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4 sencillos pasos para combatir el fraude de identidad

Un nuevo informe patrocinado por AARP muestra las artimañas más comunes de los estafadores.

Hombre haciendo la verificación de dos pasos para frente a su computadora y con su teléfono móvil.

WESTEND61 / GETTY IMAGES

In English 

El fraude de identidad es un método usado por los criminales para conseguir dinero fácil, pero hay cuatro sencillos pasos que pueden protegerte y también proteger a tu dinero:

  1. Ignora las solicitudes de pago urgente, ya sea usando una tarjeta de regalo o mediante transferencia bancaria.
  2. Protege tus contraseñas y otros datos de acceso.
  3. No compartas información financiera confidencial o sensible con desconocidos.
  4. Comprueba la veracidad de todo lo que te digan para asegurarte de que un supuesto problema requiere realmente tu atención.

Estos útiles consejos forman parte de un nuevo informe patrocinado por AARP y elaborado por Javelin Strategy & Research que estima que el fraude de identidad provocó pérdidas por un valor de $56,000 millones en el 2020.

El informe afirma que los consumidores de más edad no son más vulnerables a todos los tipos de fraude, pero señala que el impacto para los adultos de más de 50 años sí suele ser mayor, ya que las pérdidas suelen ser más elevadas para aquellas personas que llevan toda una vida acumulando ahorros.

Asimismo, el informe:

  • Describe los cuatro perfiles tras los que suelen esconderse los defraudadores para mentir, engañar y robar;
  • Explica que algunos fraudes, como los pagos de bienes y servicios inexistentes por internet, afectan a consumidores de todas las edades más o menos en la misma proporción. Otros fraudes, en cambio, tienden a perjudicar más a ciertos grupos de edad.
  • Explora los costos financieros y emocionales del fraude.

A continuación profundizaremos en los cuatro consejos:

Solicitudes de pago urgente. Si alguien a quien no has conocido cara a cara te pide que tramites un pago de inmediato, considéralo una señal de alarma. Esto es especialmente cierto si te piden que pagues de formas poco habituales, como por ejemplo comprando tarjetas de regalo. Es posible que quien que te amenaza con cortarte el servicio de forma inmediata sea una empresa de servicios públicos inexistente, o que el supuesto cobrador de deudas con el que estás hablando sea en realidad un impostor. O puede que recibas una factura vencida por algo que no has solicitado, como un trabajo de carpintería. "El fraude en el pago de facturas supone una amenaza creciente para los consumidores", advierte el informe.

Protege tus contraseñas y credenciales de inicio de sesión. Los nombres de usuario y las contraseñas simples suponen un riesgo. Usa diversos nombres de usuario y contraseñas complejas y variadas. Puedes anotarlas y guardarlas en un lugar seguro o usar un administrador de contraseñas.

No compartas información financiera confidencial o sensible con desconocidos. Recuerda que si no has conocido a alguien en persona, técnicamente ese alguien es un desconocido.

Comprueba la veracidad de todo lo que te digan. Cuantas más prisas tengan para que actúes, más probable es que te estén estafando. Por eso, si una conversación te parece sospechosa, es recomendable que cuelgues el teléfono o que cierres la sesión de tu computadora y que, acto seguido, te pongas en contacto con un representante legítimo de la empresa en cuestión para comprobar la veracidad de lo que te dijeron. Asegúrate de que el número de teléfono al que llamas sea legítimo.

Las cuatro caras de los estafadores

Los delincuentes suelen adoptar una serie de perfiles (a veces llamados fachadas o máscaras sociales) para engañar a los consumidores y ganarse su confianza. Estos cuatro son los más comunes:

Buena gente

El "buena gente", que te ofrece un tipo de interés muy favorable, dinero no reclamado o un posible romance.

Lo que usan para engañarte:

Castigador

El "castigador", que ataca la fibra sensible del consumidor y le dice que un familiar suyo está en la cárcel, o que debe mucho dinero al IRS.

Lo que usan para engañarte:

Autoritario

El tercero es el "autoritario", que se hace pasar por empleado del banco o por un médico, y que ofrece información que parece objetiva, clara y relevante, pero que no lo es.

