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¿Puedes adquirir la casa de tus sueños para tu jubilación?

¡Sí! Cuatro parejas te demuestran que no tienes que ser millonario para jubilarte y tener tu paraíso personal.

Martha y Byron Grush en su hogar en Delavan, WI - Tener el hogar de tus sueños para el retiro

Fotografías por Robyn Twomey; Ilustraciones fotográficas por Chris O'Reilly

Martha y Byron Grush, ambos de 71 años, viven mejor durante su jubilación en una casa de granja en el medio oeste cerca de sus nietos.

In English l Martha y Byron Grush

El sueño: una casa de granja para todas las temporadas donde sus nietos pueden visitarlos

La mudanza: de Santa Fe, Nuevo México, a Delavan, Wisconsin

El costo: $172,000 por 1,650 pies cuadrados y un jardín

"Siempre había querido vivir en una casa como esta", dice Martha Grush, 71 años, acerca de la casa de granja de dos plantas que tiene alrededor de 112 años y en donde vive con su esposo, Byron, también de 71 años. Cuando el nacimiento de su nieto los motivó a regresar al medio oeste hace unos años, a ellos naturalmente les llamaban más la atención las casas de madera típicas de los pueblos cercanos al lago en Wisconsin, al norte de Chicago.

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Decidieron mudarse a Delavan tras enamorarse del ambiente "antiguo", como le dice Byron, del centro de la ciudad y su estilo que data del siglo 19, de los ciudadanos amigables y su historia poco convencional (Delavan es el lugar de origen del Circo Barnum & Bailey, entre otras cosas por las cuales este lugar es famoso).

Los Grushes vieron docenas de casas, en internet y en persona, pero lo que los convenció fue la gran cantidad de plantas perennes que plantaron los dueños anteriores. "Esta es la primera vez que tengo este tipo de jardín", dice Martha. El interior también les llamó la atención por lo liviano, cómodo y la gran cantidad de arte que lo adorna —un sin fin de obras de arte—.

A pesar de que el invierno en Wisconsin puede ser terrible, a sus nietos les encanta pasear en trineo, y los vecinos muy amables hasta en ocasiones les dan una mano con la limpieza de las aceras sin tener que pedírselo. Y a los Grushes siempre les ha gustado la variedad de las cuatro estaciones. "Incluso en Santa Fe había diferencia de estaciones", dice Martha.
 "Aquí son diferentes, pero igualmente hermosas".

Kathy y Rob Clapper

El sueño: vivir en las montañas, pagar menos y una habitación adicional para mamá

La mudanza: de South Windsor, Connecticut, a Montrose, Colorado

El costo: $239,000 por una casa nueva de 2,500 pies cuadrados

Rob Clapper, oriundo de Connecticut, puede haberse jubilado, pero no se cansa de elogiar el pueblo de Colorado donde se mudó junto a su esposa Kathy, de 60 años, en septiembre del 2013 y la madre de Kathy, Mary Myles, de 87 años. Sin tener que preguntarle, Rob, de 68 años y quien trabajaba como arquitecto paisajista en el Departamento de Energía y Protección Ambiental de Connecticut, te dará una larga lista de los atributos de Montrose.

En el número uno se encuentra el costo de vida de este pueblo, el cual es dramáticamente menor que en el este del país. Los Clappers compraron su casa nueva con cuatro habitaciones y dos baños por $239,000 (en South Windsor, una residencia nueva comparable costaría 50% más). Los impuestos sobre la propiedad y sobre los ingresos, el costo de la calefacción y refrigeración, así como las pólizas de seguro de autos y propiedades son más económicas en Montrose.

A esto se le suma el factor determinante de que los Clappers están a gusto con los servicios de cuidado de salud locales —lo cual es un factor fundamental para Myles, quien tiene problemas de salud—.

"Siempre había querido vivir en Colorado", dice Kathy. "Me impresionaron mucho las Montañas Rocosas. Su belleza me cautivó".

Cuando llegó el momento de la jubilación, consideraron mudarse a Utah donde vive la hermana de Kathy o al sur de California donde viven sus hijos adultos, pero ambos lugares eran muy costosos. Luego de mucho buscar decidieron enfocarse en encontrar un lugar céntrico con clima templado donde pudieran estar a una distancia prudente de su familia en auto. Montrose queda a cinco horas en auto desde Salt Lake City y a un día del sur de California.

