Skip to content
 

Lecciones que dejó la recesión

Millones de personas perdieron sus viviendas, sus ahorros y sus empleos en el 2008. ¿Qué hemos aprendido?

In English | La Gran Recesión oficialmente se extendió desde diciembre del 2007 hasta junio del 2009, pero seguramente pareció más prolongada.

La economía se derrumbó: se desplomaron los mercados accionarios e inmobiliarios, se perdieron $18.9 billones en finanzas personales y se eliminaron más de ocho millones de empleos.

Mira también: Pasos hacia la autosuficiencia financiera.

Crash, Lehman Brothers, Lecciones de la recesión

Foto: Mary Altaffer/AP Photo

15 de septiembre del 2008: Lehman Brothers despidió a sus empleados al declararse en quiebra.

Pero pudimos soportarlo, y al igual que aquellos que sufrieron durante la Gran Depresión, en el proceso nos dimos cuenta de algunas verdades sobre las finanzas personales. Ahora que el panorama económico está mejorando, no tenemos que olvidarnos de las difíciles lecciones que aprendimos. A continuación, seis de las más importantes.

1. Solo por reunir los requisitos para pedir un préstamo no significa que debas hacerlo

La Gran Depresión se desencadenó por el colapso de una enorme burbuja crediticia, una burbuja incentivada por instituciones tan deseosas de prestar dinero que bajaron sus estándares para que más prestatarios cumplieran con los requisitos.

Los bancos ganaron dinero al vender los préstamos a Wall Street, y Wall Street ganó dinero al agrupar los préstamos en títulos respaldados por activos para ofrecerlos a los inversores. Para alimentar este sistema lucrativo, los prestadores hipotecarios comercializaron préstamos de alto riesgo sin prestar demasiada atención a la capacidad de pago de los prestatarios.

Contrariamente a las quejas posteriores, estos préstamos no se concedieron únicamente a prestatarios minoritarios, de bajos ingresos; en el 2007, el 61 % de los préstamos de alto riesgo agrupados por Wall Street se concedieron a prestatarios con buena calificación crediticia. Un análisis integral de más de $2.5 billones en préstamos de alto riesgo reveló que a medida que el auge inmobiliario alcanzó su punto máximo, la bonanza hipotecaria llegó a todos los grupos étnicos y raciales, a todos los niveles de ingresos y a todas las regiones geográficas.

Entonces la burbuja estalló. Entre el 2007 y el 2010, el valor promedio de las viviendas de los estadounidenses cayó un 42 %; y en mayo del 2012, el 31.4 % de los propietarios con hipotecas debían más del valor de sus viviendas. Y el exceso de préstamos previo a la recesión no se limitaba solo a los propietarios de viviendas; los consumidores, compradores de vehículos y estudiantes también aprovecharon las facilidades para acceder a los créditos.

Pero en una crisis económica prolongada, las deudas son una desventaja enorme. Las bajas tasas actuales tentaron a muchos estadounidenses a refinanciar y extender sus hipotecas antes de jubilarse. Esa no es una buena idea, dice Eleanor Blayney, planificadora financiera certificada y defensora de los derechos de los consumidores del Certified Financial Planner Board of Standards. "Esos pagos mensuales pueden atarte a un estilo de vida que podrías no ser capaz de ajustar en los momentos difíciles... y si te jubilaras hoy a los 65 años, la historia indica que probablemente tengas que atravesar dos o tres crisis económicas más".

Siguiente: ¿Consideraste a tu vivienda como un cajero automático durante el auge inmobiliario? »

foreclosure, lessons recession

Foto: Bruce Gilden/Magnum Photos

Alrededor de un tercio de los propietarios con hipotecas estaban con el agua al cuello.

2. Una vivienda es principalmente un lugar para vivir

Si consideraste que era un cajero automático durante el auge inmobiliario, ciertamente no fuiste el único.

Las personas con buena calificación crediticia optaron por refinanciar con préstamos de alto riesgo para conseguir más dinero por sus viviendas de lo que permitiría una hipoteca convencional. Muchos boomers también contaban con sus viviendas para pagar la universidad de sus hijos.