Lo que usan para engañarte:

  • Problemas con una tarjeta de crédito
  •  Urgencias médicas
  • Incumplimiento del servicio de jurado

Oráculo

El cuarto es el "oráculo", que se presenta sin previo aviso, por correo electrónico, mensajería instantánea o incluso cara a cara, y te advierte de un peligro inminente. Este tipo de delincuente suele pedirte contraseñas o que le des el control de tu computadora, supuestamente para evitar un desastre.

Lo que usan para engañarte:

Los "blancos principales de los delincuentes" son en realidad consumidores de todas las edades, ya que los ladrones que pretenden robar información personal de otras personas no siguen ningún tipo de código ético ni excluyen a determinados grupos. Los impostores "pueden hacer llamadas individuales a sus víctimas, o usar mensajes robóticos pregrabados que se envían al azar a miles de víctimas potenciales", señala el informe.


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El golpe duele más en la autoestima que en la cartera 

El fraude afecta a las víctimas tanto económica como emocionalmente y, de hecho, muchas se resisten a denunciar estos delitos "por la vergüenza que les provoca el hecho de sentirse incapaces de gestionar sus asuntos personales"; eso es lo que dice el informe, que insta a las víctimas a presentar denuncias oficiales. "Cuando las víctimas de un fraude de identidad cargan con la vergüenza y el impacto que eso tiene en su autoestima, pueden entrar en una espiral de trauma moral que puede conducir a sentimientos de ira tóxica, aislamiento social e incluso al suicidio".

El éxito de las estafas varía según la edad de la víctima

Para los adultos de más de 65 años, la buena noticia del informe es que estos estaban al tanto de algunos de los fraudes. Ninguno de los encuestados de este grupo de edad declaró haber comprado tarjetas de regalo robadas o falsas, haber sido víctima de una estafa de cobro de deudas, o haber salido malparado de un encuentro cara a cara con un estafador. En todos estos casos, los adultos de 50 a 64 años fueron víctimas con mayor frecuencia, algo que todavía es más cierto para los encuestados de entre 18 y 49 años.

En cambio, sí hay un tipo de estafa que afectó a consumidores de todas las edades aproximadamente en la misma proporción: el fraude en compras por internet tuvo como víctimas al 28% de los adultos de 50 años o más y al 29% de los de 18 a 49 años.  Durante el primer año de la pandemia "la demanda de artículos de protección personal y suministros de limpieza alcanzó niveles tan elevados que muchos consumidores terminaron confiando ciegamente en proveedores en línea para adquirir artículos personales de primera necesidad", destaca el informe.

Para otros fraudes, la proporción de consumidores afectados varió según la edad. Aquí algunos ejemplos:

  • Llamadas telefónicas de impostores. El 36% de los adultos de más de 65 años, el 22% de los adultos de entre 50 y 64 años, y el 21% de los adultos más jóvenes fueron objeto de este tipo de llamadas.
  • Estafas de asistencia técnica. El 22% de los adultos de hasta 49 años, el 14% de los mayores de 65 años y el 13% de los adultos de entre 50 y 65 años fueron objeto de estas estafas.
  • Estafas de transferencia de dinero mediante plataformas como Western Union o MoneyGram. El 21% de las personas de 50 a 64 años, el 20% de los adultos de entre 18 y 49 años, y el 4% de los mayores de 65 años fueron víctimas de estas estafas.
  • Fraudes de pagos entre particulares mediante plataformas como Venmo o CashApp. El 21% de los adultos de entre 18 y 49 años, el 19% de los mayores de 65 años, y el 14% de los adultos de entre 50 y 64 años fueron víctimas de estas estafas.

Puedes consultar el informe completo aquí (en inglés): Fraude de identidad: la vulnerabilidad no depende de la edad.

Katherine Skiba cubre temas de estafas y fraudes para AARP. Anteriormente, fue periodista con el Chicago Tribune, U.S. News & World Report y el Milwaukee Journal Sentinel. Recibió la Beca Nieman de Harvard University y es la autora del libro Sister in the Band of Brothers: Embedded with the 101st Airborne in Iraq.

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