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Cómo pueden prevenir el fraude contra los adultos mayores las instituciones financieras

Bancos y corredores de bolsa, presionadas por el Gobierno federal, incrementan sus esfuerzos para eliminar el abuso financiero.

Persona mayor sostiene una billetera vacía

Getty Images

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Actividades financieras inusuales —como una serie de retiros grandes de efectivo desde un cajero automático o una oleada de compraventa de acciones o compras costosas—, podrían ser indicios de que un ser querido de mayor edad ha sido víctima de explotación financiera. Y la primera persona que se da cuenta de eso podría ser el asesor financiero de tu madre o un cajero del banco de tu padre.

En la actualidad, las personas mayores de 50 años controlan una gran cantidad de los ahorros en este país y el abuso financiero contra las personas mayores está en aumento. Por ello, las empresas encargadas de proteger los activos de sus clientes, están intensificando sus esfuerzos para descubrir las primeras señales del fraude contra los adultos mayores y eliminarlo, independientemente de si el defraudador es un distante y anónimo estafador que llama por teléfono, un familiar o un cuidador que susurra al oído de una persona vulnerable.

“Nuestra misión es proteger a los inversionistas”, dice Jeanette Wingler, asesora jurídica adjunta de la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera (FINRA), un grupo privado autorizado por el Gobierno federal para regular a los corredores bursátiles. “Estamos capacitando a nuestros empleados para que sean más conscientes de las señales de alerta que surgen una y otra vez”.

Esa conciencia promueve políticas y programas que se centran en reforzar el papel desempeñado por los bancos, las firmas de corretaje y otras instituciones financieras, como una línea de defensa contra el fraude dirigido a los adultos mayores.


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Nuevas reglas fomentan el papel de la industria

En el 2016, la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB) brindó orientación a las instituciones financieras (en inglés) sobre cómo evitar que alguien se aproveche monetariamente de sus clientes de mayor edad. Fue la primera vez que un organismo regulador del Gobierno federal proporcionó sugerencias amplias para promover prácticas óptimas. La agencia pidió a las instituciones financieras que hicieran lo siguiente:

  • Capacitar a los empleados para que reconozcan las señales de explotación financiera contra adultos mayores.

  • Informar de inmediato a las autoridades sobre las sospechas de abuso, proporcionar los registros que soliciten y colaborar de otras formas.

  • Ofrecer “servicios aptos para los adultos mayores” a los clientes de mayor edad. Por ejemplo, alertas sobre actividades específicas en las cuentas y oportunidades de designar a terceros de confianza para que vean o reciban información sobre sus cuentas.

  • Usar análisis de datos para revisar las transacciones y detectar cambios con respecto a la conducta monetaria típica del titular de una cuenta.

Desde que se publicó esta advertencia de la CFPB, grupos de la industria, legisladores y reguladores estatales han tomado varias medidas para implementar algunas de las recomendaciones.

Denuncias obligatorias. En el 2016, la North American Securities Administrators Association (NASAA), que representa a entidades reguladoras de valores a nivel estatal, provincial y territorial en Estados Unidos, Canadá y México, redactó una ley modelo que requiere que los “individuos calificados” denuncien las sospechas de explotación financiera contra adultos mayores a organismos reguladores y servicios de protección de adultos. Además, el modelo de proyecto de ley autoriza a los corredores bursátiles y a los asesores de inversiones a que retrasen el desembolso de fondos si creen que eso evitará un robo. Ha sido adoptado por 32 estados.

Regla sobre un “contacto de confianza”. En el 2018, la FINRA implementó la Regla 4512, que exige que las empresas de inversiones tomen medidas razonables para agregar un contacto de confianza (en inglés) a las cuentas de los clientes. Se trata de una persona con quien la empresa puede ponerse en contacto si descubre pruebas de explotación financiera o si no puede comunicarse con el cliente. El contacto de confianza es solo un recurso y no puede realizar transacciones en la cuenta del inversionista ni tomar decisiones sobre inversiones.

La FINRA, con el apoyo de la NASAA y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos, lanzó una campaña en septiembre del 2021 para promover el uso de contactos de confianza por parte de los inversionistas.

Senior Safe Act (Ley de seguridad para los adultos mayores). Esta ley federal, promulgada en el 2018, protege a los asesores financieros contra las acusaciones de que infringieron la privacidad de los clientes si advierten a las autoridades sobre posibles fraudes. Además, la FINRA implementó la Regla 2165, que permite que una empresa congele temporalmente una cuenta cuyo propietario tiene 65 años o más, si existe una razón para creer que es una víctima de explotación financiera.

En estos casos, la empresa notifica al titular y a su contacto de confianza, y realiza una investigación interna sobre la actividad sospechosa. Si de hecho se trata de un intento de robar fondos, la empresa puede informar sobre el asunto a la agencia estatal de servicios de protección de adultos y a las autoridades del orden público.

