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Buenas medidas financieras para tomar después de los 50

Cinco consejos útiles para ordenar sus finanzas.

In English | Si ha estado dilatando el tomar decisiones sobre asuntos monetarios, ahora es el momento de asumir el control de su vida y de sus finanzas. A continuación, presentamos cinco buenas medidas financieras para ayudarlo a mantener la solidez financiera los próximos 50 años de su vida.

Vea también: Póngase al día con los ahorros para la jubilación.

1. Apúrese en saldar sus deudas.

Usted no quiere lidiar con un montón de deudas mientras trabaja esos últimos años antes de jubilarse. Calcule su deuda total y empiece a saldar las deudas más grandes lo antes que pueda. Allí se incluyen los préstamos  para la compra de automóviles, hipotecas, los saldos de tarjetas de crédito abultados y préstamos personales que viene pagando desde hace un tiempo.

La mayoría de los jubilados que son propietarios de su casa y han terminado de pagarla le dirán que vivir sin una hipoteca es, económicamente, muy liberador.

La cuestión de los beneficios asociados a una hipoteca generalmente surge cuando la gente se enfrenta a la decisión de saldar ese préstamo antes de que venza el plazo para hacerlo. “Siempre dije que no hay que dejar que la cola sea la que mueva al perro” (es decir, que los impuestos sean el factor determinante para las decisiones), señala Aric Jacobson, planificador financiero certificado del área de San Diego, California.“Ciertamente puede existir ese gran incentivo de mantener vigente la deducción del interés de la hipoteca,  pero estamos hablando de deuda. Cuanto mayor sea la tasa de interés, más sólido el argumento para saldar la deuda lo antes posible”.

Jacobson sostiene que si uno llega al momento de jubilarse sin estar pagando un importe elevado por su hipoteca, es muy probable que pueda vivir con mucho menos dinero. Si no puede eliminar toda su hipoteca, considere recortar drásticamente los costos de vivienda refinanciando su préstamo hipotecario a una tasa de interés más baja. Si elige refinanciar, “no querrá hacerlo a un plazo mayor que el de su hipoteca actual”, sugiere Jacobson.

2. Revise su seguro de vida.

Si no tiene seguro de vida, o cree que su cobertura es insuficiente, es un buen momento de considerar sus necesidades y las de su familia. El American Council of Life Insurers (ACLI, Consejo Estadounidense de Aseguradores de Vida) recomienda tener una cobertura equivalente a 7 a 10 veces su salario. De modo que si está ganando $50.000 al año, querrá una póliza que pague entre $350.000 y $500.000 a los beneficiarios.

Esta es una regla muy general, y los especialistas en seguros de vida advierten que sus propias necesidades individuales podrían variar mucho en función de factores como:

  • el importe de deuda que quiera dejar saldado;
  • cuánto dinero quiere dejarles a su cónyuge, hijos o parientes (en caso de querer dejarles algo de dinero);
  • el número de donaciones que quiera hacer a obras benéficas al morir.

“La necesidad de un seguro de vida no termina cuando llega a una edad mágica”, sostiene Dave Simbro, vicepresidente de Northwestern Mutual Life Insurance. “A menudo, al llegar a los 50, justo cuando podría estar por vencer su seguro, la gente descubre que lo que necesita es aumentar su cobertura”.

Una alternativa podría ser convertir su póliza a plazo en un seguro de vida permanente. Las pólizas permanentes o para toda la vida, si bien son significativamente más caras que las pólizas a plazo, le brindan la flexibilidad de poder recurrir al valor en efectivo de la póliza mientras esté vivo.

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Podrá obtener dinero a préstamo contra el valor del beneficio por fallecimiento estipulado en la póliza, o directamente tomar dinero de la póliza, con lo que se reducirá el importe que oportunamente deba desembolsar la aseguradora. Pero tenga cuidado si adopta esa medida. “Sepa que si reduce el valor al contado [en una póliza permanente] y dicha acción no es considerada un préstamo, la operación será tributable”, explica la planificadora patrimonial certificada Jean Dorrell.

Un beneficio exclusivo de una póliza a plazo convertida en un seguro permanente es que el beneficiario podrá hacer dicha conversión sin tener que actualizar su estado de salud. Según Simbro, eso implica que podrá cambiar su póliza a plazo a un seguro permanente “sin tener que volver a demostrar su estado de salud”. Es decir,  no tendrá que someterse a nuevos exámenes médicos.

Eso es fundamental, porque cuanto más joven sea al momento de contratar su seguro permanente, más barato le resultará.

3. Congele su cobertura de cuidados a largo plazo.

“Contratar un seguro de cuidados a largo plazo mientras uno está saludable es mucho más fácil a los 50 años que, digamos, a los 75”, sostiene Simbro.

Esperar a contratar un seguro de cuidados a largo plazo puede significar primas significativamente más altas. Un estudio de Northwestern Mutual muestra que un hombre o mujer que contraten una póliza de cuidados a largo plazo a los 50 años podrían pagar una prima anual de $3.302,   pero postergar la contratación hasta cumplir los 60 años terminaría costándole, a esa misma persona, $6.678 al año, es decir, más del doble que a los 50. Esperar hasta tener 70 años para contratar un seguro podría resultar en una prima anual de $17.760, según datos de Northwestern.

