica de su pareja aunque no estén casados.

Al igual que las parejas jóvenes, las parejas de edad avanzada tienen variados incentivos para decidir irse a vivir juntos. La atracción mutua, por supuesto, está en primer lugar, pero las finanzas son, a menudo, otra fuerza que los impulsa a hacerlo y, con el tiempo, pueden generar problemas.

Por ello, antes de dar el salto:

1. Documenten por escrito lo que hayan arreglado. “No lo hagan sin un acuerdo escrito de convivencia, muy similar a uno ‘prenupcial’”, recomienda Daniel Timins, planificador financiero certificado y abogado especializado en planificación patrimonial de White Plains, Nueva York. Esto es especialmente importante, asegura, para proteger los intereses de sus hijos u otros familiares.

El acuerdo, que conviene que sea redactado por un abogado y certificado por un notario, debería fijar las responsabilidades financieras, como qué porcentaje de los gastos de vivienda deberá pagar cada quién, cómo se dividirán los bienes y las deudas en caso de separase, y quién recibirá las deducciones correspondientes a los intereses de la hipoteca e impuestos sobre la propiedad.

2. Actualicen sus testamentos. Su pareja, si no están casados, no heredará automáticamente sus bienes, de modo que si usted desea que eso suceda, deberá cambiar su testamento. También puede nombrar a su pareja como beneficiario de sus fondos de jubilación y pólizas de seguros de vida. Pero antes de hacerlo, asegúrese bien de que “su relación haya sido puesta a prueba”, aconseja Timins.

3. Mantengan los bienes separados. Al menos al principio, haga esto para evitar peleas más tarde, sugiere Timins. Esto preocupa especialmente a los adultos mayores, quienes tienden a poseer más bienes que los solteros más jóvenes. Mantenga sus propias cuentas corrientes y de ahorro, tarjetas de crédito, préstamos, membresías, etc.

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4. Decidan quién va a figurar como dueño. Si compran una casa juntos, tengan en cuenta cuáles serán las consecuencias si en el título de propiedad figura el nombre de sólo uno de ustedes o el de ambos. Si figura uno solo, esa persona es el propietario legal de la propiedad, en tanto la otra, que puede haber aportado la mitad de los pagos de la hipoteca, no es propietario de nada y podría recibir precisamente eso —nada— al terminarse la relación.

Si uno se muda a la casa del otro, aquel que figure en el título será el dueño de la propiedad al concluir la relación, independientemente de qué porcentaje de las facturas haya pagado cada quien.  

En cuanto a las hipotecas, si la obtienen en forma conjunta, ambos serán responsables de su pago, ya sea que continúen viviendo juntos o no. Si uno de los dos deja de pagar, el otro deberá pagar el importe completo. Dado que estas cuestiones son complicadas y sumamente importantes, siempre consulte a un especialista antes de actuar. 

5. Ordenen toda la documentación relativa al cuidado de su salud. Si uno es adulto mayor, el cuidado de la salud es mucho más importante. No tendrá, legalmente, derecho a tomar decisiones médicas por una pareja que quede incapacitada para hacerlo por sí misma. Hasta le podrían negar el derecho a visitarla en el hospital.

Para evitar esto, pueden firmar una autorización para que cada uno pueda acceder a la información médica del otro. Un poder para la toma de decisiones médicas (health-care proxy) les permitirá, en caso necesario, decidir por el otro.

6. Piensen en un poder notarial. Si están seguros de que estarán juntos hasta que la muerte los separe, es posible que quieran firmar un poder notarial duradero, que les dará derecho a tomar decisiones financieras y, si fuera necesario, a acceder a cuentas bancarias en nombre del otro.

Tal vez prefieran limitar lo que puedan hacer en cuanto al manejo del dinero del otro, especialmente la posibilidad de transferir fondos de las cuentas propias a las del otro.

7. Actúen rápido si las cosas se complican. Por último, aconseja Timins, “si sus predicciones para el futuro no funcionan y se separan, ¡apresúrense en hacer los cambios necesarios en todas estas recomendaciones!”

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