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Prepárese para la próxima crisis

Cinco estrategias para cuidar sus ahorros, invertir sabiamente y proteger su jubilación.

In English | El 6 de mayo, la misteriosa caída de mil puntos en el mercado de valores —un “descenso repentino” que evaporó alrededor de $1 millón de millones— sirvió para algo: tras 13 meses de ganancias notablemente estables, nos hizo recordar a todos que los mercados son volátiles por naturaleza.

Si bien las acciones tienden a superar otras inversiones a mediano y largo plazo, rara vez permanecen en alza por mucho tiempo. El mercado de valores es, por naturaleza, una montaña rusa.

¿Y cómo podría ser de otra manera? El mercado mide nuestra avaricia y miedo colectivos, y, últimamente, la preocupación persistente es que, independientemente de las señales promisorias, el peor bajón económico global desde la Gran Depresión aún no ha terminado, y podríamos estar encaminándonos hacia una segunda depresión.

Esto no significa que usted deba dejar de lado las acciones. Por el contrario, necesita de sus retornos más altos a largo plazo para acumular ahorros para su jubilación. Sólo tiene que aprender cómo aguantar las pérdidas.

Recordar estas cinco verdades relativas a los mercados lo ayudará.

1. Los mercados saben mucho menos de lo que usted cree.

Los precios de las acciones no son un reflejo de la realidad. Los mercados reflejan las conjeturas de los inversores respecto de lo que podría suceder mañana, la semana que viene o de aquí a seis meses. La desconexión entre lo precios y la realidad se tornó particularmente clara cuando la economía se estancó. En el 2009 estábamos en una profunda recesión que hizo que 8 millones de personas perdieran sus empleos y que los precios de las propiedades sufrieran la peor caída desde la década de 1930. Sin embargo, desde su caída, en marzo del 2009, hasta su alza, en abril del 2010, el índice S&P 500 creció un impresionante 80%: un mercado alcista especulativo impulsado mayormente por las bajísimas tasas de interés —casi cero— de la Reserva Federal. Este es el motivo por el cual es tan difícil comprar acciones cuando están a su precio mínimo y venderlas cuando alcanzan su máxima cotización. A veces, las acciones alcanzan cotizaciones superiores a su valor real, y, a veces, inferiores. La mejor estrategia se llama el promedio del valor en dólares (dollar-cost averaging): Invertir el mismo monto regularmente, de modo de adquirir menos acciones cuando los precios están altos y más cuando están bajos.

2. Los operadores de bolsa profesionales son cortos de miras

En mayo, una serie de noticias económicas genuinamente optimistas —un nivel algo mayor de contrataciones en el ámbito laboral, los precios de las propiedades estabilizándose y una confianza creciente entre los consumidores— daban muestra de una recuperación naciente. Al mismo tiempo, el mercado de valores se desplomaba. El índice S&P 500 perdió un 10,5%, su mayor caída en un mes en décadas. La brusca caída fue una reacción nerviosa de los operadores ante las malas noticias provenientes de Europa, en particular el temor de que Grecia no pagara sus deudas, lo que disparó un nuevo capítulo en la crisis financiera… y, quizá, la segunda caída de la recesión.

El pánico era exacerbado por la renuencia de la Canciller alemana, Angela Merkel, a que la Unión Europea sacara del apuro a Grecia. A ella le preocupaban las elecciones regionales y no quería ganarse la antipatía del electorado alemán. Al mantener su postura, contribuyó al aumento de las tasas de interés en Europa, lo que asustó al mercado de valores de EE. UU. Entonces, Merkel aceptó la ayuda y la caída de precios de los títulos se apaciguó, junto con los inminentes temores por Grecia, lo que demostró, una vez más, que invertir en función de los giros de los mercados es la receta perfecta para recibir un fuerte sacudón, tanto emocional como financiero.

3. No permita que los detalles desvíen su atención del problema integral

Los titulares alarmantes son inevitables: se espera que las ejecuciones hipotecarias sigan creciendo hasta valores casi récord; muchos estados enfrentan la desagradable situación de tener que elegir entre recortar sus presupuestos o aumentar los impuestos; el derrame de petróleo de BP podría paralizar el Sudeste. Aun así, en mayo, incluso mientras la crisis europea se extendía y los mercados se derrumbaban, un panel de 46 destacados economistas predijeron que la economía estadounidense crecerá ininterrumpidamente un 3,2%, tanto este año como el que viene. "Estamos saliendo de un profundo pozo, pero nuestros problemas son mucho menos graves que hace un año", señala Mark Zandi, economista jefe de Moody's Analytics. "Las empresas en EE. UU. son muy rentables, y estamos viendo un leve crecimiento en las tasas de empleo, que cada vez se extiende a más rubros y regiones del país".

4. Además, las malas noticias siempre tienen un lado bueno

En economía siempre hay ganadores y perdedores. Con la deuda europea en riesgo, la demanda de U.S. Treasuries (bonos del gobierno de EE. UU.) se disparó, lo que redujo las tasas hipotecarias en nuestro país. Los propietarios que refinanciaron sus deudas tendrán más efectivo para gastar, potenciando el crecimiento de la economía. Los europeos comenzaron a utilizar menos sus coches y los precios del petróleo cayeron, haciendo que para nosotros resultara más barato conducir. Y un euro en descenso ha fortalecido el dólar, tornando más baratas las cosas importadas para los estadounidenses.

Hasta el bajón de los mercados de mayo tiene un aspecto positivo para los inversores a largo plazo. (Sí, eso lo incluye a usted. Puede que las personas de cincuenta o sesenta y tantos años necesiten que su dinero produzca por 40 años.) Si usted aporta en forma estable a los ahorros para la jubilación que tiene invertidos, ahora estará comprando valores a bajo precio. Esto mejora considerablemente su potencial de retorno a largo plazo: cuanto menos pague por sus inversiones en acciones, más ganará, probablemente, cuando las venda. Es por eso que los administradores de fondos experimentados no se lamentan al ver “correcciones” al mercado que mantengan los precios de las acciones acordes con la realidad.

5. Los fundamentos de las finanzas siguen siendo de aplicación

Consulte a un financista profesional para ver cómo podrían ayudarlo estas estrategias.

Diversifique: Necesita una mezcla variada de acciones, bonos y efectivo.

Proteja su futuro flujo de efectivo: Ponga el dinero que necesitará gastar dentro de cinco años en un fondo de inversión de activos del mercado monetario.

Sea flexible: No invierta todo su dinero en oro o en una anualidad diferida, ambas opciones, teóricamente, a prueba de derrumbes.

Recorte sus gastos de inversión: Podrá poseer una cartera diversificada a un mínimo costo con tres fondos indexados de bajo costo: uno en el mercado de valores de EE. UU., uno en un mercado de valores extranjero, y otro en el mercado de bonos de EE. UU.

Ahorre más: Si su cartera no crece lo suficientemente rápido, no existe ningún truco mágico que se pueda aplicar. Guarde un mayor porcentaje de sus ingresos.

Recuerde su línea temporal: El verdadero horizonte para sus inversiones es su expectativa de vida, no la fecha en que se jubilará. Si su plan es prudente y puede seguirlo, no perderá el sueño ante los inevitables altibajos del mercado.

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