Rob, un entusiasta de la pesca con caña, ha descubierto los mejores lugares de pesca del área; Kathy, por su parte, admite que es "una chica del campo", le encanta pasear por los senderos cercanos junto a Hallie, el perro que adoptaron. "A todas las personas que hemos conocido les encanta Montrose", dice Rob.

 

Illustration Of A Man Sitting At His Kitchen Table With Woman In Background, AARP Money, The Home You Want With The Money You Have

Fotografías por Robyn Twomey; Ilustración fotográfica por Chris O'Reilly

Marilyn y John Lewis siempre soñaron con una residencia espaciosa y tranquila que no requiriera sacrificar espacio durante su jubilación.

Marilyn y John Lewis

El sueño: más espacio y silencio en el campo

La mudanza: de Savannah, Georgia, a Statesboro, Georgia

El costo: $204,800 por una casa de 2,100 pies cuadrados construida a su gusto

Muchas parejas ven la jubilación como el momento de tener menos espacio. Para Marilyn y John Lewis no tener que salir a trabajar todos los días significaba que por fin podrían tener la casa espaciosa en el campo que tanto desearon.

El pasado mes de octubre esta pareja se mudó de una casa al estilo de rancho de unos 1,700 pies cuadrados cerca del ruidoso ferrocarril en la estación de carga de Savannah, donde vivieron casi los 15 años que llevan de casados, a una casa construida a su gusto 50 millas al noroeste del tranquilo pueblo de Statesboro, hogar de la Georgia Southern University.

"Definitivamente es todo lo opuesto del ajetreo de Savannah", dice Marilyn de 62 años, quien trabajó como asistente de enfermera. "Aquí estamos rodeados de una finca y espacios abiertos hermosos". Además, John, de 70 años, quien fuera veterano de la Guerra de Vietnam y fabricante de herramientas en Gulfstream Aerospace en Savannah, dice que "aquí las casas son más grandes y cuestan menos. Esta casa nos costó $204,800 y en Savannah nos costaría entre $300,000 y $400,000".

Más importante aún es el hecho de que esta casa de tres habitaciones tiene una "habitación adicional", en los altos del garaje con espacio para tres autos, que les permite acomodar con facilidad a los padres de Marilyn que viven en Savannah. "La casa que teníamos era muy pequeña y no podían vivir con nosotros", dice ella.

Y aunque a Marilyn y a John les encanta el silencio ("En este lugar hemos podido dormir como hace mucho no lo hacíamos", dijo él), no pierden tiempo en señalar lo conveniente de la localización. Están cerca de centros comerciales, veredas escénicas por donde pasear y familia extendida —los padres de Marilyn viven a solo 45 minutos; su hermano, a solo 20— además de las playas, gracias a que el océano queda a solo 90 minutos en auto.

El pasado mes de agosto participaron del festival anual del maní en el pueblito de Brooklet, a unas ocho millas de distancia, y están ansiosos de que llegue el otoño cuando se unirán a miles de fanáticos del fútbol americano para alentar a los Eagles del sur de Georgia.

Suzanne, Diane, DeWitt-Hall, photographed, home, Haverhill, MA

Fotografía por Robyn Twomey; Ilustración Fotgráfica por Chris O'Reilly

Diane y Suzanne Dewitt-Hall han transformado una casa que necesitaba reparaciones, localizada en un pueblo a orillas del río en Massachusetts, en un hogar acogedor.

Diane y Suzanne DeWitt-Hall

El sueño: una residencia que necesitaba reparaciones localizada en un pintoresco pueblo a orillas del río

La mudanza: de Rochester, Nueva York, a Haverhill, Massachusetts

El costo: $175,000 por una cabaña de dos habitaciones y 1,200 pies cuadrados

Diane DeWitt-Hall, de 52 años, ha experimentado varias renovaciones residenciales extensas, así que no hay mucho que la detenga. Pero cuando vio por primera vez los vestigios de lo que hoy llama su hogar inmediatamente la descartó y le dijo a su esposa Suzanne, de 51 años: "este lugar no tiene salvación".