Es cierto, las hipotecas de alto riesgo conllevan tasas de interés mucho más altas, pero no de inmediato. Muchas tenían tasas "tentadoras" o no requerían ningún pago inicial. Los prestatarios pensaron que podrían obtener una nueva refinanciación antes de que los pagos mensuales se dispararan, o que eventualmente podrían vender la vivienda con una ganancia suficiente como para pagar los gastos durante su jubilación.

Fue un sueño imposible. A medida que la recesión se manifestaba claramente, ya no podías contar con que tu vivienda valdría más dinero que el que pagaste por ella cuando estuvieras listo para venderla.

"Incluso si la venta de tu vivienda generara excedentes", dice Elissa Buie, planificadora financiera, de Vienna, Virginia, "no debes planificar pensando que esos fondos serán suficientes para cubrir tus gastos de subsistencia, ya que no hay forma de saber lo que sucederá". Además, todos necesitan un lugar para vivir y la mayoría de los estadounidenses no se muda a una vivienda más pequeña cuando se jubila.

"La gran mayoría de las personas se queda en su vivienda hasta pasados los 80 años", afirma Stuart Ritter, planificador financiero certificado de T. Rowe Price. "Tu vivienda es un lugar para vivir y una elección de estilo de vida. No es un activo de inversión".

Wall Street, Lecciones de la recesión

Foto: Christopher Anderson/Magnum Photos

Los bancos y las firmas de Wall Street ganaron enormes comisiones al vender préstamos de alto riesgo.

3. El precio de las acciones puede seguir bajando durante mucho tiempo más

Esta dura realidad se olvida con demasiada facilidad. En un mercado alcista, el mantra de un inversor inteligente es "comprar a la baja"; es decir, comprar cuando los precios caen, porque no se mantendrán bajos durante mucho tiempo. En cambio, en los mercados a la baja, se mantienen.

Entre octubre del 2007 y marzo del 2009, las acciones descendieron un 57 %, en una caída aparentemente sin fin. Los doce años de ganancias desaparecieron en 17 meses.

El gran desafío en dicho mercado es resistirse al incontenible impulso de huir impetuosamente en busca del éxito. La historia ha demostrado en reiteradas ocasiones que quedarse quieto es la clave para invertir con éxito en el mercado accionario. Si vendes, como hicieron muchas personas en el 2008, quedarás atrapado en tus pérdidas. Eso es un desastre y cuanto mayor eres, menos es el tiempo que tienes para recuperar tus ahorros.

Es más fácil soportar un mercado a la baja si estás al tanto de las complicaciones que deberás enfrentar. Como regla general, prevé que tus acciones y fondos de inversión pueden bajar un 50 % de un día para el otro y mantenerse en ese nivel por un período prolongado, advierte Larry Elkin, planificador financiero de Scarsdale, Nueva York. (La duración promedio del mercado a la baja desde el año 1900 ha sido de 14 meses, con una baja promedio del 31.5 %). Si no puedes tolerar que tus ahorros bajen más de un 25 %, dice Elkin, no deberías invertir más del 50 % de tu cartera en acciones.

Siguiente: No puedes evitar el mercado accionario para evitar el riesgo. »

Lecciones de la recesión

Foto: Marcus Bleasdale/VII

Si vendes en un mercado a la baja, quedarás atrapado en tus pérdidas.

4. No puedes evitar el mercado accionario para evitar el riesgo.

Como todo en la vida, las inversiones tienen ventajas y desventajas. Con las acciones, si el mercado baja, pierdes dinero. Pero pensar únicamente en ese riesgo es como cruzar la calle y mirar para un solo lado.

Mira también para el otro lado y verás que con los bonos corres el riesgo de perder poder de compra frente a la inflación. (En caso de que no lo recuerdes, en enero del 2003 una docena de huevos costaba $1.17, una libra de carne molida costaba $2.13 y la gasolina costaba $1.55 el galón. En enero de este año, los huevos costaban $1.93, la libra de carne costaba $3.40 y la gasolina costaba $3.41 el galón).

La mejor solución: Divide tu dinero entre inversiones en bonos y acciones. Necesitas acciones porque pueden incrementar tus ahorros lo suficiente como para seguir el ritmo de la inflación. Actualmente, la expectativa de vida de una persona saludable de 65 años es de 80 años, para los hombres, y de 90 años, para las mujeres.