Y no crea, erróneamente, como hacen muchos, que la cobertura de cuidados a largo plazo es sólo para personas de 80 años. De hecho, alrededor del 40 % de los estadounidenses que reciben los beneficios de pólizas de cuidados a largo plazo tienen entre 18 y 64 años, según el Department of Health and Human Services (HHS, Departamento de Salud y Servicios Humanos).

Pero ¿qué hay si usted sigue pensando que no puede costearse un seguro de cuidados a largo plazo?

Simbro sugiere recurrir a los “beneficios en vida” que ofrezca su seguro de vida permanente.

“Usted puede anualizar su seguro de vida permanente”, señala, utilizando el valor al contado como una manera de generar un flujo de ingreso jubilatorio anual. También puede usar el valor en efectivo o los dividendos del seguro permanente para pagar directamente las primas de su seguro de cuidados a largo plazo, agrega Simbro.

Al igual que sucede con el seguro de vida, la cobertura de cuidados a largo plazo puede variar mucho, dependiendo de su lugar de residencia, los antecedentes familiares y el tiempo que desee que dure la cobertura.

“No presuponga que hay un importe único que satisfaga las necesidades de todos y que todos deberían tener”, dice Simbro.

4. Diversifique mejor su cartera.

A estas alturas de su vida, usted no querrá cometer errores financieros —especialmente en materia de inversiones— que desbaraten sus planes para la jubilación. Así que asegúrese de no estar colocando todos sus ahorros en una única cuenta o tipo de inversión.

Si tiene inversiones, revíselas ahora —o haga que un administrador de dinero las revise—, para asegurarse de tener una cartera verdaderamente diversificada. Después de los 50 años, también querrá obtener el mayor retorno posible de sus inversiones, ya que podría estar transitando los años de mayores ingresos/ganancias y la época con mayor potencial de ahorro.

Antes de la jubilación, el objetivo es comenzar a ajustar un poco el riesgo de sus inversiones, sin perder la oportunidad de lograr un crecimiento económico estable en los años venideros.

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“Al acercase al momento de jubilarse, yo diría que el diversificar se torna más importante aún”, dice Dan Keady, planificador financiero certificado de Charlotte, Carolina del Norte, y director de planificación financiera de la firma de servicios financieros TIAA-CREF. Según Keady, las personas que aún no se han jubilado no les queda, en realidad, tanto tiempo para hacerlo, y suelen no tener en cuenta de cuánto de su cartera deberán despojarse anualmente una vez que dejen de trabajar.

Por lo tanto, tener la combinación adecuada de acciones, bonos y efectivo es fundamental, tanto como lo es evitar la duplicación a la hora de invertir.

Keady dice que una manera de asegurarse de no tener una así llamada duplicación de cartera (cuando posee demasiadas acciones del mismo tipo o industria en su cartera) es estar atento a múltiples factores. Analice atentamente el tipo de inversión en el que está colocando su dinero (acciones, bonos, materias primas, efectivo, etc.), la industria o sector al que corresponde una inversión (es decir, el sector bancario, farmacéutico, minorista, etc.), como así también el estilo de inversión (crecimiento frente al valor).

En cuanto a si invertir todos sus activos en un único producto de buen rendimiento o realizar una combinación de inversiones, ahí es donde las cosas se complican.

En años anteriores, los profesionales de las inversiones ofrecían pautas generales como “al número 100 réstele su edad”. La cifra resultante sugeriría qué porcentaje de su cartera debería invertirse en acciones.

Sin embargo, hoy día, la mayoría de los planificadores financieros dudan a la hora de ofrecer esos lineamientos tan amplios, lo que sugiere que le irá mucho mejor si se sienta con un asesor que pueda evaluar su situación financiera integral, más sus metas, necesidades, tolerancia al riesgo y horizonte temporal.

5. Redacte un testamento o fideicomiso... ¡hoy mismo!

Admítalo: Ha aplazado la redacción de un testamento demasiado tiempo, diciéndose que “algún día” lo haría. Bueno, ¡ese día ha llegado! Llegó la hora de redactar o actualizar su última voluntad y testamento.

Le proponemos tres alternativas: páguele a un abogado para que le confeccione un testamento, use algún programa en línea como el que ofrecen sitios como Legalzoom.com o Nolo.com, o compre un  formulario con un testamento tipo.

Vea también: 10 cosas que debería saber al redactar un testamento.

Lamentablemente, casi la mitad de los estadounidenses mayores de 50 años no tiene un testamento básico, según FindLaw.com.

Un profesional puede enseñarle el camino correcto y ayudarlo a hacerse cargo de estas cuestiones financieras esenciales. Para saber qué tipo de profesional le resultará más adecuado —si un abogado, un especialista en seguros de vida, un asesor en inversiones u otro—, visite el sitio llamado DesignationCheck.com.

Este sitio brinda información sobre el verdadero significado de cada designación que encuentre detrás del nombre de un asesor. También explica qué estudios, exámenes, cursos, calificaciones y código de ética ha debido obtener o aceptado acatar un profesional para merecer tal o cual designación.

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