Diane y Suzanne se casaron el pasado mes de octubre después de cuatro años de relación y ya sabían lo que querían: una casa en uno de los pueblos a orillas del río Massachusetts cerca de Newburyport; por una cantidad que no excediera de $200,000 contando las renovaciones; y donde estuvieran a una distancia prudente en auto de la costa de Maine, lugar que ambas adoran.

Pero no todo salió bien. "Vimos lugares hermosos", recuerda Suzanne, "pero eran apartamentos pequeños o calles muy concurridas o vecindarios en decadencia". Mientras tanto, el dueño de la cabaña había retirado la casa del mercado con la intención de derrumbarla.

Suzanne obligó a Diane a ir a ver la casa una vez más, pues ella sabía que la podían pagar y vivir cómodas. Esta vez Diane pensó, "Bueno, si Suzanne dice que podemos hacerlo, pues, por qué no, vamos a intentarlo". Ahora dice que fue como si la casa que data de casi un siglo atrás las hubiera llamado para que la salvaran.

Así que comenzaron su proyecto ambicioso comprando la casa de 1,200 pies cuadrados en agosto del 2013 por $115,000 e invirtieron otros $60,000 en la remodelación, y el producto final es esta belleza de dos habitaciones que vemos hoy. Ellas mismas se dedicaron a la tarea de demolición y a los acabados (pintaron la casa e instalaron el piso de madera de nogal americano). Contrataron profesionales para los trabajos más técnicos como la reparación de la plomería y la electricidad, los techos y las paredes.

A pesar de que las remodelaciones por lo general son momentos de prueba para las parejas, para esta pareja en particular fue un proceso energizante y romántico. "Me llena de alegría reparar algo que alguien estuvo a punto de desechar, sobre todo cuando lo hago en compañía de la persona que amo", dice Diane. De hecho, "cada parte de esta casa es una expresión de lo que somos y de lo que realmente nos importa", dice Suzanne.

Cómo encontrar la casa de jubilación de tus sueños.

1. Identifica un radio de localización

¿Dónde se concentran tus actividades diarias? ¿Dónde viven tus familiares y amigos? ¿Veinte minutos de distancia entre tus seres queridos es suficiente? ¿Te parece bien tener que hacer un viaje corto en avión para ver a tus hijos y nietos? ¿Te interesa algún tipo de paisaje o algunos alrededores en particular? Localiza e identifica todos estos lugares e un mapa y analízalos para ver cuál de las opciones satisface la mayoría, o todos, tus requisitos.

2. Piensa en la calidad de vida

¿Serías feliz en una casa más pequeña si te sobrara más dinero para viajar? ¿El clima frío no es una opción o estás dispuesto a negociar? ¿Cederías por un lugar distinto al que deseas? Son muchos los factores que hay que considerar, más allá de los precios de las casas. El costo de vida del área tiene un gran impacto en a calidad de vida, así que antes de comprar, sé diligente y verifica los impuestos sobre la propiedad, así como los impuestos estatales y los impuestos sobre las ventas. Y no olvides los costos energéticos. Las calculadoras de costo de vida, como la que está disponibe e CNN.com, son muy útiles.

3. Haz una prueba

El hecho de que un lugar sea bueno para ir de visita no significa que sea un buen lugar para vivir. Muchos expertos recomiendan a los jubilados que conozcan bien el área primero antes de aventurarse a comprar casa. Si el mercado de alquiler es bueno, por qué no mejor alquilas una propiedad por varios meses antes de comprar.

4. Mira hacia el futuro

Quizás en este momento no necesites algunas de las comodidades de los “adultos mayores”, pero las casas de una sola planta, las bañeras y duchas de fácil acceso y los barandales alargarán el tiempo de estadía en la casa de tus sueños. Si tienes estas amenidades desde el principio, pues mucho mejor. Además, vivir en un área donde las instalaciones médicas son de primera categoría puede ser muy beneficioso a la larga.

5. Ahorra dinero buscando localidades “poco conocidas”

Los pueblos universitarios ofrecen experiencias culturales abundantes y una gran diversidad poblacional, comparables con lo que ofrecen las grandes ciudades —pero generalmente a menor costo—. Los pueblos cerca de las playas o los lagos no son tan costosos como los que están en la orilla de agua. En otras palabras, si quieres hacer una buena compra tienes que estar dispuesto a expandir tu búsqueda.  —Charlie Young, es presidente y CEO de ERA Real Estate

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