"Muchas personas de 65 años deberían mantener al menos el 50 % de sus carteras en acciones", dice Harold Evensky, planificador financiero de Coral Gables, Florida. Necesitas bonos porque pueden brindar una base a las pérdidas del mercado accionario, explica Christine Benz, directora de finanzas personales de Morningstar. Si inviertes en ambos, probablemente pierdas dinero si el mercado se derrumba, pero no perderás tanto y te recuperarás más rápido.

Por ejemplo, si invertiste $10,000 en el Vanguard S&P 500 Index Fund en pleno apogeo del mercado en el 2007, en el peor momento del mercado tu cuenta valía $4,474. Si invertiste la mitad de tu dinero en el Vanguard Total Bond Index Fund, al final del mercado bajista tus $10,000 valían $7,600. A fines de febrero del 2013, la inversión 50-50 valía $12,253; el 100 % de la inversión en acciones valía $10,858.

Actualmente, los bonos más seguros —bonos a corto plazo con alta calificación— no pagan prácticamente nada. Muchos inversores los están abandonando y prefieren comprar bonos con rendimiento más alto, pero de mayor riesgo. Eso es un error, advierte Benz. "Los bonos de menor calidad y los bonos de mercados emergentes pagan más, pero no te van a proteger de los vaivenes del mercado accionario". Piensa en el bajo rendimiento de los bonos a corto plazo como el precio que pagas por la seguridad.

Siguiente: No necesariamente terminas tu labor una vez que los hijos terminan sus estudios universitarios. »

Desempleados, Lecciones de la recesión

Foto: Ed Kashi/VII

La Gran Recesión eliminó más de ocho millones de empleos.

5. El empleo es tu bien más preciado

Es mucho más difícil sobrellevar una crisis económica importante sin contar con un salario. Incluso un empleo a tiempo parcial con un salario mínimo podría ser una salvación, si te ayuda a cubrir los gastos básicos, para no tener que recurrir a retirar dinero de tus ahorros decrecientes en un mercado a la baja.

No te jubiles hasta tener la certeza de que podrás pagar tus gastos esenciales durante al menos dos años, sin tener que recurrir a tus inversiones en acciones, recomienda Steve Vernon, investigador del Stanford Center on Longevity. La forma más segura de alcanzar ese objetivo es demorar la solicitud del beneficio del Seguro Social para aumentar lo que recibirás.

El Seguro Social es un ingreso mensual garantizado que no se reduce cuando las acciones bajan, y dura hasta que tú y tu cónyuge fallecen. Otras fuentes de ingresos que podrían ayudarte a sobrellevar una baja en el mercado sin contar con un salario incluyen los certificados de depósito, los bonos a corto plazo de alta calidad, el mercado de dinero y las anualidades de ingresos fijos.

college lessons recession

Foto: Joachim Ladefoged/VII

Los graduados debieron enfrentar el peor mercado laboral en décadas.

6. No necesariamente terminas tu labor una vez que los hijos terminan sus estudios universitarios.

Muchos de nosotros ya lo sabíamos, pero la Gran Recesión provocó que este problema llegara a los hogares. Al verse enfrentados al peor mercado laboral en décadas, más de un tercio de los universitarios recién graduados decidieron volver a estudiar; y casi un cuarto de ellos aceptó un trabajo no remunerado o se mudó nuevamente al hogar con sus padres.

Estamos obligados a ayudar a nuestros hijos. Pero es fundamental calcular cuánta ayuda financiera puedes ofrecerles sin comprometer tu propia seguridad, y comunicarles esa realidad a tus hijos, advierte la planificadora financiera Blayney. "Recuerda, ellos tienen la ventaja de tener un gran capital humano y tiempo, y tú tienes que cuidarte a ti mismo".

Si los años de universidad de tus hijos todavía se vislumbran en el horizonte, crea un presupuesto para la universidad que no aumente tu deuda ni reduzca tus ahorros para la jubilación. (Una opción: dos años en un establecimiento educativo comunitario (community college) y luego el traspaso a otra universidad). Si tu hijo universitario es ya mayor y tiene pensado regresar al hogar, es de suponer que contribuirá con los gastos del hogar. No estarás solo: entre los hijos de 25 a 34 años que viven con sus padres o volvieron al hogar en un momento difícil, el 48 % dice haberles pagado un alquiler.

Lynn Brenner es columnista de finanzas personales de Newsday y colaboradora de Reuters.

¿Qué

0 |

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

Siguiente Artículo

Lea Esto