Cuentas bancarias más seguras por medio de tecnología

BankSafe (en inglés), una iniciativa que AARP implementó en el 2019, recluta al personal de primera línea de bancos, cooperativas de crédito y empresas de inversiones para combatir el abuso contra los adultos mayores. El programa ofrece cursos gratis en línea diseñados especialmente para enseñar a los empleados a descubrir y reaccionar ante las señales de advertencia de fraude, tales como cambios de dirección, cierres repentinos de cuentas de larga data o una nueva persona que pide que agreguen su nombre a una cuenta existente.

“Quizás la herramienta más poderosa es enlentecer el proceso para que el cliente no sienta miedo debido a la presión de actuar”, afirma Jilenne Gunther, directora nacional de BankSafe. “Logramos que sea el estafador quien se preocupe de que sospechamos de él; y es así”.

En un estudio de AARP y el Center for Gerontology de Virginia Tech (en inglés) se descubrió que, durante los seis meses después de recibir la capacitación de BankSafe, empleados de 500 sucursales en 11 estados previnieron pérdidas causadas por fraude por un valor de casi $1 millón. Los cajeros capacitados denunciaron cinco veces más incidentes sospechosos y les ahorraron a los clientes mayores 16 veces más dinero durante el período de prueba, comparado con el grupo de control de colegas sin capacitación.

AARP planea agregar cursos a principios del 2022 para otras empresas que están en situación de detectar posibles fraudes, tales como tiendas que venden tarjetas de regalo, empresas que procesan transferencias bancarias, y servicios postales y de entrega, según Gunther.

Ella atribuye gran parte del éxito del programa al uso de aprendizaje automatizado —algoritmos informáticos que analizan y encuentran patrones entre grandes cantidades de datos y mejoran continuamente ese proceso— para examinar las transacciones financieras.

“La industria ha logrado muchas mejoras con el uso de tecnología para identificar actividades sospechosas”, dice. “Necesitamos seguir desarrollando la inteligencia artificial para detectar mejor las señales de alerta”.

“Este es un problema que puede resolverse con tecnología”, apunta Liz Loewy, exdirectora de la unidad dedicada al abuso contra las personas mayores en la fiscalía del distrito de Manhattan y cofundadora de EverSafe, una empresa que ofrece herramientas de monitoreo financiero para proteger a los adultos mayores.

Los productos de EverSafe usan algoritmos para detectar actividades financieras inusuales o irregulares en todas las cuentas bancarias, y otros tipos de cuentas, de los usuarios, y notificar acerca de estas actividades a los adultos mayores o a sus seres queridos. “La educación es importante”, dice Loewy, “pero necesita combinarse con un análisis mejorado de datos”.

Retrasos en los informes 

El progreso es menos claro en un área destacada por la CFPB: compartir información con autoridades que pueden iniciar investigaciones y acciones judiciales.

Las leyes federales exigen que las instituciones financieras especifiquen si los informes sobre actividades sospechosas que presentan al Gobierno incluyen posibles casos de abuso financiero de adultos mayores. Sin embargo, menos de un tercio de los incidentes que generaron un informe sobre actividades sospechosas entre el 2013 y el 2017 se denunciaron a autoridades del orden público o a autoridades reguladoras, según un informe del 2019 de la CFPB (en inglés).

Las instituciones financieras tienen responsabilidad legal por las pérdidas causadas por fraude de tarjetas de crédito o débito, pero no por los retiros realizados por un cliente desde su cuenta, incluso si son producto de estafas o abuso financiero. “Solo elaboran informes sobre actividades sospechosas si un banco tuvo una pérdida, pero no si es un cliente quien sufrió la pérdida, porque eso se considera una transacción autorizada”, señala Kathy Stokes, directora de Programas de Prevención de Fraude, de AARP.


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Amy Mix, directora de la sección de justicia para adultos mayores en la fiscalía de Washington D.C., dice que ha visto una mayor colaboración activa entre instituciones financieras y servicios de protección de adultos a partir del período cubierto por el estudio de la CFPB. “Hemos visto un gran repunte en informes durante los últimos tres a cinco años”, dice. 

Pero Stokes sostiene que el problema continuará hasta que las instituciones financieras compartan la responsabilidad de la explotación financiera y se deje de culpar a las víctimas.

“Los bancos son muy buenos en detectar una transacción fraudulenta en una tarjeta de crédito o débito, ya que se trata de su pérdida”, señala. “Siempre y cuando la institución financiera no cargue con ninguna responsabilidad cuando alguien pierde todo su dinero porque lo coaccionaron, eso nunca cambiará, y las personas seguirán perdiendo su dinero”.

John Rosengren fue nominado al premio Pulitzer y sus artículos se han publicado en The Atlantic, The Atavist, The New Yorker, Sports Illustrated y The Washington Post Magazine. Su novela A Clean Heart se publicó en la primavera del 2020.

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